Arte

Publicado el sábado, 27 de febrero del 2021 a las 03:00
Saltillo.- ¿Qué tiene que hacer alguien para que sea conocido como “El Poeta” seguido de su apellido? La respuesta es trabajar durante 30 años en el oficio del lenguaje, pero también en llevarlo a los otros, empapar –o intentar hacerlo– a una localidad con la belleza de la palabra. De la misma forma que lo hizo José Santana o, como lo conocían, El Poeta Santana, quien falleció ayer, según dio a conocer la Secretaría de Cultura en sus redes.
Originario de Tamaulipas, en 1962 hizo de la capital coahuilense su hogar, en donde dio a luz a su hijo más conocido, la revista independiente Acento, en la que publicó a toda una generación de escritores, como Julián Herbert, Víctor Palomo, Valdemar Ayala, Cirilo Recio… una lista inmensa que desfilaron por las páginas autogestionadas por el editor de la revista que, como recordó el poeta Víctor Palomo en su Facebook, estaba “siempre mal editada, porque: ‘¿Cómo que sin errores?’, decía José, ‘Si no trae errores no es Acento’”.
Pero eso nunca fue un trabajo fácil, según recuerda Miguel Gaona, quien prologó el poemario El Hombre de Oro, publicado por la Sec en 2014 como un homenaje a su incansable labor, un trabajo “alegre”, misma actitud que estaba en su poesía, la cual Gaona definió como “casi desparpajada, coloquial, confianzuda más que nada, porque él la consideraba su amiga”, comentó a Zócalo.
Y esa cercanía fue lo que Santana siempre buscó en el Acento y en su trabajo en general. Según señaló en una entrevista con el promotor cultural Edmundo Zárate: “mi revista siempre le ha apostado a la poesía porque la palabra siempre está vigente por sus temas y su estructura literaria. Hemos hablando de la muerte, de la vida, del amor, de la nostalgia, del rencor, del desamor, en virtud de que tocamos siempre temas humanos”. Así, la pérdida de Santana se resiente en una ciudad en la que el trabajo creativo depende mucho del Gobierno. Ya que la forma en que Acento salía de la imprenta era con donaciones: Santana se acercaba a un transeúnte y le ofrecía poemas a cambio de algunos pesos; incluso sus ediciones eran hechas con papel sobrante configurando así mosaicos literarios en los que los colores rosas, blancos e incluso amarillos podían existir con letras en su interior.
Esto deja, como apunta Gaona, “una idea de que él sabía el valor de su trabajo: la poesía. Creo que es una figura que puede mostrarse en su oficio de crear algo”.
Despedidas
Uno no recorre el mismo camino durante tres décadas sin hacerse de amigos y estos no pueden evitar despedirse cuando uno se va, como demostraron varios de los colegas de letras y armas de Santana, quienes lo despidieron en redes sociales.
Entre ellos la Secretaría de Cultura, quien escribió “Lamentamos profundamente el fallecimiento del Poeta José Santana Díaz , enviamos nuestro más sentido pésame a familiares y amigos, QEPD. Extrañaremos su Acento querido poeta.”, y puso el libro El Hombre de Oro en descarga gratuita para honrarlo.
El poeta Valdemar Ayala Gándara hizo lo mismo con un mensaje simple y claro: “Descanse en paz José Santana, poeta y editor”.
Mientras que el periodista Alfredo Dávila –colega de oficio de Santana–, posteó: “Murió el Poeta Santana ( José Santana Díaz Rodríguez ) oriundo de Tamps., pero saltillense como el pan de pulque. Hizo más por la cultura de #Saltillo que muchos en puestos oficiales. Durante cerca de 25 años editó, de manera heroica, su legendaria revista literaria Acento. DEP #PoetaSantana”.
Así, se despidió una ciudad que tiene mucho que agradecerle a El Poeta Santana y, quizá, si su revista pensara y pudiera hablar podría decir este verso de uno de sus poemas: “Cada día me quedan menos amigos. El que no pelea conmigo le da por morir dulcemente”.
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