En el México convulsionado de principios del siglo XX, después de la renuncia y exilio a Francia del dictador Porfirio Díaz, triunfó la lucha armada propiciada por don Francisco I. Madero, quien democráticamente, en 1911, propuso que hubiera elecciones para designar al Presidente de la República, las cuales él ganó por amplio margen. Sin embargo, la confusión y el descontento continuaron, y hubo levantamientos armados de los líderes revolucionarios Pascual Orozco y Emiliano Zapata. Pero todavía más trascendente y dañino para el recién iniciado orden democrático, fue el movimiento contrarrevolucionario, encabezado por Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta, quienes dieron un golpe de Estado. El levantamiento militar, conocido como La Decena Trágica, iniciada el 9 de febrero de 1913, terminó con el asesinato de Madero, su hermano Gustavo y el vicepresidente Pino Suárez. El 19 de febrero, ilegalmente en todos sentidos. Victoriano Huerta asumió la Presidencia de la República.
Ante la traición a Francisco I. Madero y la usurpación de Victoriano Huerta, inmediatamente el mismo día en que esto sucedió, el 19 de febrero, el Ayuntamiento de Concepción del Oro, Zacatecas, donde Eulalio Gutiérrez era Presidente Municipal, se reunió en sesión, y en un acuerdo histórico determinó desconocer a Huerta como Presidente de México, para lo cual se consignó lo siguiente en el acta de cabildo: “En Concepción del Oro, Zacatecas, a las 8 de la noche del día 19 de febrero de 1913 se levantó esta acta, en la que se desconoce terminantemente al Gobierno del traidor general Victoriano Huerta y se nombra Jefe Supremo de las Fuerzas Constitucionalistas al general Eulalio Gutiérrez”. Es así como este Ayuntamiento pasó a la historia por ser el primero en el país en desconocer el régimen ilegítimo de Victoriano Huerta, y el general Eulalio Gutiérrez, fue el primer gobernante en desafiarlo. Al día siguiente, el 20 de febrero de 1913, con el grado de teniente coronel, Gutiérrez inició las hostilidades militares contra el Gobierno usurpador; el 15 de marzo combatió en Agua Dulce, Zacatecas, mientras que el 24 de marzo, lo hizo en la cabecera municipal, Concepción del Oro, Zacatecas.
En total contraste con la valiente, democrática y legal reacción de Eulalio Gutiérrez, cobardemente, la Cámara de Diputados y el Senado reconocieron al gobierno espurio de Huerta, además también lo hicieron todos los gobernadores del país, con la única y honrosa excepción de don Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila. Venustiano Carranza representó la continuidad del orden constitucional roto por el golpe militar de Victoriano Huerta. Carranza, con la legitimidad que le otorgó el mandato del Congreso de Coahuila, inició la lucha para derrotar al Gobierno usurpador y expidió el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1914. El Plan de Guadalupe desconocía a Victoriano Huerta como Presidente de la República. Desconocía también a los poderes Legislativo y Judicial y a los gobiernos estatales que reconocieran a Huerta. Nombraba a Venustiano Carranza Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y señalaba que al ocupar la Ciudad de México, Carranza se encargaría interinamente del Poder Ejecutivo y convocaría a elecciones. Don Eulalio Gutiérrez se une al Plan de Guadalupe y fue una pieza clave en la Revolución Constitucionalista, ya que con su gran experiencia como minero, hacía un muy eficiente uso de la dinamita para descarrilar a los trenes enemigos. Consiguió importantes victorias durante la contienda en los estados de Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí, por lo que Venustiano Carranza le otorgó el ascenso a general brigadier el 1 de septiembre de 1913. Después de cruentas batallas y del derramamiento inútil de sangre mexicana, Victoriano Huerta fue derrotado, y el 15 de julio de 1914 renunció a la Presidencia de la República y salió huyendo del país. El 21 de julio de 1914 el General Eulalio Gutiérrez fue designado Gobernador y comandante militar del Estado de San Luis Potosí. El 6 de agosto Venustiano Carranza nombró a Eulalio Gutiérrez como jefe de la División del Centro. El 13 de agosto se hicieron los Tratados de Teoloyucan, en los que se pactó la disolución del Ejército Federal y se permitía la libre entrada del Ejército Constitucionalista. Finalmente, el 20 de agosto de 1914, Don Venustiano Carranza entra triunfante a la Ciudad de México, lo que representó la esencia del triunfo revolucionario.
Retornando los trascendentes actos ejecutados por el general Eulalio Gutiérrez, El 15 de septiembre, como Gobernador de San Luis Potosí, volvió a adelantarse a sus tiempos ya que decretó la histórica y célebre Ley Sobre Sueldos de Peones, que estipula por primera vez en la historia de México la jornada de 9 horas y el descanso dominical, el salario mínimo de 75 centavos diarios, la desaparición de las tiendas de raya, la prescripción de las deudas de los trabajadores después de un año y el pago en efectivo de los anticipos por compra de cosechas.
Mientras tanto, a la par que esto sucedía, se profundizaron las diferencias entre las facciones que habían luchado contra Huerta, lo que desencadenó nuevos conflictos que no permitieron lograr la anhelada paz y justicia que el pueblo de México ansiosamente esperaba. En una próxima columna narraré cómo estos sucesos propiciaron el arribo del general Eulalio Gutiérrez a la Presidencia de México.
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