Esta es la historia de un saltillense ejemplar, que puede servir de modelo a quienes pretenden ser algo en la vida; que llegó a ocupar cargos públicos importantes en la ciudad de Saltillo, pero dejo la semilla del buen hombre en la sociedad y en su familia.
Su historia laboral se remonta a 1934, cuando ingresa a laborar con un vendedor de ropa en el primer mercado Juárez de la ciudad, construido en el 1901.
El negoció era propiedad de don José Fernández Mendoza. De ahí hacia adelante se inició como vendedor y finalmente como prefecto administrativo de la Facultad de Leyes, y administrador del panteón Municipal, que le ocuparon casi 70 años de su existencia, hasta que por fin decide tomarse un descanso. Lo veíamos deambular por las calles del primer cuadro, con su cuerpo semi encorvado, pero con paso firme y una mirada aún vigorosa.
Sus padres fueron Sabino Guerrero Guzmán y Petra Medellín; procrearon sólo a tres hijos: María Inés, Petrita y Jesús. Él casó con María de Jesús Fernández Tovar. Sus hijos son: José de Jesús, master en finanzas, contralor de la Universidad Autónoma de Coahuila, la licenciada en derecho Bertha Alicia, notificadora del juzgado primero de distrito y el abogado, especializado en derecho fiscal, Marco Polo.
En su recorrido laboral, don Francisco fue trabajador de la zapatería Flores, de don Ignacio Flores, con los señores Valdés en una fábrica de calzado y ropa para obreros en Bravo Sur 229. Luego se convirtió en agente viajero. Por 26 años fue prefecto administrativo de la Facultad de Leyes, de la Universidad Autónoma de Coahuila, empleo que le otorga el entonces director del referido colegio, Óscar Villegas Rico. Felipe Sánchez de la Fuente, siendo rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, es quien le extiende su nombramiento.
Algunos maestros fueron Francisco García Cárdenas, Margarito Arizpe, Antonio Guerra y Castellanos, Antonio Flores Melo, Adalberto E. Guillen, Ernesto Cordero de la Peña, Luis Hernández Elguezabal, sin olvidar a Oscar Villegas Rico, a quien se debe la construcción de la escuela cuyos salones son réplica de la Sorbona de París, con el altillo para el maestro y tener la posibilidad de vigilar a los muchachos.
Treinta generaciones de abogados vieron pasar los ojos de don Jesús Guerrero Medellín quien fungió como prefecto administrativo desde el año 1968 hasta el 1998, en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila. Después de prestar sus servicios con los hermanos José, distribuidores exclusivos en aquel entonces de los muebles DM Nacional, inició en el año de 1968 lo que representó el más bello de sus trabajos, el de prefecto administrativo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Cuenta el señor Guerrero que, en aquel entonces, conoció entre otros y ahora brillantes profesionistas como Antonio Berchelman Arizpe, Isauro Fraustro Rodríguez, Raúl Sifuentes Guerrero, la licenciada María Guadalupe Morales, a Rosa María Cepeda Ruíz, Fernando de las Fuentes Hernández, Heriberto Fuentes Canales.
Cuando don Jesús se disponía a disfrutar su jubilación después de toda una vida de trabajo, fue invitado por el Gobierno municipal para que se hiciera cargo de la Administración del panteón San Esteban, en el que duró 7 años, luego de convertir el cementerio un lugar limpio, funcional y seguro.
Él es abuelo de la destacada licenciada Sara María Guerrero Tecuanhuehue, que se desempeña como Directora del Centro de Medios Alternos de Solución de Controversias (Cemasc) en el Poder Judicial del Estado de Coahuila de Zaragoza.
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