El gran beisbolista
La palabra beisbol tomó para los Orta Velázquez un significado más allá de un deporte: el patriarca de la familia, don Tomás Orta Polina constantemente repetía a sus hijos: “El rey de los deportes les abriría las puertas de grandes oportunidades”, y esas palabras fueron premonitorias, pues cada uno de los descendientes es un exitoso ciudadano.
En la casa de Tomás, el hermano mayor, se concentran todas las imágenes de la historia familiar; álbumes, cuadros y fotografías sueltas que forman un acervo de recuerdos. Las instantáneas, algunas del siglo pasado, son la huella memorable de lo que el beisbol dejó en sus vidas y que unificó a la familia. Don Tomás es el ídolo de sus hijos.
Él era originario de la comunidad del Cedral, San Luis Potosí, donde practicó un buen beisbol. Al llegar a Saltillo Tomás tuvo que luchar duro y superar una y otra vez las pruebas que le presentó la vida, pues nada era como él lo había pensado, ya existían beisbolistas de renombre con contratos por sumas importantes y él figuraba apenas como aguador.
El éxito y la fama llegaron con los años, con el trabajo duro y horas de entrenamiento, hasta que se le reconoció y llegó a jugar con los principales equipos de la ciudad, defendiendo los colores del sarape.
Entre los recuerdos existen fotografías en las que se aprecia a Tomás junto a jugadores como “El Mocho” Juárez, Mauro Martínez, Valente Vanegas, Jesús Cabello y Jorge Reyna, jugando en las ligas por toda la República por la década de 1960.
Tomás Orta Polina, casó con el amor de su vida Camerina Velázquez, procrearon a Tomás, Mario, José Luis, María Velia, José Ángel, Leticia, Héctor y Juan Francisco, que siguen escribiendo junto a las nuevas generaciones la historia de la que don Tomás y Doña Camerina escribieron el primer capítulo en 1945.
Desde joven Tomás buscaba a Camerina, pero la familia de ella no tenía en buena estima a Orta Polina por ser de clases sociales distintas. Ella provenía de una familia poderosa económicamente, Tomás tenía la desventura de haber quedado huérfano a muy temprana edad y fue criado por sus tíos, quienes no tenían las posibilidades para darles un buen sustento.
Tras contraer matrimonio en Cedral, San Luis Potosí, tierra que los vio nacer, Tomás decidió con Camerina que su vida no podía estar ahí, junto a quienes no creían en él. Así, buscando fortuna, llegó con su mujer a Saltillo. Y Aquí fue un exitoso en toda la extensión de la palabra y reconocido por la sociedad saltillenses, no se diga la deportiva, especialmente la del beisbol.
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