Doña Huesos lo respeta
Llegó la flaca a Palacio, sin aviso ni escolta,
buscaba al gobernador, el del paso firme y bota.
“¿Dónde está el de Coahuila seguro y blindado?
Vengo a ver si también al panteón lo ha coordinado”.
Manolo salió sonriente, sin miedo ni titubeo,
“aquí hay orden y empleo, no reina el jaleo.
La receta es sencilla —le dijo con calma—,
voluntad, inversión y cabeza serena”.
La huesuda lo escuchó, guardó su guadaña un momento:
“Ni Texas ni Sheinbaum te niegan talento.
Eres del PRI el último bastión con bandera,
pero hasta los duros descansan bajo tierra”.
Se fue la calaca sin prisa, sin reclamo ni enfado,
“este gobernador me ganó el mandado.
Con tanto trabajo, se nota el empeño,
pero si afloja el paso… lo llevo al eterno sueño”.
La flaca sonrió sin meter presión:
“Te dejo seguir, Manolo, con tu buena gestión”.
La flaca en ruta
Por Saltillo fue rodando,
la huesuda en su camión,
buscando a Javier Díaz,
y su buena administración.
“Vine a probar ‘Aquí vamos’,
dicen que es de primer mundo,
pero si me subo tarde,
te llevo en un segundo”.
El alcalde muy tranquilo
le respondió sin demora:
“La muerte viaja segura,
y en hora, señora.”
“Pues si así sigue tu paso,
con movilidad y empeño,
no te llevo ni en un rato,
ni aunque me lo ordene mi dueño”.
La eterna… quiere legislar
En el Palacio de Coss,
con paso firme y decente,
la callada, pregunta
por la voz de las valientes.
Luz Elena, con temple y tino,
le salió al paso en la Junta:
“Si vienes por mí, te advierto,
primero cumplo mi ruta”.
Defiende causa de mujeres,
sin ruido ni propaganda,
escucha, acuerda y convence,
su palabra siempre manda.
La Muerte quedó encantada,
por su temple y su razón,
“no te llevo, diputada,
aún te espera otra sesión”.
La Catrina, ¡Mejora!
Llegó la flaca a Saltillo,
buscando a Gabriel Elizondo,
“te salvaste por vocación,
pero no por burlar al panteón”.
Manolo le dio la encomienda,
de llevar bienestar sin demora,
en salud, educación y obra,
y en cada rincón, ¡Mejora!
Político joven, con visión clara,
por todas las regiones lo aclaman,
si no fuera por tanta chamba,
ya los muertos lo reclaman.
El chaleco verde no es moda,
es la bandera con mensaje:
mejorar la vida de la gente,
sin descanso ni desplante.
Fiscal con ritmo
A Coahuila llegó la tilica,
buscando al fiscal del estado,
“¿Dónde anda Federico?”, pregunta,
“que no hay ni un caso atorado”.
Entre denuncias y audiencias,
mantiene la paz como manda,
sin balaceras ni extorsiones,
ni secuestros que den tanda.
Dicen que apenas casado,
no tuvo luna de miel,
“primero la chamba”, dijo,
“luego el amor y el pastel”.
Doña fría, al verlo tan serio,
sacó su radio encantada,
“ponle a Alejandro Sáenz, su ídolo,
pa’ que le cante a su enamorada”.
Federico, firme y entero,
cumple con paso seguro,
la muerte lo vio tan en chamba,
que lo dejó pa’l futuro.
Jericó al quite
La flaca andaba en San Lázaro,
segura y con argumentos,
buscaba al priista de hierro,
que defiende los presupuestos.
“Jericó”, gritó la dama,
“te salvas por insistente,
por tus 48 iniciativas
y por cuidar a tu gente”.
La Parca lo perdonó,
por su gestión solidaria,
“Paso a paso”, Jericó destaca,
con vocación necesaria.
Con Coahuila como estandarte,
le dijo: “A ti no te llevo,
quien pelea por su tierra
merece seguir en el ruedo”.
La maestra y diputada
A la flaca le dio curiosidad,
ver a Magaly entre curules,
“¿Diputada o sindical?”,
preguntó entre murmullos y azules.
“Soy Morena y del magisterio,
mi causa es firme y sin misterio,
ni grilla ni pleito barato,
trabajo con rumbo y trato”.
Doña coqueta insistió con empeño:
“Te llevo, maestra, ya es tu turno”.
Pero Magaly, mirando al norte,
contestó: “Primero al líder… y luego me formo”.
Monclova con vida
La calaca ronda Monclova,
con no buenas intenciones,
“vine a buscar a un priista,
que dicen, sortea las crisis”.
Carlos Villarreal la miró,
sin pausa ni titubeo,
“no hay tiempo pa’ funerales,
la ciudad volvió al ruedo”.
“Traigo inversiones y proyectos
y la gente empuja conmigo,”
dijo el edil sonriente,
y la flaca soltó un suspiro:
“Monclova no está en ruinas,
ni se apagó su motor,
por eso hoy me retiro,
a buscar otro panteón mayor”.
Epílogo
Así recorrió Coahuila la huesuda viajera,
dejando vivos a los que trabajan de veras.
Entre bota, chaleco y buen argumento,
la flaca suspira… y espera su momento.
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