Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
EU cierra puentes internacionales por narcobloqueos en Matamoros y Río Bravo Semar desmantela estructura criminal de ‘Los Pichilinguillos’, dedicada al tráfico internacional de cocaína en Michoacán Castiga Edil con tablazos por acoso a albañiles en Guanajuato Asegura el Ejército mexicano casi 17 kilos de sustancia granulosa amarilla en Ahome, Sinaloa Destaca Harfuch fortalecimiento de inteligencia en seguridad

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

¿Dónde está tu monumento, Alberto do Canto y Díaz Viera?

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 años

Uno de los fundadores y primer Alcalde de Saltillo carece de una estatua en su memoria y por años he ido pugnando (fregando por no decir una mala palabra) por ese merecido reconocimiento y como decían los antiguos he sembrado en tepetate, (donde la hierba no se da lógicamente).

Alberto do Canto y Díaz Vieira, uno de los fundadores de la villa fue el primer Alcalde que tuvo la capital de Coahuila, y repitió en el cargo en el periodo de 1581-1582.

Diez años después aparece como regidor del Cabildo saltillense y de 1609 a 1611.
Respecto a la nacionalidad de Do Canto, más de la mitad de los colonizadores del Saltillo, como él eran de origen portugués, el resto españoles.

Do Canto deseaba contraer matrimonio, tener hijos a quienes heredar sus tierras y bienes. Antes no tuvo temor en establecer relaciones íntimas con la esposa del conquistador Diego de Montemayor, Juana Porcallo de la Cerda, portuguesa.

Esta leyenda está ligada a la fundación de Nuestra Señora de Monterrey, pues Do Canto escapa hacia el norte y hacia allá va de Montemayor tras él, donde cansado y sediento abreva del agua de los Ojitos de Santa Lucía, donde se funda la ahora gran metrópoli regia.

Los historiadores de Nuevo León creen que Do Canto fue uno de los fundadores de la vecina ciudad y hasta un monumento en su memoria existe en el Centro Histórico de esta comuna, que descubrí hace algunas semanas.

Siempre me había preguntado cómo sería Alberto do Canto y Díaz Vieira.

El cronista de Saltillo, antes de Armando Fuentes Aguirre, Sergio Recio Flores, en un libro pequeño pero muy hermoso, hizo una posible descripción del conquistador primer Alcalde y uno de los fundadores del Saltillo.

A nuestro ya desaparecido cronista le gustaba imaginarlo de tez blanca, cabello rubio y rizado.

Está leyenda está contenida un magnífico libro que llegó a mis manos sin querer queriendo. Lo vi abandonado, solitario en un stand de una oficina pública, ¡y me lo robé!.

“Aquellos primeros saltillenses”, es una joya de la literatura histórica de nuestro pueblo, escrito por la maestra María Elena Santoscoy Flores, quien se basó en una profunda investigación en 32 autores, entre libros y documentos, que suman una gran verdad histórica.

El cronista Recio Flores, quien viajó por dos ocasiones a la Isla Terceria, de las Azores, Portugal, donde nació este personaje, encontró en los archivos de Angra un curioso manuscrito, en donde el cuñado de uno de su hermanos, informa a sus familiares que de regreso de América que había visto en México a Alberto, donde los castellanos lo llamaban “Alberto del Diablo”, por los ardides de que se valía para alborotar a los aborígenes y a los iberos y portugueses.

Una vez establecido en Saltillo, Do Canto hizo gala de su carácter alegre, burlón e irreverente, que lo llevaba a hacer bromas pesadas al vecindario. Forzosamente Do Canto tuvo un temperamento osado, aventurero y decidido, así como la audacia necesaria para arriesgarse a cruzar el imponente y peligroso atlántico.

Do Canto falleció en su hacienda de Buena Vista, al sur de Saltillo, muy cerca de los terrenos de la ahora Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, que formaban parte de sus propiedades.

Heredó a sus hijos, dos hombres y  tres mujeres, pero el primer apellido no prevaleció en estos, pues según los vástagos, como era costumbre adoptaron los dos apellidos de la madre de nombre Estefanía, hija de Diego de Montemayor y Juana Porcallo, y luego los de Do Canto, ¿qué raro no?.

Así es que los apellidos de los hijos de don Alberto fueron Montemayor Porcallo y Canto.
Hasta aquí la breve reseña aunque hay mucho que contar.

Notas Relacionadas

Se queda el IEC un año más sin presidencia

Hace 56 minutos

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 6 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 6 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 6 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 6 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 13 horas

Confirmado y amarrado