Saltillo

Publicado el jueves, 18 de enero del 2024 a las 04:02
Saltillo, Coah.- “Gracias a Dios nos fue bien, tuvimos frío, pero la pasamos”, es la forma en que Mariana Mireles pudo resumir los dos días de bajas temperaturas que trajo el frente frío número 27 a la Región Sureste de Coahuila.
Ella y muchos de los habitantes de la colonia Morelos Quinto Sector, aprovecharon ayer para salir a desentumirse y calentarse un poco con los rayos de sol, que pegan directamente en los tejabanes que abundan en esta colonia que está en las faldas de la sierra, donde las temperaturas llegan a descender dos o más grados que en otros sectores.
Además de protegerse del frío, la mujer de 63 años lidia con su enfermedad, y por la cual no tuvo otra opción que quedarse en cama esperando a que su medicamento surtiera efecto para quitarle el dolor, ya que al no tener pensión o algún ingreso fijo, no pudo pagar una consulta de emergencia.
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A mí me crece el hígado y el corazón, y duré desde el 25 para acá acostada, pero gracias a Dios aquí estamos ya. Mi tejabancito gracias a Dios está muy bien forrado, ahora que hizo el aire ni una tierrita cayó, gracias a Dios, pero ahorita sí se tuvo que amontonar mi muchacha y el niño de ella en la cama para no tener frío”, explicó.
Con lo que se pueda…
La mayoría de las familias que vive en esta colonia localizada al oriente de Saltillo, recurren a empalmar cobijas y capas de ropa que les regalan para mitigar los efectos de las temperaturas congelantes, y si el bolsillo lo permite, preparan a diario comidas o bebidas calientes.
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Adentro nomás con la estufa, afuera prendemos lumbre y ahí me caliento y ya me voy, pero estos días no me había levantado. Mis muchachas me hacen atoles de masa, de avena o maicena, arroz o así”, explicó Mariana Mireles, quien vive desde hace 9 años en su tejabán, el cual, dice, no piensa dejar para buscar otra zona donde el frío no sea tanto.

Frío extremo
Las familias que viven en este sector cada año esperan que el descenso de las temperaturas no sea extremo, pues las condiciones y pobreza en la que viven con este clima los vulnera aún más.
Con viento, el frío se siente más
Martha Arredondo, quien vive a unas casas de distancia de Mariana, dijo que el frío cala más cuando viene acompañado de viento, pues se cuela entre los plásticos y cartones con los que recubren las paredes hechas de tarima o madera, ahí es cuando con recelo y precaución encienden las brazas parte de la noche.
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Las temperaturas hasta traspasan, el frío en los tejabanes está muy fuerte. Con los aironazos pues nos tumbaron todos los hules, quedaron inservibles; la mayoría sí sufrimos en ese aspecto, que traspasa el frío”, explicó.

Ella es madre soltera, tiene a su cargo a sus dos hijas, de 7 y 10 años, y además cuida a un adulto mayor convaleciente, situación que le dificulta salir a buscar un empleo y obtener el dinero que necesita para comprar los materiales y reparar su tejabán.
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Prendemos un fogoncito, una leñita y metemos las brazas ahí en los tejabanes, en los cuartitos, para tolerar el frío”, comentó sobre las medidas que aplicaron el lunes y martes ante el descenso del termómetro.
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