El presidente Andrés Manuel López Obrador también ha puesto bajo los reflectores a otro exgobernador de Coahuila, socio de Alonso Ancira y amigo del expresidente Carlos Salinas de Gortari: Rogelio Montemayor Seguy, por su participación en la venta de Altos Hornos de México (AHMSA). En el gobierno de Vicente Fox, la Procuraduría General de la República (PGR) acusó a Montemayor de desviar, como director de Pemex, mil millones de pesos a la campaña del candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida.
El único pez gordo en las redes de la administración panista, cuya promesa de combatir la corrupción de raíz devino en engaño, fue absuelto por la propia PGR de delitos graves. Hoy es el único exgobernador crítico del «moreirato». Rubén, quien antes había sido empleado suyo, lo vetó para ser candidato a senador. Montemayor apoyó a José Narro Robles para la jefatura del PRI. Dos meses antes del proceso renunciaron a su militancia por la intromisión de los gobernadores y otros agentes, entre otros Moreira II, para imponer en la presidencia a un títere: Alejandro Moreno.
En la mañanera del 13 de mayo, Dalila Escobar, corresponsal de Tiempo.tv, retomó con AMLO el tema de Coahuila. «(…) ayer hablaba del caso de dos exgobernadores de Coahuila, Rogelio Montemayor y también Rubén Moreira. Hablaba de que el empresario Alonso Ancira incluso pagaba viáticos al exgobernador, también sabemos varios antecedentes que tiene el exgobernador Rubén Moreira… (quien) continúa en cargos legislativos… coordina incluso campañas (en Campeche) como representante (del PRI) ante el INE. (…) ¿por qué no permitir que se llegue a la justicia en estos casos y se sancione a quienes han incurrido en actos irregulares?», cuestionó.
«En el caso de Rubén Moreira, me enteré hasta hace cuatro o cinco días. (…) tiene razón, debo denunciarlo y lo voy a hacer. Primero voy a presentar aquí las pruebas y luego voy a presentar la denuncia», declaró AMLO. El tema es interesante «porque ¿cómo un empresario le paga viáticos a un político? Esto fue en 2014». Altos Hornos de México «era una empresa del pueblo (…) y Salinas la privatizó», dijo el Presidente.
Por tanto, «habría hasta que transparentar, si se tuviese la información, en cuánto se vendió (AHMSA), a quién se vendió, quiénes se quedaron con las acciones. Esta empresa, ya privatizada, empieza a operar. (Ancira) compra, además, la planta de fertilizantes de Coatzacoalcos (Pajaritos), pero la más grande es Altos Hornos. Y llegaban a tener, yo no sé si todavía (…) aviones modernos, jets, que, se sabía, se los prestaban a los políticos, pero con mucha influencia.
«Ahora aparece eso de que les pagaban viáticos a políticos. Hay que aclarar de dónde; también, ver si es cierto o no. Pero está el señor Rubén Moreira». López Obrador ofreció ampliar la información el 17 de mayo. Ese día estuvo en Torreón y ningún reportero le recordó su compromiso. El Presidente tiene sus tiempos. Sabe que el atraso de La Laguna, su región preferida de Coahuila, se debe a los Moreira, y que la narcoviolencia también creció con ellos. Por otra parte, no ignora que el Metrobús Laguna -pozo sin fondo- se ha convertido en elefante blanco y monumento a la corrupción.
En Coahuila, la pregunta de Dalila Escobar es un clamor ignorado todavía: «¿Por qué no permitir que se llegue a la justicia en estos casos y se sancione a quienes han incurrido en actos irregulares?». El Presidente tiene la palabra. ¿Dormirán tranquilos Rubén y sus secuaces?
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