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Coahuila

Dulce y truco

Por Lizbeth Ogazón Nava

Hace 1 año

El ser humano mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso este que se halla condicionado por su organización corporal. Al producir sus medios de vida, produce indirectamente su propia vida material”. K. Marx

 

Somos el país que más consume refrescos con un promedio de 163 litros por persona al año superando en un 40% a los Estados Unidos. Se ha señalado como factores el gasto familiar que es el 10% de los ingresos destinados a la compra de refrescos.

La vinculación ritual del consumo, sobre todo en el sureste del país así como la accesibilidad ya que es sustituto en muchas comunidades apartadas del agua potable que no hay.

Sin embargo, el factor principal es el poder de las compañías refresqueras, particularmente Coca-Cola, cuyos directivos ejercieron por mucho tiempo el poder para controlar de manera indirecta el mercado alimentario mexicano propiciando su dependencia maximizando las ganancias por encima de la nutrición y y devastando el ambiente particularmente lo que se refiere al agua.

Y sobre todo porque a través de la fundación Funsalud tramaron un medio para controlar los organismos de salud cuyos titulares en la época del neoliberalismo provenían siempre de dicha entidad.

El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum estableció un impuesto que aumentaría casi en un 100% el monto a pagar.

En nuestro país 70% de los adultos tiene el primer lugar en el consumo de refrescos por encima de Estados Unidos. Y sí, está comprobada la relación directa entre el incremento del la venta de bebidas azucaradas con el aumento de los casos de obesidad y de otras enfermedades.

La aplicación de esta política pública a través del impuesto podrá representar durante los próximos 10 años un ahorro aproximado de 91 millones de dólares en el gasto para la atención de la salud y la prevención de casi un cuarto de millón de casos de obesidad.

Estamos entonces ante un impuesto saludable. Aquellos que se aplican a productos que dañan la salud, como es el caso de  las bebidas azucaradas

Un impuesto que contribuirá al desarrollo de una población más sana, que por lo mismo reduzca el costo de los servicios de salud. Y la vida de todas y cada uno.

No habrá día para volver.

Empezar de nuevo entre dos  murmullos intentará entre sonidos vanos por encima de las marcas que hizo el tiempo.

Y lo volverá a detener la voz de un pueblo en una caricia sin fin.

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