Marcelo se suma a otros personajes, que sintieron que sus plumajes adornarian los monumentos nacionales.
Moya Palencia, Del Mazo, Camacho Solis, y otros, soñaron e hicieron soñar a sus cercanos, con el paradisíaco poder absoluto de la presidencia de México, se atrevieron, se humillaron, para finalmente, conformarse con la derrota y su regreso al anonimato.
Para todos ellos, incluido el franco-chilango Marcelo, queda el desperdicio, de haber tenido la oportunidad de servir a la nacion, y solo haber buscado la codicia y el poder.
Sheinbaum no es mejor, su historia es muy parecida, solo esperamos que el destino la eduque.
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