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Agencias
Publicado el sábado, 2 de marzo del 2013 a las 16:00
México.- La figura de las edecanes siempre ha sido amada, deseada o simplemente desacreditada. Por ejemplo, en mayo de 2012, una joven robó cámara a los candidatos a la Presidencia del país con un vestido blanco, entallado y escotado.
Estas chicas y chicos, guapos, jóvenes y con ropa apretada, que lo mismo entregan una muestra de perfume en un almacén que reparten tragos en la disco de moda, son embajadores de la belleza, siempre sonrientes y dispuestos, entre los mortales.
Sin embargo, en los últimos años ha habido algunos casos que han encendido los focos rojos de este sector, por ejemplo, la misteriosa desaparición, en 2011, de Ingrid Mosca, brasileña que frecuentaba el Bar Bar, antro que fue escenario del atentado contra el futbolista Salvador Cabañas.
De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, el término “edecán” se refiere a aquella persona que ayuda a organizar un evento o congreso, pero también a un “acompañante”, lo que puede prestarse a múltiples interpretaciones y de las cuales se derivan muchos problemas.
La experta en moda, Anna Fusoni explicó que la palabra “edecán” viene del francés “aid-camp”, que significa “ayuda de campo”.
“Pero este término también puede designar hasta una chica de la vida alegre”, aseveró Fusoni.
En México, el ingenio popular las hace llamar “ede-carnes” por la exhibición física que conlleva este trabajo, que es uno de los principales atractivos y problemas de esta profesión, bastante bien pagada, por cierto, ya que genera mucho más ingresos que una modelo de pasarela.
¿Dinero ‘fácil’?
“Muchas modelos prefieren laborar como edecanes porque el trabajo es más constante que los desfiles y los comerciales. Trabajando mucho pueden llegar a ganar entre 50 y 100 mil pesos al mes”, revela Miguel Ángel López, socio de la agencia Prototype.
“En el modelaje, los llamados son más escasos. Las fotos pagan muy poco, así como las pasarelas, de mil 200 a 2 mil 500 pesos. Los anuncios bien pagados son difíciles de conseguir porque hay mucha competencia entre todas las brasileñas y argentinas que han llegado. Por eso muchos chicos prefieren trabajar o complementar su trabajo como edecanes”, planteó López.
El trabajo es más o menos fácil, según el especialista, ya que se les paga por ser la imagen de una marca. Se pide que luzcan el producto, pero ya no les ponen bandas ni reparten cosas, pues se considera de mal gusto.
Karla Téllez, quien fue edecán durante cinco años y ahora se dedica al mundo de la mercadotecnia, afirmó que esta actividad es bien remunerada.
“Yo llegaba a ganar más de 35 mil pesos mensuales. Sin embargo, los horarios son exhaustivos, sobre todo los fines de semana, que es cuando más demanda hay. Entonces, debes trabajar seis horas seguidas, a veces de pie y sin poder comer nada. De hecho, conocí chicos que dobleteaban y llegaban a estar repartiendo cosas por 12 horas”, recordó Téllez.
“Se gana bien, pero la verdad es que durante el tiempo que lo hice no tuve vida privada, novio, ni veía a mis amigos. Trabajas todos los días, de noche, y también los fines de semana, además de que no tienes horario fijo. Entonces, el precio de un buen sueldo es el aislamiento”.
Karla añadió que otro problema es el jineteo de dinero, ya que hay agencias que se tardan en pagar o de plano desaparecen.
Federico Farrell, argentino de 25 años, modelo y cantante, se mantiene ejerciendo de edecán.
“Se vive muy bien y es una labor cómoda”, afirmó Farrell.
Karina Jiménez, argentina, ex modelo y actualmente imagen exclusiva de firmas como Nesspreso, opinó que, como en otras profesiones, hay diferentes niveles.
“Por ejemplo, los edecanes “A” son los que están en la calle; “AA”, en departamentales; “AAA”, los de eventos privados y marcas de lujo, y, finalmente, están los ‘special booking’ o casi voceros, que ganan más. En mi caso, puedo decir que sigo conservando el nivel de vida de modelo”, revela.
‘Atrae lo bueno y malo’
Maniquíes vivientes, que tienen como misión alegrar la pupila de los invitados mostrando una cara agradable para vender productos, los edecanes, aparentemente, tienen que cumplir con el requisito de ser atractivos.
“Siempre hay un casting para escogerlos, y, generalmente, los clientes buscan que, además de guapos tengan facilidad de palabra, simpatía, que hablen bien español, ya que hay muchos extranjeros, y buena actitud.
“Depende de la marca; en perfumería se pide que sean modelos tipo internacional, mientras que una marca de tenis solicita chicas más atléticas”, comentó Miguel Ángel.
Farrell considera que se trata de ponerse la camiseta y vender el producto, ya sea un café, una bebida o un perfume.
“Tienes que proyectar seguridad; ése es el objetivo. Estamos allí para alegrar la vista, dar una sonrisa, un buen ambiente; tenemos que ser amables y divertidos”, afirmó Farrell, quien suele recibir varias tarjetas, tanto de hombres como mujeres, en cada ocasión.
La ex edecán Karina Jiménez consideró, no obstante, que hay mucho más en juego.
“La gente cree que por estar allí, con un vestido pegado, estás a su disposición, que puedes hacer lo que ellos quieran. Lo peor es estar quitándote de encima al tipo que te invita a sentarte. Es humillante; te sientes como un objeto en ocasiones, salí llorando”, recuerda Jiménez.
De acuerdo con Farrell, éste es precisamente el talento que hay que tener muy bien estudiado y aprendido.
“Lo que hay que hacer es darle el avión a los clientes insistentes, sonreír, decir que uno está trabajando y que no se pueden aceptar invitaciones. Si de plano la cosa se pone muy pesada, hablas a tu agencia para que te respalde”, indicó.
Y cuando cae la noche…
Respecto a las fiestas en bares o antros, todos los entrevistados coinciden en que los principales clientes, los que más pagan, son las marcas de bebidas alcohólicas y cigarros.
“Se pide que estén allí, que muestren la nueva bebida, y ahora hasta las dotan de iPads para que interactúen con los invitados”, comentó Miguel Ángel López.
De hecho, las grandes compañías de este tipo de productos ya tienen un gran “stock” de edecanes para los eventos que tendrán durante el año.
Se distinguen por la buena paga, lo que hace esta área más atractiva para los modelos, quienes ven asegurado un buen sueldo por varios meses.
Karla Téllez aseguró que de noche todo se exacerba, ya que la música y el alcohol hacen aun más difícil trabajar en bares.
“Te llegan a tocar, a mirarte lascivamente, y siempre se presta a todo tipo de cosas. Por supuesto, hay chicas que aceptan y que de esas relaciones sacan coches, casa y viajes”, aseveró Téllez.
Karina Jiménez evitó precisamente los antros por el mal ambiente que predomina y las personas que las rodean y las acosan.
“Yo no trabajé de noche porque no me latía”, señaló Jiménez.
Y hasta el caballero del grupo, Federico Farrell, cuenta que también se ha enfrentado a situaciones incómodas.
“Hice un trabajo en ropa interior muy chica en una discoteca y realmente fue algo muy embarazoso. Había señoras que se emocionaban y querían tocarme. No lo he vuelto a hacer”, recordó Farrell.
Más que ‘floreros’
Este tipo de trabajo, en el que la belleza está inmiscuida, puede prestarse a otro tipo de acciones.
“Aunque no hay de manera descarada una agencia que te ofrezca edecanes ‘cumplidoras’, sí se sabe que existen. Hace cinco años se clausuró una que se llamaba Miracruz, porque trajeron chicas brasileñas supuestamente para modelar, pero las llevaban a Cuernavaca a fiestas.
“Resulta que una chica no le quiso entrar al juego, se regresó y puso una denuncia en Migración, la cual le retiró el permiso a esa agencia”, afirma una fuente que trabaja en el medio y prefiere el anonimato.
Ariel Carranza, mánager de Upstart, ha acudido a supervisar muchas de estas fiestas.
“Hay edecanes que hoy están casadas con empresarios famosos o son sus novias o amantes; depende de cada quien. Obviamente, al estar tan guapas, estas chicas reciben propuestas. Es una cuestión personal; cada quien toma las decisiones”, afirma Carranza.
Ariel menciona que muchas edecanes son muy jóvenes -aunque a todas se les exige ser mayores de edad- por lo que se deslumbran ante tanta opulencia.
“Hay muchas leyendas urbanas; nadie quiere constatarlas, pero se sabe de chicas que han desaparecido, como Ingrid Mosca y otras más. Las jóvenes se juntaron con gente que no debían y tuvieron un destino trágico o nadie sabe dónde se encuentran”, detalló Ariel.
Jorge Camargo Seeman, ex modelo y ahora dueño de una agencia de edecanes, opinó que es un trabajo honesto, divertido y del cual se puede vivir.
“Como todo, tiene su lado oscuro, que puede enganchar a los inocentes; ése es, sin duda, el peligro”, puntualizó Camargo.
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