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| Ramón y Jazmelly, eternamente novios.

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El amor es amor, de muy diversas formas; saltillenses narran sus historias de amor

  Por Teresa Quiroz

Publicado el martes, 14 de febrero del 2023 a las 04:00


Perla, Deyanira, Jazmelly Sánchez y Michel Morín son cuatro jóvenes saltillenses que decidieron abrir su corazón contando sus historias de amor

Saltillo, Coah.-  El amor, sentimiento difícil de explicar que mueve montañas y lleva a las personas a tocar el cielo y en algunas ocasiones caer en el infierno; este 14 de febrero Día de San Valentín, se celebra al Santo de los Enamorados, que a lo largo de la historia se ha encargado de unir a quienes están destinados a estar juntos.

En Saltillo las parejas de enamorados celebran de manera diversa ese estado de ánimo que los mantiene unidos, resaltan las cualidades uno del otro y recuerdan con cariño a quien los hizo descubrir el enamoramiento.

La combinación de parejas es incalculable y el tipo de amor muy diverso, pues va desde el más puro e inocente, donde se acepta que no se estará con la persona amada, hasta el prohibido donde el tiempo y el espacio no jugaron a favor y ahora cada uno va en un camino distinto. 

Perla, Deyanira, Jazmelly Sánchez y Michel Morín son cuatro jóvenes saltillenses que decidieron abrir su corazón contando las historias de amor de las que son protagonistas, llevándonos a pensar que el amor es amor y punto. 

Amor de crush

Cuando la vi por vez primera me fascinó. Se veía hermosa con su vestido estampado; sus ojos y sonrisa brillaban, su pelo suelto, sensual y perfecto. Tan femenina. Meses después me escribió para ofrecerme los servicios de florería de su hermana. 

Estábamos a días del 14 de febrero. Le dije que no tenía a quien mandarle obsequios en el Día del Amor y la Amistad; me respondió que ella tampoco. Le sugerí hiciéramos un club de solteros; luego me armé de valor y le solté una invitación a salir a tomar un café o cervezas el 14 de febrero. Para sorpresa mía ¡aceptó! Esa noche hacía mucho frío, pasé por ella a su casa. Lucía espectacular. La llamaré Alicia (por respeto a su privacidad). Todo marchó bien en la cena. Al dejarla, le pedí me diera un segundo. Abrí la cajuela de mi coche y le entregué una botella de vino que mandé envolver, y que también traía chocolates. Se sorprendió. 

Al cabo de los días, la noté distante y ya no hubo citas, ni una más. Llegó la pandemia y  ella emprendió un negocio. Le compré cosas y platicamos en su casa. Pero la sentía diferente. Por mensaje de audio se lo hice saber y me dejó en claro que solo quería una amistad, y yo le manifesté mi respeto a su decisión, claro que me dolió. Debo aclarar que ella es heterosexual. Me alejé de ella, pero eso no significó que dejara de pensarle ni de gustarme, ni de hacer castillos en el aire. De repente teníamos algo de comunicación, por cuestiones de trabajo, pero nada más. Pasaron como dos años, y en 2022 me llamó por teléfono por algo de su trabajo y me pidió que saliéramos un día. 

Me ilusioné y emocioné. Se acercaba Semana Santa y la invité a que fuéramos a Parras y de ahí a Torreón, de regreso a Viesca. ¡Aceptó! No salimos en esas vacaciones, sino hasta mayo y solamente fuimos a Torreón. Nuevamente, ella se veía guapísima. Regresamos varias horas antes de lo planeado. El motivo, según me dijo, fue que le surgió un compromiso familiar. Ahí empecé a sospechar algo andaba mal. Aparte la sentí más alejada de mí, emocional y físicamente. Camino de vuelta, le entró una llamada y supe que era un hombre con el que hablaba y ahí sentí que salía con alguien. 

Días después le pedí a Dios me diera la señal de si debía seguir con ilusiones con Alicia o ya de plano alejarme (cómo se aferra uno a las personas, a las ilusiones, en fin, uno es terca), que aunque me doliera saber la verdad, lo quería saber. Al margen que en la siguiente vez que la viera directamente le iba a preguntar. Días después llegó esa oportunidad, salimos a comer y, de pronto, Alicia comenzó a confesarme que tenía meses saliendo con un hombre y hacía unos días terminó la relación, pero ella se notaba que lo amaba todavía y se veía su sufrimiento a flor de piel. Yo la escuchaba (y en mi corazón sentía una punzada: mi crush, la chica de ojos y sonrisa brillantes, ama a otro) y disimulaba mi dolor y decepción. 

No le dije nada de mis sentimientos ni dudas. No tenía sentido, solo me quedaba lamer mis heridas, en forma solitaria y en silencio. Meses después ella me invitó a comer por mi cumpleaños, le agradecí y no acepté. Le confesé que nunca la había visto y tratado como una amiga, sino como alguien más que eso, y que me tomaría un tiempo para ver si la podía ver simplemente como una amistad. 

Perla

Me enamoré de lo prohibido

Lo conocí bajo una de esas puestas de sol con el cielo en llamas y la lluvia presente; vestía un pantalón oscuro y una camisa blanca que llevaba su nombre bordado; ese mismo que en la actualidad repito como mantra pensando que me salvará.

Muchas veces escuché hablar de amores a destiempo, imposibles, pero nunca imaginé vivir uno así; para mí él es un hombre fuerte, amable, trabajador e inteligente; un ejemplo de padre de familia y… esposo.

Me enamoré de lo prohibido. De un hombre que no es mío, que lleva el nombre de alguien más por algún lado de su cuerpo y hoy estoy aquí… y él allá, con ella.

“

Solo es un rato de diversión”, pensaba cada vez que me escribía porque había tenido un mal día. Pero pasaba que cada vez que platicábamos, yo le iba entregando un pedacito de mi vida sin siquiera darme cuenta.

Yo era nada, y él era todo.  ¿Su amante?  No sé, digamos que a veces dudo que esa etiqueta me quede… Más bien fui la mujer que quiso creer que él podía llegar a querer. 

A tres años de ese suceso aprendí que el corazón no elige a quién entregarse, sino que se entrega sin preguntar y respetar las normas que dicta la sociedad; él es mi eterno amor secreto y lo único lindo que le queda a esta ciudad. 

Deyanira 

Eternamente novios 

Yo conocí al amor de mi vida desde que tenía 11 años sin saberlo, aún recuerdo que íbamos en la misma secundaria, él un año más arriba que yo, lo veía pasar y se me hacía el hombre más guapo del mundo, cuando él sonreía yo me derretía. Él era mi crush.

Nunca imaginé que 16 años después nos íbamos a reencontrar, fue ahí cuando él empezó a escribirme por Instagram, para saber qué había sido de mi vida. Yo vivía en Saltillo, Ramón en Sabinas, y recuerdo que me dijo que él venía súper seguido, que algún día que viniera a ver si íbamos a cenar, y yo le dije que sí porque la verdad no creía que fuera a pasar.

Pasaron tres días de eso cuando me dijo que ya venía en camino, que a dónde me gustaría ir. No lo podía creer, estaba entre emocionada y asustada de ver de nuevo a un compañero de la secundaria tantos años después, estaba insegura en si ir o no porque la verdad en ese tiempo de mi vida no creía mucho en el amor, total que me convenció y fui y vi su sonrisa que era tal y como la recordaba.

Esa noche platicamos muchísimo y me di cuenta que éramos tan diferentes pero tan compatibles a la vez, nos hicimos novios al mes de salir y ¡quién iba a decir que me casaría con ese hombre!

Él me hizo conocer el amor verdadero y sano, ahora creo que es verdad, que cuando conoces a la persona con la que te vas a casar lo sabes instantáneamente. Ya llevamos juntos 4 años y medio y vamos para nuestro primer año de casados.

Jazmelly Sánchez

Amor contra todo pronóstico

Morín y Citlalli han roto las barreras de la edad, de género y todo pronóstico, incluso aquellos mismos que ellos habían previsto; son una pareja que con el paso del tiempo ha aprendido a mediar y ceder siempre basados en el respeto y la admiración.

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Terminaba la pandemia cuando le pedí a Morín que me enseñara algo de cine, me pidió que fuera su continuista en un corto y ahorita ya tenemos un año y medio trabajando juntos”, recordó Citlalli, quien aseguró que su relación nació de la admiración y de una muy buena amistad. 

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A partir de eso desarrollamos una química bien chida, había veces que solo con una mirada ya nos entendíamos y empezó a haber más comunicación, creció una amistad y esa amistad se transformó hasta lo que somos”, complementó Morín. 

Para Morín su chica es una mujer inteligente, proactiva, ingeniosa, creativa, divertida, y alegre, un torbellino en medio de su vida ordenada y cuadrada; uno que vino a enseñarle que dentro del caos existe el orden y que también hay diversos caminos para alcanzar una meta.

Para ella su pareja la enamoró con su sonrisa y sus ojos, su actitud amable con las demás personas y la valentía para enfrentar los procesos.

Ambos consideran que parte esencial para el funcionamiento de esta relación es el respeto a los procesos individuales, heridas y sus problemas; siempre haciéndose compañía sin intervenir en las decisiones o el espacio del otro.

Al día de hoy ambos coinciden en que uno no escoge de quién se enamora, solo ama de formas insospechadas cuando menos se espera.

Morín y Citlalli

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