Coahuila
Hace 1 año
El 5 de febrero la Presidenta de la República deslizó una propuesta que previamente había soltado en su discurso inaugural, el 1 de octubre, y que a diferencia de otras acciones continuistas en su mandato, tiene sello propio: una reforma política-electoral para erradicar el nepotismo, y cancelar la reelección en los cargos públicos. Una forma personalísima de control político, aparte del control constitucional que detentan como grupo.
Sin embargo el diablo está en los detalles. En los términos y condiciones que se presente, vote y apruebe por ambas cámaras con mayoría del régimen, se podrán dimensionar eventualmente los alcances del proyecto: si se trata de un cambio cosmético, gatopardista y tribunero, para lograr el aplauso fácil del graderío de sol, o una transformación que modifique las reglas del juego y rompa los atavismos.
La clase política (es un decir, pues lo que menos tienen es “clase” y lo que mínimamente practican es “política”, sino favoritismo y revanchismo a conveniencia como actividad privada en terreno público), permanece a la expectativa de las directrices que salgan de Palacio Nacional, pues a ciencia cierta desconocen el fondo y las consecuencias para sus carreras. No hay certezas. Les mueven el tapete y no tienen voz propia para opinar sino simplemente obedecer, con el interés de obtener algún beneficio personal a cambio de alinearse.
Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de nepotismo en Coahuila?
El ejemplo más caliente son los hermanos Tania y Antonio Flores Guerra, en Múzquiz; la Floriza, en argot delincuencial. Ahí mismo, La Gachupina y El Gachupín además de ser esposos, comparten una posición en el Cabildo. Ella como Alcaldesa, y él como síndico de mayoría (previamente candidato a Presidente Municipal en 2021).
En otras latitudes, como Arteaga, existe la dinastía Durán, el clan Zamora en General Cepeda, o el Ayup en Matamoros. Ahí mismo, en el Municipio lagunero, el actual síndico de minoría es José Alfredo Muñoz Luévano (Morena-PT), y su sobrina Sarahí de León Muñoz funge como regidora, por la misma coalición.
En Frontera, la Presidenta Municipal Sara Irma Pérez Cantú, es esposa del ex Alcalde, Esteban Martínez Díaz. En Progreso su actual Alcalde, “Liquín”, es hijo del ex edil “Lico”, ambos Quintanilla. Uno tras de otro acumularán nueve años en el cargo sumando una reelección.
En Ramos Arizpe, en el Cabildo figuran los esposos “influencers” por el Partido Verde, Areli Flores y Alejandro Martínez (quienes compitieron en la misma planilla; ella para Alcaldesa y él para regidor). A José María Morales Padilla, exalcalde del Municipio, le sucede Tomás Gutiérrez Merino, su primo (cuñado a su vez de Jericó Abramo Masso).
En el ámbito partidista también sucede. La secretaria de Finanzas del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Coahuila, Nancy Cuevas Sánchez, es hermana de Cintia, diputada federal, y la pareja de ésta última, Fernando Hernández, es el secretario de Organización del partido. Previamente Nancy había sido candidata a diputada local en 2023, acaparando posiciones en La Laguna.
Por su parte Zazil Pacheco Pérez, esposa del ex delegado de Morena en Coahuila, el mexiquense Tanech Sánchez, acumula dos trienios consecutivos como regidora en Torreón.
Lucía Inés Zorrilla Cepeda, regidora en Francisco I. Madero por Morena-PT, es cónyuge de Víctor Severo Ortiz Aguilar (suplente de Ricardo Mejía Berdeja en la diputación federal) y el hijo de ambos, Luis Ortiz Zorrilla, es regidor en Torreón por el PT.
En las diputaciones federales por Saltillo sucede un fenómeno similar. En 2018 fue candidato a diputado federal Arturo Del Bosque de la Peña —padre de Diego del Bosque Villarreal— por el distrito 04, mientras que su vástago entró por tómbola como plurinominal por la circunscripción dos. En 2021, o sea el periodo inmediato, el propio Diego del Bosque fue candidato por el mismo distrito 04. Tres años después, en 2024, el favorecido fue Antonio Lorenzo Castro Villarreal, por el distrito 07, primo del último y sobrino del antepenúltimo. Previamente, en 2023, había sido candidato también a diputado local en la misma zona sur.
Así, en nueve años, no habrá salido de la misma familia el control distrital federal de la capital. Ojo.
Ramiro Pérez Arciniega, Presidente Municipal de Morena en Parras de la Fuente de 2018 a 2021 —hoy con brazalete electrónico— impuso a su pareja, Brenda Vélez, como candidata a sucederle, en 2021. A su vez Horacio Piña, Alcalde morenista de Matamoros en el mismo periodo, a su hermana para diputada local en 2020, y federal en 2021; primero por el PT, después por el Partido Verde. Ambos perdieron todo por engolosinados en las primeras experiencias municipales de Morena en Coahuila. Pronto sacaron el cobre.
Luego está el caso de Cecilia Guadiana, quien ocupa la misma posición que su padre, Armando, inmediatamente después en el escaño por Coahuila. El exsenador fue además candidato a Gobernador del estado en dos procesos consecutivos, 2017 y 2023, sin que les ruborice monopolizar la candidatura por tercera vez en 2029.
El nepotismo es una de las lacras del sistema político. Provoca perder la perspectiva, a tal grado que al enchufismo lo ven como meritocracia.
Cortita y al pie
El 2027 será definitorio del rumbo nacional, al disputarse 16 gubernaturas (la mitad del país) y renovarse la trascendental Cámara de Diputados. En Guerrero se proyecta como sucesor de Evelyn Salgado en la gubernatura, a su padre, Félix Salgado Macedonio, senador que ya se ha reelegido en el cargo. En Zacatecas, para suceder a David Monreal, se prepara Saúl Monreal, también senador (hermanos ambos de Ricardo, quien ha hecho del Congreso de la Unión su hábitat en los últimos 25 años, dando el paso de la muerte de Cámara a Cámara cada tres y seis años, según se requiera).
La última y nos vamos
Cuestionado acerca del por qué Rubén como sucesor, la justificación de Humberto en su día fue que Felipe Calderón impondría entonces a su compadre Gullermo Anaya como candidato y, en vista de tal osadía, “pa’ los toros del Jaral, los caballos de allá mismo”. Es decir, repetiría el fenómeno en lo local imponiendo a su hermano aunque, en los hechos, no existía punto de comparación.
Para remitirse a un tema popular de nepotismo, la referencia obligada en Coahuila son ellos, Los Moreira. Sí. No obstante de 2017 a la fecha, es decir, con la irrupción de Morena en el tablero político, múltiples ejemplos han ocurrido y se han multiplicado transversalmente a todos los partidos, con especial acentuación en los chalecos guindas y rémoras de la 4T, como fue señalado líneas arriba.
Es muy sencillo: no querer ver lo obvio, es ceguera parcial; pecar de fundamentalista. Pero negar la evidencia, como negacionista, es emular al Tío Lolo: hacerse pendejo solo
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