Coahuila
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 15 de febrero del 2021 a las 04:00
Diana Martínez | Saltillo, Coah.- ¡Tengo un año sin ver a mi madre! Lamentó la señora María Teresa Carrales, quien desconsolada tocó la puerta del asilo El Ropero del Pobre donde su mamá ha estado encerrada desde septiembre del 2019.
Su hermano la recluyó sin su permiso, por lo que ella decidió sacarla, sin embargo, se atravesó la pandemia por Covid-19 y sus planes se vinieron abajo. El asilo cerró sus puertas para evitar un contagio y desde el año pasado no la ha visto.
“Él me avisó un fin de semana que se la llevó, que ya estaba aquí en el asilo, entonces yo pensé que la podía sacar en cuanto yo viera que mamá no estaba a gusto. Mi mamá lloraba y todo y yo ya tengo un año sin verla”, recordó con tristeza.
Aunque los encargados del asilo le dicen que su mamá está bien, esas palabras no son suficientes para una hija desconsolada que extraña a la mujer que le dio la vida. Ella necesita verla, saber que está bien y poderla llevar a casa.
“Yo no me conformo con que me digan que está bien, si tengo un año sin hablar con ella y sin verla, entonces venimos a tratar de sacarla, pero no nos lo permitieron”.
Desesperada pide la intervención de las autoridades para escuchar la voz de su madre, ver sus ojos y saber que está bien; teme que a sus 88 años le pueda pasar algo lejos de su familia.
“Yo siento que están robando mis derechos humanos, porque yo tengo derecho a verla, porque en un año nada, ni hablar por teléfono con ella. No sé en qué momento esté de su demencia, no sé nada”.
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