“Se puede derrocar un trono… pero solo la sabiduría puede fundar una República.” Robespierre.
Las sociedades de la periferia capitalista se encuentran en esa condición de dependencia debido a razones históricas que las han alejado de los centros de poder económico y político del mundo; viven cercanas a la escasez ya sea por que faltan o han disminuido algunos elementos la sustentabilidad económica.
Hace años conocí el Castillo de Chapultepec; ahí se exhiben dos carruajes, uno recubriendo de oropel las figuras caprichosas labradas en madera finas, con interiores en terciopelo brocado y cortinajes bordados con hilos de oro. El otro, obscuro, sencillo, con líneas geométricas casi rectas. No encuentro mejor forma de ejemplificar la austeridad republicana frente al boato y la pompa de la monarquía.
Es la respuesta histórica de la República ante el dispendio y es la medida económica más eficaz contra la escasez. Existen diversos modelos de austeridad: el primero fue ideado por Krugman y Reich, que hace precisamente lo contrario al aumentar los impuestos y el gasto público para estimular la demanda.
El segundo recorta el gasto público (sobre todo el superfluo), una parte importante de dependencias y cargos burocráticos aunada a una reducción salarial importante de los funcionarios.
Esta austeridad estricta permite disminuir el déficit fiscal, combatir el desempleo, aunque puede generar algún impacto a corto plazo.
Sin embargo, cuando esta austeridad de estricta observancia se aplica como en el Gobierno de la República de la cuarta transformación, acompañada de la implementación de programas sociales prioritarios de atención directa a la pobreza contrarresta los efectos a corto plazo y proporciona los beneficios del primer modelo
porque la dispersión de recursos a través de becas y apoyos, generará un potencial número de consumidores.
Con alegría infinita me encuentro con la venta del avión presidencial, gracias a un acuerdo por el qué Tayikistán lo compra por 1658 mdp (algo así como 92 mdd). Con su venta se construirán dos hospitales de 80 camas en Tlapa, Guerrero y en Tuxtepec, Oaxaca dos de las zonas con mayor marginación de todo el país.
Los recursos ya se encuentran en las cuentas del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.
El avión presidencial, algo parecido al carruaje dorado de Maximiliano que nuestro compañero Presidente se negó a usar desde su candidatura fue un modelo que ya iba a ser descontinuado, que se compró en 2012 pero fue entregado hasta 2016, una herencia del usurpador Calderón al corrupto Peña Nieto, que constituye prueba plena de la existencia del PRIAN y un ejemplo del dispendio y el abuso del destino de los recursos de la nación en favor del príncipe así como de la inconsciencia ante la escasez, mientras que los dos hospitales representan el carruaje que mantuvo ante la traición de los conservadores entregados a los invasores extranjeros, la dignidad de la República.
Más sobre esta sección Más en Coahuila