Era un modesto restaurant de no más de cuatro mesas, en un espacio hasta cierto punto reducido, donde al fondo cabía la pequeña cocina atendida por Rosendo y su ayudante “El Esmeril” Macías, donde el atractivo principal era el sabroso café al estilo griego que atraía a algunos importantes personajes de la sociedad de nuestro tiempo, a degustar éste aromático líquido y los platillos, algunos de los cuales también fueron herencia de aquel famoso cocinero Teodoraquis Kalionchis, como las palomitas y los lonches de ternera al vapor. Las sincronizadas en tortilla de harina eran otro de los atractivos platillos de este hasta cierto punto modesto restaurant. La sincronizada consistía en una doble tortilla de harina rellena de frijoles, jamón, queso amarillo y aguacate.
Alfredo García de la Cruz se había desempeñado como mesero del legendario restaurant Kalionchis en la confluencia de Pérez Treviño y Allende, precisamente en un ala del edificio del mercado Juárez.
Ahí abrevó los conocimientos que le hicieron despegar por propio pie para establecer su negocio llevando consigo todo un bagaje de conocimientos.
El Café García se ubicaba al sur de un famoso banco del cuyo edificio se localiza actualmente en Allende y Lerdo de Tejada, frente a la central de Autobuses Anáhuac y la radiodifusora XESJ. En ese espacio además del restaurant cabía una modesta fábrica de hielo y la cantina del señor Medellín, que les fiaba a los locutores de la emisora.
Alfredo se llevó a su negocio la mayor parte de los secretos del señor Kalionchis y pese a ser un modesto café, el restaurant García tenía notable clientela.
Solía reunirse todas las tardes los empresarios del sector como Enrique Martínez y Martínez, Humberto Hinojosa, Pomposo Peña, Gilberto Recio de León, Valeriano San Miguel el famoso “Nopal”, que disfrutaban de una muy amena charla aderezada con el sabroso café a la griega que preparaba meticulosamente Rosendo Contreras, cocinero estrella del Café García, quien se llevó el secreto a la tumba.
No sé qué sustancias le ponía al café que te hacía adicto.
En el café García laboraban o colaboraban un grupo de jóvenes: Juan Mata, Juan Leza, Isidro Guzmán y Andrés Macías “El Esmeril”. (Porque nada más lo tocabas y ¡echaba chispas!)
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