El Gobierno federal acaba de anunciar la prohibición a la importación de calzado chino, el cual entraba a México como producto no terminado. Me explico a continuación.
En nuestro país existe un programa del Gobierno federal, llamado Immex, mediante el cual se busca alentar las exportaciones por medio de las importaciones de materias primas o insumos sin pago de arancel e impuesto alguno, siempre y cuando estas mercancías no terminadas “pisen” suelo mexicano de manera temporal, mientras en alguna industria nacional se completa el proceso de producción para tener una mercancía terminada que se pueda exportar. Con esta política pública, el Gobierno federal deja de percibir un ingreso por los aranceles e impuestos que no cobra, pero logra detonar la inversión, empleo y consumo alentando así a la industria nacional.
Ejemplificando de manera sencilla el funcionamiento del Immex podemos hablar de la industria del calzado, en la que desde China se envía a México el calzado sin la suela, para que ya, en alguna fábrica de León, Guanajuato, se les coloque la suela, para después ser exportado ese calzado ya terminado a otra parte de mundo. Logrando así que la industria del calzado mexicano genere inversión, empleos, provocando a la vez aumento en el consumo, ahorro y por supuesto en el PIB.
Pues bien, las industrias del calzado de China y Vietnam aprovechaban el Immex para exportar a nuestro país el calzado ya terminado, que, valga la redundancia, terminaba en el mercado nacional, y por consecuencia en los pies de los mexicanos. Acción comercial que ocasionaba por lo menos dos efectos negativos, el primero es la evasión de impuestos y aranceles; y el segundo, la competencia desleal contra la industria del calzado mexicano.
Podríamos llegar a pensar como consumidores, que ahora los zapatos tendrán un precio más alto, sin embargo, al adquirir el calzado que se aprovecha de ciertos tecnicismos para entrar como contrabando a nuestro país, pone en peligro no sólo la generación de nuevos empleos en esta industria, sino que llega a provocar la pérdida de fuentes de trabajo como lo fueron los 11 mil puestos de trabajo que se perdieron entre el 2019 y 2024.
La industria del calzado no es cosa menor para la economía mexicana, pues se calcula que existen por lo menos 7 mil 400 fábricas de zapatos, con una producción anual de casi 80 mil millones de pesos en la fabricación de, por lo menos, 214 millones de pares de zapatos, generando empleo para más de 102 mil mexicanos.
Si el Gobierno federal no hubiera actuado, 102 mil mexicanos estarían más cerca de perder su empleo que de mantenerlo.
Esta política económica aplicada por el gobierno mexicano se conoce como una política proteccionista ya que tiene como fin proteger el mercado nacional. Pareciera que la “nueva”, ni tan nueva, tendencia de comercio internacional es el proteccionismo.
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