Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cae en Chihuahua ‘El Señor de la A’, jefe de plaza de La Línea buscado por Estados Unidos Turista alemana muere al rescatar a sus hijos del fuerte oleaje en Veracruz En febrero de 2027 llega el Metro al Aeropuerto de Monterrey: Samuel García Lamenta Gabriel Elizondo fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Checo Pérez pone fecha a su adiós: disfrutará sus últimos años en la Fórmula 1

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El caso Debanhi

Por Wendoly Villarreal Villarreal

Hace 4 años

La primera noticia de la desaparición de una joven de 18 años en el estado de Nuevo León, se expandió como la pólvora, a un mes del 8 de marzo 8M, lejos de las marchas, de las campañas contra la violencia de género, lo único que retumba son las múltiples desapariciones de mujeres de todas las edades a lo ancho y largo del territorio nacional.

Desde el atroz feminicidio de la pequeña Victoria Guadalupe de tan sólo 6 años, que desafortunadamente fue a la papelería a comprar una cinta adhesiva para un trabajo escolar, en Querétaro; las noticias siguen, hasta la captura en Coahuila del feminicida de María Fernanda Contreras, una joven de Nuevo León de 26 años, los casos se multiplican exponencialmente, una y otra vez niñas, adolescentes, mujeres todas, desaparecidas y luego el inevitable hallazgo de sus cuerpos.

Igual ocurrió el 10 de abril, cuando un mes y medio después de su desaparición, fue encontrada sin vida, enterrada en un patio de una vivienda en la colonia Lázaro Cárdenas de Piedras Negras, Coahuila, Rubí Enamorada, la hondureña de 36 años que fue reportada como desaparecida por sus familiares en Honduras, quienes anhelaban encontrarla con vida.

Mientras tanto los días pasaban y no había pistas concretas para la localización de Debanhi Susana Escobar Bazaldúa, el sentir de la gente era de esperanza y miles, sino es que millones de personas en todo México empezamos a pedir por que los padres de esa jovencita pudieran encontrarla sana y salva; la fotografía de Debanhi, la última imagen captada de ella a la orilla de la carretera de noche y sola, fue difundida por todos los medios de comunicación sin obtener resultados positivos.

Por otro lado, el miedo que se respira en el ambiente, cada día siguen y siguen desapareciendo mujeres, múltiples manifestaciones, en las redes sociales pedían apoyo para localizarla y para no criminalizar a las amigas de Debanhi que la dejaron sola en la madrugada después de una fiesta, la innegable vulnerabilidad, el terror que producía la foto misma de la joven sola mirando hacia la nada, es tan impactante que fue reproducida en un sinfín de pinturas, dibujos e imágenes gráficas que ayudaron a mantener viva la esperanza de encontrarla.

Ese sentimiento de miedo, de ansiedad, de impotencia, de pensar que puede ser tu hija, tu hermana, tu mamá o uno misma la que está desaparecida, hace que no quieras salir a la calle ni siquiera a comprar una cinta adhesiva; en otras palabras, ser mujer en México es sinónimo de peligro, de desaparición, de violencia de género y de muerte.

Pero hace tiempo que había yo escuchado este fenómeno, me llamó mucho la atención, porque era un documental con entrevistas de mujeres en los años setenta y principios de los ochenta, se les cuestionaba si se sentían seguras de salir a la calle y las respuestas eran impactantes, la respuesta era un rotundo ¡No!

Ese documental era sobre la época en la que El Destripador de Yorkshire azotó con homicidios el condado del mismo nombre en Inglaterra, sin embargo lo que ganó mi atención fue que tardaron mucho tiempo en dar con el asesino en serie, mientras los cuerpos de mujeres se apilaban una tras otra, las técnicas de investigación infructuosas, los errores imperdonables, casi dos décadas a ciegas y el terror en las mujeres.

Podría suponerse que al tratarse de los setenta, era normal que ocurrieran todos estos errores y pésimas prácticas de investigación, pero lo curioso era que al revisar los patrones de errores, observé que seguían vigentes aquí y ahora, cada segundo que avanzaba el documental podía reconocer situaciones que pasan hoy en los casos de mujeres desaparecidas, las mismas malas prácticas, las mismas omisiones, las mismas mentiras repetidas una y otra vez como un mal chiste. 

Para el doceavo día el horror, el cuerpo de Debanhi, yacía inerte sin vida en el fondo de una cisterna en el predio bardado del motel Nueva Castilla en la carretera a Laredo, en medio de un aparatoso operativo, el cuerpo fue recuperado y las primeras especulaciones se empezaron a escuchar algunas en las que se asegura que el cadáver fue sembrado en el lugar que se había revisado previamente, otras en las que es claramente inverosímil que Debanhi por sí sola llegara en plena madrugada hasta el emplazamiento de la cisterna y cayera en ella; lo que recordó el caso de Elisa Lam, también encontrada sin vida en el tanque de agua en el hotel Cecil.

Como decían los mismos patrones, las mismas mentiras para encubrir los delitos y obviamente para desaparecer la evidencia de las agresiones sexuales, porque no podemos negar lo que el agua les hace a las evidencias de un crimen, las desvanece sin dejar rastro; para su mala suerte, el cuerpo de Debanhi se defiende aún sin vida, presenta diferentes golpes que no pueden borrar, ahora será la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos quien vele para que la investigación del caso se haga conforme a derecho y con perspectiva de género. ¡Ni una más!

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 2 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 2 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 9 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 2 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 2 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 9 horas

Confirmado y amarrado