Para Cheki Saldívar
¿Por qué mejor no se lo tragó? ¿Por qué no lo pegó en el asiento del Teatro Dolby? ¿Por qué en lugar de lanzárselo a su novia, Georgina Chapman, no se lo guardó en la bolsa de su smoking al escuchar su nombre durante la ceremonia del Oscar como el mejor actor por la película “The Brutalist” (“El Brutalista”), dirigida por Brady Corbet? Por último, me pregunto: ¿qué hizo la esposa del galardonado con el famoso chicle? No logró rescatarlo; tal vez lo encontró en el piso, ¿lo encontró?, ¿lo guardó como recuerdo de una noche inolvidable en su bolsita de noche? O bien, ¿se lo metió en la boca, a pesar de que estaba super masticado y sin sabor, como un acto de amor hacia su esposo? “Podría haberlo tragado pero no pensé en eso. Tenía que deshacerme de él de alguna manera”, comentó con pena en una entrevista con “Life With Kelly and Mark”.
En el apartado titulado “chicle”, del Manual de la Gente Bien, de mi autoría, dice en lo que se refiere a la goma de mascar: “En este punto ‘MGB’ es implacable. ¡No! Algunos alegan que masticar chicle favorece la digestión, ahuyenta el mal aliento, calma los nervios, es un ejercicio excelente para la circulación de la piel de la cara, mismo que combate las arrugas; suple la mala costumbre de fumar, da un ‘look’ juvenil, ayuda a matar el tiempo mientras se maneja en medio de un momento de nerviosismo, favorece las regresiones de una sesión de psicoanálisis, fortalece las encías, ayudar a pegar ciertos objetos de porcelana, acompaña en los momentos de más soledad, promueve la nostalgia, etcétera”. El tratado en cuestión es un poco largo, pero al releerlo concluyo que el actor ganador dos veces de un Oscar queda totalmente perdonado.
En cuanto al beso que de pronto le dio Halle Berry a Adrien Brody, durante un momento en que se encontraban en la alfombra roja, la actriz tomó su rostro entre sus manos y le propinó un beso en la boca; él lo recibió con los ojos cerrados como si estuvieran en una escena de amor. ¿Qué habrá pensado su novia actual, al ver las fotografías que aparecieron en todas las redes?
¿Quién es el actor cuya nariz sorprende, diría el autor de Cyrano de Bergerac, Edmond Rostand? En la poesía de Francisco de Quevedo dice: “Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa”. Adrien Brody, conocido como el tipo más amable de Hollywood, es hijo de padres inmigrantes. Su madre húngara huyó de Budapest, con sus padres, durante la revolución húngara de 1956. Para la realización de la película “El Brutalista”, habló mucho con su madre. Con ella trabajó mucho con el acento del arquitecto húngaro judío Laszlo Toth: “Mis padres fueron a ver el filme, hicieron una proyección para la prensa en Nueva York, y tenían muchas ganas de verla. Creo que fue algo muy profundo para mi madre. Se quedaron muy impresionados con el trabajo del director Brady. Es una película sobrecogedora. Mi abuelo siempre soñó con ser actor. De hecho, hizo una pequeña incursión en el mundo de la actuación y lo contrataron para interpretar un papel en ‘Zorba, el Griego’ en Broadway. Creo que se puso a dar indicaciones al director y corrieron a mi abuelo”.
El argumento de la película en cuestión plantea la vida de un superviviente judío del Holocausto, quien llega a Estados Unidos en 1947 para emprender una nueva vida. El protagonista, el arquitecto Laszlo Toth (Adrien Brody) huyó de Hungría su país natal, separándose de su esposa, al llegar a Pensilvania conoce a un empresario importante de la acaudalada familia Van Buren, quien le encarga la construcción de un gran monumento. “A pesar de su talento, la llegada de este judío húngaro enciende las alarmas en el entorno protestante y antisemita, donde él y su familia son vistos y tratados como extraños. De fondo, la arquitectura brutalista de los años 50 que caracteriza al personaje de Brody se refiere de alguna manera a que la experiencia de los inmigrantes puede ser paralela a la lucha artística” (Diario ABC).
Yo quería que ganara como la mejor la película la de Bob Dylan titulada, “A Complete Unknown” interpretada por Timothee Chalamet, y basada en el libro “Dylan Goes Electric” de Elijah Wald. En la película también sale la cantante de folk Joan Baez. Es de verdad espléndida.
Confieso que mientras veía los Oscares, masticaba un chicle nada más por puros nervios…
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