Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Aseguran 1.5 millones de litros de huachicol y caen 11 AICM pone en operación un sistema antidrones para reforzar la seguridad aérea Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila Revisará INE contratos; prevé posibles rescisiones ‘Canelo’ Álvarez va por la revancha en Arabia Saudita: busca volver a ser campeón ante Christian Mbilli

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Uncategorized

El Cisne Negro

Por Juan Latapí

Hace 3 años

No, no se trata del título de una película ni del nombre del personaje de alguna novela. Se le llama cisne negro a un evento impredecible, inesperado y altamente impactante con un efecto significativo en la sociedad y en la economía, principalmente.

Sucesos como el ataque terrorista a las Torres Gemelas, la pandemia del COVID-19, el desastre nuclear de Fukushima en Japón, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las crisis financieras, la revelación de la información de guacamaya leaks e incluso la desvergonzada debacle del llamado rey del acero, siguen la dinámica del Cisne Negro. Estos eventos tienen un impacto extremadamente grande y por lo tanto son difíciles de predecir o prepararse para ellos.

El término “cisne negro” se deriva de la creencia errónea de que todos los cisnes eran blancos hasta que se descubrió la existencia de cisnes negros en Australia en el siglo XVIII. En la antigüedad hacer referencia a un cisne negro era lo mismo que mencionar un unicornio o una sirena: seres inexistentes. Debido a ello los eventos cisne negro son sorpresas que contradicen lo que se creía que era verdad y una vez que acontecen parecen obvios viéndolos en retrospectiva.

Hace 15 años el investigador norteamericano de origen libanés Nassim Nicholas Taleb popularizó el término cisne negro en su libro “El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable” precisamente para referirse a eventos altamente improbables e impredecibles, que tienen una gran impacto y solo pueden explicarse en retrospectiva.

Menciona Taleb que un evento cisne negro tiene tres características. La primera es que se trata de un caso atípico, que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares y que no hay nada en el pasado que pueda apuntar de manera convincente que llegue a pasar. La segunda característica implica un impacto extremo; y la tercera característica es que, a pesar de su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones del evento después de haber acontecido, haciéndonos creer que puede ser explicable y predecible.

Con esas características han acontecido sucesos tales como los atentados terroristas, la pandemia del COVID, el triunfo de Trump hace 7 años, las recientes crisis financieras a nivel mundial, la situación de las oleadas de migrantes y la debacle de AHMSA, tan solo por mencionar unos ejemplos, son eventos que no fueron predecibles.

La naturaleza humana tiene una tendencia a buscar patrones y significados en los eventos que ocurren a nuestro alrededor, incluso en sucesos que son impredecibles y extremadamente raros, como los eventos cisne negro.

Después de que ocurre uno de estos eventos, es natural buscar explicaciones para tratar de entender lo que sucedió y por qué sucedió. Esa necesidad de encontrar explicaciones nos puede conducir a buscar causas simples y claras para este tipo de eventos, lo que puede llevar a la creación de teorías conspirativas o explicaciones simplistas y que no reflejan la complejidad del evento.

Si bien estos eventos cisne negro no se pueden prever ni prevenir, las autoridades sí pueden tomar medidas para reducir su impacto, lo que necesariamente implica un cambio en la cultura de la planeación y prevención, actitudes que lamentablemente brillan por su ausencia entre nuestras autoridades.

Los gobiernos rara vez realizan simulaciones ante diferentes escenarios de crisis y evaluaciones de cómo responderían y que puedan ayudarles a identificar las debilidades en su planificación y preparación así como a desarrollar planes de contingencia más efectivos con una buena comunicación y transparente.

Todos, tanto en lo individual como sociedad, estamos sujetos a eventos cisne negro y no podemos evitarlos porque no tenemos bola de cristal para predecir el futuro. Sin embargo, nos hacemos más vulnerables ante esos eventos al empeñarnos en repetir las cosas ya sabidas, a simplificar y etiquetarlas sobreestimándolas, olvidándonos de aprender cosas nuevas y permanecer anclados en la zona de confort lo que nos impide reconocer nuevas oportunidades y nuevos horizontes.

Dice Taleb que “cuando nos formamos nuestras opiniones a partir de pruebas poco sólidas, tenemos dificultades para interpretar la posterior información que contradice tales opiniones, incluso si esta nueva información es claramente más exacta, ya que tratamos las ideas como si fueran propiedades, lo que nos dificulta desprendernos de ellas”, situación que empeora con el bombardeo de fake news en las redes sociales.

Y aunque si bien dice el dicho que donde menos se piensa salta la liebre, valdría la pena que nuestras autoridades y quienes toman decisiones que nos afectan, leyeran El Cisne Negro, no para predecir el futuro, sino para estar al tiro y no nos metan en tantas broncas estúpidas y dolorosas.

Más sobre esta sección Más en Uncategorized