Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
El diagnóstico tardío de la enfermedad renal le cuesta a México casi 70 mil vidas al año Cristiano Ronaldo alcanza los 985 goles con un triplete ante el Al Kholood Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026 Exfiscal Guillermo Zuany, coacusado por operativo con la CIA en Chihuahua, frena orden de captura

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El cliente más antiguo del Café Viena

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 2 años

Es difícil aceptar que te has ido para siempre

No tuve que esperar a que muriera para decirle cuánto lo quería y lo admiraba como persona, como ser humano, lleno de bondad y altruismo, transigente con conocidos o desconocidos, complaciente con la clientela, amable y permisivo con los intolerantes.

Esas y otras cualidades tenía René Molina Aguirre, mi amadísimo amigo que lamentablemente se nos adelantó en el camino. Él, Rolando su hermano, y su mamá doña Guadalupe Aguirre, se hicieron cargo del restaurante Café Viena al fallecimiento de su fundador, don René Molina de la Cruz, y lo hicieron muy bien, siguiendo una tradición que da prestigio a la familia Molina Aguirre y conserva su estatus del referente del lugar donde se come bien en Saltillo.

La imagen del Café Viena ya forma parte de nuestros símbolos, y me atrevo a decirlo guardando las proporciones históricas con Catedral y la Alameda Zaragoza, entre otros.  Su nombre aparentemente nada tiene que ver con la capital de Austria, sin embargo, tal vez se guardó el secreto don René Molina de la Cruz, porque son famosos en el mundo los cafés de Viena, tan así que un grupo de austriacos que llegó a Saltillo fue a conocer el restaurante de los Molina.

Anécdotas seguramente habrá muchas de este icónico lugar, que sigue siendo el preferido de los de mi tiempo y épocas más cercanas.

Me duele mucho la partida de René Júnior, con quien pasé tardes inolvidables en torno de la mesa redonda situada al fondo del restaurante, muy cerca de la cocina y de la caja, donde compartí los alimentos y la charla con su familia y con sus amigos, pues era una mesa muy exclusiva. Tuve la oportunidad de platicar con su esposa, la maestra Imelda Pérez, y sus hijos Paola Imelda, René y Laura Elena, a quienes mando un cariñoso saludo y mis condolencias, lo mismo que a sus hermanos Nelly, Mario Alberto, Martha Elena, Rolando y Arnoldo. A su mamá doña Lupita Aguirre.

René era uno de los amigos que me animaban en la escritura de las crónicas de la ciudad y estaba al pendiente de la columna que publica Zócalo de Saltillo, confirmando los datos que he ido plasmando en el famoso matutino de la capital coahuilense, o sorprendiéndose de cosas que con toda humildad me decía que ignoraba.

Unas de sus lecturas preferidas eran las de las columnas periodísticas, y la de uno de mis libros, Croniquillas del Saltillo, donde lo hacía recordar personajes de nuestro tiempo.

René, Dios te eligió para ir a su lado, sólo le pido fortaleza a tu familia para superar tu ausencia.

Aunque ya no podré ver tu alegre mirada, no olvidaré los maravillosos momentos que vivimos para reír y disfrutar de las charlas tan positivas que tuvimos, y donde quiera que estés te llevaré siempre en mi corazón.

Sé que para tu familia y para tus amigos es difícil aliviar el hondo vacío que nos deja tu deceso. Tu recuerdo siempre vivirá entre nosotros como el gran hombre que fuiste. Descansa en paz.

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 4 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 11 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 4 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 11 horas

Confirmado y amarrado