Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el lunes, 21 de julio del 2008 a las 18:56
Saltillo, Coah.- No hay deporte que apasione más al hombre que aquel que tiene la capacidad para transformar las energías en una gama de emociones que se reflejan con un solo resultado: el triunfo. Esa es la meta que se planteó el capitán del equipo de fútbol del Centro de Readaptación Social Varonil, y quiere lograrlo.
La clave se encuentra en la disciplina, porque el talento puede explotarse de todos aquellos que tienen verdaderas ganas, como opina Francisco Márquez de Hoyos, quien tiene dos años al frente del equipo Real Águilas, en el centro penitenciario.
Desde que llegó a ese lugar, supo que no ocuparía cualquier posición dentro de la cancha, y después de varios años, ha podido colocarse como el “mandamás” del equipo, que confía se coloque como el número uno en la categoría PDA, para ascender en este mismo año.
Y es que para Francisco, el fútbol se encontraba abandonado entre los internos del Cereso, pues no contaban con un buen entrenador que tuviera una visión de éxito, sino que se dedicaban a jugar por simple entretenimiento.
“Son los últimos años que me quedan en el Penal, y quiero irme de aquí como un triunfador”, comenta Francisco, quien tiene 10 años y medio cumpliendo una condena de 14. Al haber cumplido más allá del 60% de la sentencia, espera ser beneficiado con la preliberación en diciembre de este año, o en agosto de 2009.
También se encarga del entrenamiento de los 16 miembros del equipo, en una jornada diaria que culmina con pequeños torneos quincenales que se realizan los domingos, y en donde puede percibir los avances que tienen los jugadores, “me gusta que todos jueguen como si fueran profesionales, ya no se trata de simples retas de escuela”.
Para Francisco, no todos los internos del penal son aspirantes a pertenecer al equipo, pues le da preferencia a los internos más jóvenes y a los que tengan menos años en el centro de readaptación, “es la gente que está menos maleada, me gusta que los más jóvenes puedan explotar aquí su talento, en lugar de que se anden relacionando con gente más problemática que ande por acá”.
Los que fueron acusados por violación tampoco tienen cabida en Real Águilas, pues conserva cierto resentimiento hacia ellos por un lapso que vivió en su juventud, “a los violadores no los acepto en mi equipo. No sé si esté bien o esté mal, pero les tengo rencor porque cuando era jovencillo violaron a mi novia, y eso no se vale”.
Con tantos requisitos para el ingreso, sabe que el los integrantes del grupo se encuentran sanos en cuerpo y alma, por lo que será fácil regresar al Cereso Varonil los bríos de triunfo que alguna vez tuvieron gracias a este deporte, “el director lo sabe y nos apoya para que podamos jugar con equipos del exterior, en un nivel más alto”.
“Pedí mi traslado a las Islas Marías”
Las primeras actividades que realizó Francisco Márquez en el centro penitenciario, fueron las de carpintería, para después dedicarse de lleno al fútbol. Con la entrada de la industria, ingresó a la planta Technotrim, en donde permaneció por medio año en las actividades de lavado de las piezas que forman los asientos de los automóviles.
Durante algún tiempo tuvo en la mente ser trasladado hacia las Islas Marías, pero nunca pudo reunir los requisitos, en primer lugar por estar casado, y después, por ser divorciado: “Pedí mi traslado a las Islas Marías porque según allá podía cumplir mi sentencia más rápido. Además me gusta la idea de aprender otras cosas allá”.
Pero la razón de su divorcio no fue provocada por la decisión de ingresar a esa cárcel de máxima seguridad, sino porque su mujer consiguió una nueva pareja.
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