LA GRAN MAYORÍA si no es que todas de las familias que tienen bajos ingresos se quejan de que cada vez sus recursos les alcanzan poco para cuando menos bien alimentarse, la gente que aún puede acudir de vez en cuando algún restaurante, reclaman que sus precios son “muy altos”…. pero los restauranteros alegan -y con razón también- que todos los productos que utilizan para elaborar sus platillos han aumentado bastante.
POR OTRA PARTE, los comerciantes a los que algunos señalan de “voraces” justifican los aumentos en los productos por los nuevos precios que les presentan sus proveedores…. y a la vez los proveedores justifican la necesidad de esos cambios debido a las cargas fiscales que cada vez son mayores.
LOS AGRICULTORES, los productores por su parte argumentan que difícilmente puede crecerse en la producción por la falta de apoyos del Gobierno federal.
TOTAL que al final de cuentas el consumidor que se “engolosinó” cuando anunciaron el nuevo salario mínimo… ya no ve ese incremento por ninguna parte.
EL PROBLEMA para los expertos, no está en los productores, proveedores, comercios, restaurantes o consumidores.
EL PROBLEMA está en una pésima política en la producción y en el o los planes alimentarios; en sí en una economía que no lleva el rumbo que debiera; eso es lo que dicen; nosotros no somos productores, proveedores, comerciantes, restauranteros o expertos en economía…. pero como consumidores sentimos en el bolsillo -ya prácticamente vacío- golpe tras golpe…. sin entender por qué allá “arriba” dicen que todos los mexicanos estamos “felices… felices… felices”….
DESDE EL hospital donde se recupera la alcaldesa Norma Treviño Galindo se mantiene muy al pendiente de que todo marche bien en la ciudad, lo mismo en obras que en la continuidad puntual de los diversos programas.
DOÑA NORMA como se recordará, sufrió un lamentable accidente donde se fracturó un tobillo.
FUE INTERVENIDA quirúrgicamente y se encuentra afortunadamente en plena recuperación….
AYER por ciento hubo supervisión de obras, además de desarrollarse la reunión de seguridad para evaluar los índices delictivos que en nombre de la munícipe encabezó el secretario del Ayuntamiento, licenciado Hermelo Castillón.
COMO NUNCA, incluso en los tiempos de las pandemia del Covid-19, los pescadores tradicionales de la ciudad han dejado de acudir al río Bravo a practicar ese deporte, o por necesidad de lograr obtener algún pez que no les cueste para alimentarse especialmente en esta temporada.
ALGUNOS dicen que temen a las autoridades, pero la mayoría que sienten profunda desconfianza por los migrantes que merodean las vegas del Bravo.
LO CIERTO es que aquella tradición de pescadores e incluso familias enteras que solían acampar a las orillas del río, hasta dos días consecutivos, prácticamente se ha perdido.
Y ES ENTENDIBLE, primero está la seguridad.
PERO EN VERDAD, es lamentable que ya no se tenga aquella tranquilidad con que se acudía a esos sitios, luego de la crisis migratoria que al igual que la pandemia del Covid-19 de alguna u otra forma vino a cambiar la vida de los fronterizos.
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