Nacional
Por Federico Muller
Hace 15 horas
Sin pretender volver a contar la vida y trayectoria de Jesús Guajardo, figura antipopular de la Revolución Mexicana, y mucho menos reescribir la historia oficial para tratar de interpretarla mejor, esta columna se limita a responder cuáles fueron las motivaciones cívicas, marciales o económicas de este personaje coahuilense para actuar como lo hizo. La respuesta se documenta en tres fuentes: la Sedena, el INAH y el testimonio de un militar del Ejército Libertador del Sur, Sabino Domínguez Aguirre. En Saltillo tuve oportunidad de conocer a dos personas identificadas como sobrinos de Guajardo, hijos de una de sus hermanas y residentes en centros geriátricos. Sus condiciones de salud impidieron que pudiera recabar sus recuerdos acerca de su tío.
El coronel Jesús María Guajardo Martínez nació en Candela, Coahuila, el 29 de agosto de 1892. Según una transcripción de su registro parroquial, fue bautizado en San Carlos de Candela el 11 de diciembre de 1892. Murió a los 27 años, fusilado en Monterrey el 17 de julio de 1920. Alcanzó la pena capital por sublevarse en contra del gobierno que presidía Adolfo de la Huerta. Sus restos fueron sepultados en el panteón del Carmen, en Monterrey.
¿Qué influencia tuvieron las condiciones económicas y sociales de Candela en su incorporación a las armas?
No se encontró -al menos para el que escribe- algún testimonio claro que lo explique. Pero los estudios sobre la región señalan un municipio agreste y rural, con vocación pecuaria y agrícola. La economía dependía de las haciendas y hacendados; a muchos de aquellos jóvenes no les ofrecía opciones de alcanzar una vida productiva bien remunerada. Más que ingresar al seminario o emigrar a Estados Unidos, abrazaron la carrera de las armas. Las fuentes biográficas sitúan su incorporación al constitucionalismo en 1913, inicialmente en las fuerzas de Francisco Coss. Más adelante quedó bajo el mando del general Pablo González Garza, dentro del ejército encabezado por su paisano Venustiano Carranza.
La matanza de Tlaltizapán, Morelos, en 1916
El 30 de octubre de 1916 el coronel Guajardo dio muerte a 180 habitantes de Tlaltizapán, Morelos, acusados de simpatizar con el zapatismo y de negarse a pagar un empréstito forzoso. Los vecinos no pudieron reunir el dinero exigido. El episodio ocurrió en la campaña carrancista contra el zapatismo (Cronología de la Revolución publicada por el Inehrm).
Lo felicitaron por dar muerte al Caudillo del Sur
El 10 de abril de 1919, Emiliano Zapata fue asesinado en la hacienda de Chinameca, Morelos, en una emboscada ejecutada por fuerzas del coronel Jesús Guajardo. En una comunicación fechada el 11 de abril de 1919, cuya transcripción se conserva, Venustiano Carranza felicitó a Pablo González Garza por la muerte de Zapata y extendió el reconocimiento a Guajardo y a los demás participantes. También informó que había ordenado su ascenso al grado inmediato, atendiendo una solicitud de González. Además, se le otorgó una recompensa de 50 mil pesos en plata.
La versión que contó el coronel zapatista Sabino Domínguez Aguirre
En México hay diferentes maneras de narrar los hechos revolucionarios. A la clase trabajadora (obrera y campesina) nacida entre 1945 y 1960 le atraía escuchar historias de las gestas heroicas que mezclaban leyenda y realidad. Ignacio López Tarso fue un buen intérprete de pasajes revolucionarios musicalizados. En el corrido de Zapata se emite un juicio a los protagonistas, sentencia que parece ser legitimada por un sector de revolucionarios. Otra forma de exponer los mismos hechos, pero ahora por un testigo ocular que estuvo cerca de Zapata antes de su ejecución, es la de don Sabino Domínguez Aguirre. Él comienza su historia diciendo: “Fui jefe zapatista y participante en los acontecimientos de Chinameca”, y deja un testimonio que combina experiencias directas con noticias recogidas posteriormente: “Algún tiempo después me refirieron los vecinos de Chinameca… Estaba a distancia cuando oí las descargas”.
Pleitos de cantina en septiembre de 1919
El lunes 29 de septiembre de 1919 se divulgó en la prensa nacional que el coronel Jesús Guajardo enfrentaba acusaciones por el asesinato de dos militares -el coronel Piña y el capitán Ávila- en la cantina La Capilla, localizada en la ciudad de Puebla.
¿Cuáles fueron las motivaciones del coronel J. M. Guajardo?
Si la respuesta se centra exclusivamente en aspectos económicos, las motivaciones son varias: desde la geografía económica de su lugar de origen hasta los 50 mil pesos en plata que recibió del gobierno federal, pasando por el ascenso que logró de coronel a general por el abatimiento del general Zapata. Pero todas ellas palidecen si se introduce una variable de carácter marxista. Los hombres son producto de las condiciones materiales en que se desarrollaron. Fue la etapa histórica de un México desigual, ignorante y maltratado. Salvo contados intelectuales que se enrolaron en el movimiento armado de 1910, los revolucionarios no fueron militares de carrera, sino que llegaron con sed de desagravio y poder, y aprendieron sobre el fragor de la batalla. El coronel Guajardo no fue la excepción y se distinguió por su ferocidad y poco respeto a la vida humana.
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