Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Sheinbaum plantea ampliar producción de Talleres Gráficos y abrir su Consejo a universidades Investigan estancia del expríncipe Andrés y Jeffrey Epstein en castillo de la familia real Ramón Rojo Villa, líder de Sonido La Changa enfrenta problema de salud Buscan a familiares en Nuevo León tras trágico choque en la Matamoros-Reynosa El INE fija topes de gasto para diputaciones federales rumbo a 2027

Zócalo

|

Nacional

|

Información

< Nacional

Nacional

El despecho masculino

  Por El Universal

Publicado el miércoles, 28 de enero del 2009 a las 15:13


Hablábamos todo el tiempo del viaje. Pero una madrugada, ella dejó el departamento llevando consigo su maleta....

Por Víctor Adrián Espinosa
tVa.com.mx

México.- Hablábamos todo el tiempo del viaje. Pero una madrugada, ella dejó el departamento llevando consigo su maleta y los dos boletos que nos llevarían a Europa. La escuché salir, pero no la quise detener. No me atreví a hacerlo. Cuando me asomé por la ventana, un tipo en su motocicleta estaba esperándola. Ella lo besó y se fueron juntos… Esas semanas pasaron lento. Nunca fumé tanto en mi vida. Un día supe que regresaron y no tardé en averiguar dónde estaban. Pero no era necesario. Ella tocó a mi puerta esa noche. Me suplicó la perdonara. ¡Que huyó porque necesitaba pensar las cosas! Se arrodilló llorando. Aún no estaba satisfecho, pero no te imaginas cuánto lo disfruté.”

Las mujeres y sus traiciones. Dicen que nosotros estamos aquí para sufrir por ellas. Sin embargo, los tiempos del charro que desquita su dolor en las cantinas han terminado. Cada vez hay más hombres despechados. Aquellos que no toman el truene tranquilamente, todo lo contrario. Están deseosos de vengarse y provocan que ellas los desprecien y hasta les teman.

“…Estaba mi orgullo en juego y nadie la puede pisotear, así que ideé un plan”, éstas son las palabras de Octavio, uno de nosotros. Es alto, delgado, idolatra una cantina en Bolívar y también lo abandonaron. “No soy mucho de exponer mis sentimientos. Soy más bien reservado para esas cosas”, dice cuando le pone sal y limón al vaso. Bebe un trago y continúa: “Esa noche la pasamos juntos. Le dije que todo estaba olvidado. Mis padres llegaban de visita al día siguiente, así que la cité en el Hotel Paloma por la noche.

“Mientras manejaba sobre Insurgentes, pensaba en desquitar de una vez todos mis rencores. Metí la mano en el bolsillo del pantalón y rocé el revolver que me regaló su padre. En ese instante, furia y odio fue todo lo que vino a mi mente… A pesar de que las gotas de lluvia se estrellaban sobre el parabrisas, pude distinguir las luces de neón verdes sobre la azotea del hotel. Subí a la habitación, pero ella se había ido. Entonces supe que ya no había más ‘nosotros’. Estaba cansado y solo.”

EL OTRO YO

El despecho masculino es un tabú del que no se habla mucho. Y es que hay quienes aseguran que son ellas las dueñas de un rencor peligroso: sus venganzas siempre cumplen con su objetivo; sin embargo, basta con abrir el periódico y leer los crímenes pasionales cometidos por hombres para darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer. Nosotros no planeamos, simplemente tiramos del gatillo.

Esta otra versión de nosotros, una más instintiva y visceral, aquélla capaz de matar, nace de la sociedad en la que vivimos. Si bien la violencia es una característica de nacimiento en cualquier hombre, diversos estudios han comprobado que también se aprende en el hogar, la escuela o el trabajo. Se crece con la idea de que los hombres son más y mejores que las mujeres y predominan ideas como: “¡Manifestar tus emociones te hace débil!” y “¡Ser fuerte, duro, recio y violento te hace ser más hombre!”.

Debido a esta situación, el despecho masculino es definido como una línea pequeña entre la pasión y el desprecio. Los psicólogos Vladimir y María Mercedes de Gessen, especialistas en el tema, afirman que los despechados son aquéllos que no deseaban terminar la relación y, por lo tanto, pasarán por una experiencia dura y amarga, que los inundará de rabia, frustración y resentimiento. Explota en ellos un fuerte resentimiento contra su pareja, lo cual puede llevarlos a la obsesión y a la desesperación. Y es que muchos de nosotros no nos sumergimos en el llanto con recuerdos del pasado, sólo ahogamos nuestro dolor en la venganza y el rencor.

Pero para que el despecho pueda explotar, existen causantes fundamentales y entre las más comunes se encuentran:

Los celos. Uno de los factores más comunes para detonar el despecho es la celotipia, enfermedad más frecuente entre los hombres, afirma el profesor en psiquiatría en la Universidad de Oxford, Michael Gelder, quien explica que la principal característica de esta patología es la creencia anormal en la infidelidad de la pareja. Generalmente el celoso interroga a su pareja con frecuencia. Esto puede provocar violentas discusiones, que en ocasiones terminan con una agresión peligrosa o en homicidio. Uno de esos casos es el de Armando Carillanca, un hombre chileno que, al ser abandonado por su novia, decidió que como ella no había valorado los dos años juntos tenía que morir: la apuñaló y, para asegurarse de su muerte, se quedó junto al cuerpo agonizante hasta que falleciera.

Y la obsesión. Momentos duros aquellos donde entregas todo por una mujer que después de darte una bofetada, se da la media vuelta y no vuelve la mirada atrás. El segundo factor habla de este tipo de relaciones. Los expertos recomiendan preguntarnos a tiempo si nos podemos separar de esa mujer y seguir viviendo. Porque si la respuesta es “no”, debemos empezar a trabajar en nosotros mismos y zafarnos de esa obsesión que comenzamos a experimentar.

Para ejemplo, basta recordar el caso de Richard Batista. Un médico cirujano neoyorquino, quien hace algunas semanas reclamó a su esposa el riñón que le donó. Si no lo quiere regresar, ella debe pagarle 1.5 millones de dólares. Esto porque Batista acusa a su esposa de haberle engañado con un fisioterapeuta y de no permitirle ver a sus hijos. “No hay un dolor más profundo que ser traicionado por la persona a quien le has dedicado tu vida”, declaró el doctor a los medios.

UNA PRACTICA VIOLENTA Y SILENCIOSA

Después de todo, abandonados. Así suceden las cosas. Ellas precipitan el final y nosotros destruimos el pasado. Lo inquietante son las magnitudes que el despecho masculino alcanza. Debido a que los hombres no deben ni pueden desahogarse, encuentran en la venganza una forma de desquitar el dolor causado por una mujer. Tan sólo vayamos a las cifras para darnos un ejemplo de lo que sucede: una investigación realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) apunta que en nuestro país el 93.8% de los asesinatos de mujeres son cometidos por un hombre, por lo tanto, en su mayoría las mujeres mueren a manos de hombres y generalmente de hombres con quienes sostuvieron una relación de pareja.

A nivel mundial, las cifras no están tan alejadas. La FLACSO cita un estudio sobre la incidencia de la violencia sexista en la Unión Europea: Entre el 40% y 50% de las mujeres de países como Finlandia, Suecia y Alemania ha sufrido violencia por parte de un hombre con el cual mantuvieron una relación. Otro caso es el de Francia, donde 25 mil mujeres son violadas al año mientras que en Sudáfrica 147 mujeres son violadas diariamente. La investigación también explica que estos supuestos “criminales pasionales” jamás actúan por motivos como el amor, sino por sentimientos como el odio, el egoísmo, el espíritu de venganza y el despecho.

Y para demostrar estas cifras, sólo recordemos estas historias de hombres resentidos en el Viejo Continente. La primera habla de un grupo de hombres franceses que, sedientos de venganza después de ser traicionados por sus parejas, encontraron en la web la mejor forma de saciar su despecho. El sitio es “Milukman”, donde por 10 euros se ofrecen fotos de las ex-mujeres desnudas o en videos comprometedores. Para hacer uso del servicio sólo se necesita enviar la foto o el video vía e-mail, argumentar el motivo del despecho, dar un nombre de pila y los datos de la persona de la que se quiere vengar.

La segunda se sitúa en Italia y el protagonista es “El club de los cornudos”,una agrupación de hombres despechados que denunciaron a sus esposas infieles “empapelando” las calles italianas con más de 20 mil volantes con las fotografías, los nombres y las direcciones de las infieles.

¡HASTA NUNCA!

Si de sobrevivir al despecho se trata, lo mejor es darle la vuelta a la hoja y seguir adelante, pues equivocarse una vez es suficiente para no volver a caer en el error. Pensemos en el futuro. Recordemos que nadie es culpable. No inventemos motivos para odiarla. Aceptemos que las cosas cambiaron, pero antes practiquemos una actividad famosa en los gimnasios de Nueva York: Descarguemos toda nuestra furia contra una fotografía de ella pegada sobre una pera de box. Y no olvidemos que, como dice la canción, nosotros podemos volver a enamorarnos de otras, pero a ellas, a ellas nadie las querrá como nosotros las quisimos.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 1 hora

Veladoras y disfraces: Cómo prevenir accidentes este Día de Muertos

Hace 1 hora

Refuerza IMSS hospitales con 47 equipos médicos especializados

Hace 4 horas

Nayarit suma nueve años sin cumplir 27 medidas de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres

Hace 4 horas

Rompe Taddei con proveedor por contratos; exhiben pelea por negocios en el INE

Hace 5 horas

Pide Fiscalía cárcel para exdirectivo de ISSSTE por ‘moches’; lo acusan de abuso de funciones

Hace 5 horas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 5 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 8 horas

Hugo Aguilar pide replantear la justicia agraria

Hace 8 horas

SCJN: pensión por viudez no puede limitarse a 10 años

Hace 8 horas

Arranca en Hidalgo polo de bienestar de 910 hectáreas

Hace 9 horas

FGR puede investigar de oficio el caso Taddei, dice consejero

Hace 9 horas

Frena INE propuestas de Taddei para puestos en OPLES