El adoctrinamiento a través de la educación básica es un recurso propio de todas las dictadoras del mundo y existe a lo largo de la historia.
Incluso, en el extremo, el “adoctrinamiento” es parte del llamado “manual del dictador” que empoderó a los sátrapas en la historia.
Se trata de un recurso dictatorial al que han recurrido tanto Musolini, como Hitler, Stalin, Mao y Castro –entre muchos otros tiranos– pero sobre todo una de las dictaduras más longevas de la historia moderna: Corea del Norte.
Pero la noticia de hoy –en el México de AMLO– es que con la llegada de la nueva titular de Educación en el Gobierno federal, Leticia Ramírez, se normaliza el adoctrinamiento dictarorial, ordenado desde el poder presidencial, en la educación básica.
En efecto, se confirma que desde la educación primaria el Gobierno de AMLO pretende poner en práctica el adoctrinamiento –ordenado desde lo más alto del poder– para someter a los niños mexicanos a la doctrina destructiva, abusiva, mentirosa y pedestre de Morena.
Y es que según el diario Reforma, en el próximo ciclo escolar, la Secretaría de Educación Pública llevará a cabo el Plan de Estudios para la Educación, “que busca combatir el colonialismo, el patriarcado, el mercantilismo” y, sobre todo, “limitar la educación a solo cubrir perfiles laborales”.
Es decir, que “cuando las niñas y los niños empiezan a estudiar la modernidad y sus procesos históricos, científicos, productivos, tecnológicos, culturales y artísticos, en realidad están estudiando los procesos de colonización y sus dominios (…) desde una perspectiva “colonial de la inclusión”.
Por eso, es imprescindible que los estudiantes “sean conscientes de que viven en un mundo globalizado que no logra ser para todos”. Además, el Plan de Estudios que pretende imponer López Obrador a partir de la nueva titular de la SEP, establece cuatro premisas de la nueva concepción educativa.
1.- Nuevo plan económico: lo que significa cambiar el paradigma de la “apropiación de la tierra y la explotación humana”.
2.- Concepción de Política: que pretende modificar el paradigna del “control de las autoridades”.
3.- Nuevo concepto social, que busca un moderno “control de género, clase social, sexualidad, condición étnica”.
4.- Nuevo concepto epistémico: lo que lleva a modificar el concepto del “control del conocimiento y la subjetividades” del saber.
Es decir, que la SEP creará una nueva interpretación filosófica para entender el estudio de los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano.
En pocas palabras, asistimos a la locura presidencial de imponer en México el adoctrinamiento con fines dictatoriales. Y es que por si lo han olvidado, la historia de la humanidad está construida a partir de repetidos y diversos intentos de adoctrinamiento por parte de las élites de poder; desde el tiempo de las cavernas hasta la actualidad.
Se trata del intento reiterado de los líderes, gobernantes y tiranos por obligar a sus pueblos y/o seguidores a pensar y actuar de la misma manera que lo ordena el hombre fuerte; es decir, convertir a los individuos al pensamiento idéntico al del “amado líder”.
El objetivo central de todo intento de adoctrinamiento político es moldear el pensamiento social en la misma sintonía del poder hegemónico, del Gobierno dominante, del “líder del movimiento”, del partido o del Gobierno que pretende la dominación social.
Al final, el diseño del adoctrinamiento político ordenado desde el poder a través de la educación pública tiene como objetivo central el sometimiento absoluto de la sociedad.
Y es que mientras que los sistemas educativos tradicionales apuestan por la aportación al ciudadano de la mayor cantidad de conocimientos, que hagan posible el pensamiento autónomo de cada persona, el adoctrinamiento anula la autonomía del pensamiento, la capacidad crítica del individuo y solo deja espacio para repetir la doctrina que le impone la propaganda.
De esa manera, el adoctrinamiento aísla al ciudadano de la realidad que lo rodea y, por tanto, lo hace impermeable a otros expresiones y formas de pensar que, en la educación tradicional, son el objetivo.
Dicho de otro modo, el adoctrinamiento impone, nunca educa y, por tanto, acaba con la tolerancia, la capacidad crítica y la diversidad de ideas.
Y para convencer a la sociedad de las bondades del adoctrinamiento y del fanatismo son condiciones –sine qua non– una crisis económica, política, de seguridad y social –una crisis de ingobernabilidad– que convierta el tirano en salvador de la patria.
En pocas palabras, igual que los tiranos de la historia, López Obrador ha puesto en marcha el más peligroso proceso de adoctrinamiento desde la educación básica; un nuevo crimen de Estado que debe ser denunciado en el mundo entero.
Al tiempo.
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