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Coahuila

El dinero de Dalí

Por Francisco Tobías

Hace 3 meses

El dinero por sí mismo no tiene valor, cuando uno hace entrega de un billete de 500 pesos el valor de ese billete no son los 500 pesos, de hecho, según el Banco de México, institución encargada de la elaboración de los billetes y monedas en nuestro país, el costo por “fabricar” un billete de 500 pesos es de tan sólo 1 peso con 40 centavos. En realidad, ese billete de 500 pesos representa los 500 pesos, aunque no los vale.

Existe un pacto social, en el cual todos participamos, mediante éste la sociedad acepta un medio de intercambio en común, es decir, el dinero, basándose en la confianza y de las instituciones que lo elaboran.

Hace mucho tiempo se dejó de utilizar el dinero mercancía como principal medio de pago, aunque aún se utiliza. El dinero mercancía son aquellos objetos que tiene un valor intrínseco, es decir, que vale por él mismo, un ejemplo de ello es el oro. Existen distintos ejemplos de este tipo “prehistórico” de dinero, tal vez el más simpático son los cheques que firmaba el artista Salvador Dalí, al pagar la cuenta en los restaurantes.

Con su bigote rococó, el excéntrico artista español tenía una “fórmula” secreta para cenar en restaurantes caros, beber vinos caros, pagar la cuenta y que no le cobraran ni un solo centavo. Este bien podría ser el ejemplo del dinero mercancía surrealista.

La estrategia era sencilla, quien es considerado el máximo representante del surrealismo, visitaba los restaurantes de lujo y más caros del mundo, ya sea en España, Paris o hasta en Nueva York, después de degustar una ovípara cena con vinos extremadamente caros, pedía la cuenta, el mesero se la llevaba y lo que hacía Salvador Dalí era poner la cifra para el cobro, firmarla, para después en la parte posterior realizar algunos trazos o un diseño surrealista. El dilema era para el dueño del negocio, quien sabía que al cobrar el cheque perdería una obra realizada por el mismísimo Salvador Dalí, ya que, al llevar el cheque, que por cierto no valía por sí mismo, sino por la cifra y firma plasmada por el propietario de la cuenta, el documento pasaría a ser propiedad del banco, perdiendo así un dibujo y la firma del maestro, cuyo valor era mayor que cualquier cena.

Salvador Dalí era tan excéntrico, tan extravagante, tan ególatra que él sí podía convertir un simple cheque en dinero mercancía, logrando así cenar de manera gratuita. Además de dejarnos una clase de la diferencia entre el dinero fiduciario y el dinero mercancía.

 

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