Vida
Por
Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 18 de noviembre del 2022 a las 13:03
Ciudad de México.- Hace cinco años, mi hermano se cansó de pelear y decidió irse, sin saber el dolor que dejaría.
Cada día en el estado español, se suicidan 11 personas. Estas palabras van dirigidas a los futuros supervivientes y a su entorno, a políticos que tienen que poner herramientas para ayudar, a profesionales en formación que tienen que aprender desde la humildad, la experiencia y la emoción.
Tu camino se para, se rompe, se llena de preguntas que nunca tendrán respuesta y empiezas una travesía dolorosa, silenciosa en un mundo que no para y no te espera.
En estos cinco años, cada paso que he dado, ha sido sobre un manto lleno de cristales rotos, pisadas dolorosas que atraviesan tu cuerpo y van llenando tu mochila.

He sentido rabia, dolor, odio, culpa, comprensión, amor…he pasado por todos los estados de ánimo que existen.
Cada persona tiene su resiliencia, sus tiempos, su travesía. Yo dejé de permitirme reír y hasta de llorar. Simplemente, me paralicé.
Cuando te sientes así, es difícil pedir ayuda pero también recibirla. Todos estamos preparados para acompañar a alguien que ha perdido a un ser querido por un cáncer, por un ataque al corazón: preguntamos, nos ofrecemos. Pero cuando pierdes a una persona por un suicidio es diferente.
Yo me he cansado de oír ” no te he llamado porque no sabía que decirte”, me he cansado de ir a Salud Mental y decirme “te doy cita dentro de dos meses porque no hay sustitución de tu psiquiatra que esta de vacaciones”.
Los fantasmas de tu cabeza no se van de vacaciones.
A los supervivientes, paciencia y piel, pasará, perminanse estar tristes, llorar, abrazar, gritar, reír…

A personas del entorno, aguanta, el duelo acabará y te sentirás bien. Perdona actitudes que no podemos controlar y silencios, ausencias que necesitábamos.
A los políticos, herramientas, no somos invisibles y necesitamos mas profesionales…
A los profesionales de hoy y de mañana, prepárense, informense y acompañenos.
Y a toda la sociedad en general, muchas personas necesitamos ayuda que no sabemos pedir. Igual un día un superviviente los mandará al infierno, llorará, se aislará, los hará sentir incómodos… insistan. Solo necesitamos piel, un abrazo, un silencio.
Mi herida ha cicatrizado y ha dejado de sangrar. Solo he aprendido a mirar mi cicatriz y verla bonita, llegará superviviente.
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