La visión, la entereza y compromiso de Juliana Rivera, una saltillense de 73 años, es digna de aplauso, y su comportamiento, a lo largo de estos dos años, debería ser tomado como ejemplo de que es posible “vivir” y hacer lo que se tenga que hacer, bajo el yugo de la pandemia, con mínimo riesgo y alta responsabilidad.
Podría parecer anecdótico, pero tiene fondo. Desde que se presentó el primer caso de Covid-19 en Coahuila, el 29 de febrero del 2020, decidió cuidarse y hacer caso a las indicaciones emitidas por la Secretaría de Salud. Y esto no es propaganda, es la realidad, es la vida de doña Juliana, que dice que entendió, desde ese momento, que debía cuidarse, por su salud y por la de los demás.
Su receta para mantenerse sana y que el Covid no la haya tocado, y a nadie de su familia, pues usar correctamente el cubrebocas, salir lo menos posible, estar vacunada y usar gel antibacterial. Así de simple, cuidarse.
Es un ejemplo y si la mayoría de la población fuera como doña Juliana, otra sería nuestra realidad hoy, pero desgraciadamente no es así, y los omisos e irresponsables son mayoría. Por eso estamos como estamos.
Y a manera de post data, un recordatorio: el Gobierno de Coahuila decretó el 22 de abril del 2020, como obligatorio, el uso del cubrebocas y publicó esta norma en el Periódico Oficial que permanece vigente, así que no usarlo, pues, además de estúpido, es ilegal.
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