Hace unos días, rendí mi informe de labores, en cumplimiento de lo establecido en la fracción quinta del Artículo 16 de la Ley de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, publicada en el Periódico Oficial el martes 29 de agosto de 2017. Dar cuenta de los resultados de mi tercer año de gestión como directora general de este instituto de investigación es, por lo tanto, una obligación jurídica y no una ocurrencia.
Para la AIDH, el 2022 ha sido un año de importantes logros y resultados, como lo demuestran los más de 10 libros publicados en las colecciones con la editorial Tirant lo Blanch, los 3 números de nuestra Revista científica “Akademía. Revista Internacional & Comparada de Derechos Humanos”, los seminarios, observatorios, talleres, conferencias, diplomados, cursos de posgrados (3 especialidades, 2 maestrías, el Doctorado en Derechos Humanos con Perspectiva Internacional y Comparada, y nuestro programa estelar: la Licenciatura en Derecho con Perspectiva en Derechos Humanos.
Hemos difundido los datos duros, que además se pueden consultar en nuestra página web: www.academiaidh.org.mx.
Resultados como estos no serían posibles, por supuesto, sin el trabajo de un gran equipo. Yo tengo la suerte de tener el mejor equipo del mundo: el equipo morado. Personas que con su trabajo, lealtad, esfuerzo y compromiso me acompañan en la lucha que cotidianamente tenemos que hacer para que la AIDH se consolide cada día más.
Como Roma no se construyó en un día, tampoco la AIDH se construyó en un día. La construcción de la AIDH significó muchos sacrificios personales de sus fundadores, y además, muchas traiciones, trabajo, risas y llantos.
La AIDH ahora está en una etapa de gran fortaleza. Y esto ha sido posible gracias al trabajo en equipo. Detrás del éxito de la AIDH hay personas: José Antonio, Wendy, Carlos, Yessica, Rodrigo, Luis, Libertad, Claudia, Sandra Adriana, Betty, Víctor, Ismael, Agustín, Jaqueline, Sandra Elizabeth, Daniela, Isabel, Gisel, Guadalupe, Fernando, Alejandra, Víctor Manuel, Charly, Santiago, Juan Antonio, Adriana, Gerardo, Gisela, José Luis, María Victoria, José, Marco Antonio, Daniela Monserrat, Karla Ximena, Elizabeth, Elisabeth, Lillian, Vanessa, Paloma, José Rafael, Jesús Manuel, Karla Victoria, Wendy Yadira y Alejandro.
Todas y todos ellos son las personas que integran la familia morada y que yo tengo el honor de encabezar.
Esta columna es para ellas y ellos, a quienes va mi más grande agradecimiento y admiración, por su gran entrega y dedicación, por haber escogido ser personas defensoras de los derechos humanos desde la trinchera académica.
Cervantes, en El Quijote dijo, y cito: “como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles…”, para después en otra de sus obras agregar, “confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. Hoy, el tiempo nos ha colocado en el lugar que merecemos: la AIDH es líder a nivel local, nacional, regional e internacional como uno de los mejores centros de investigación comprometido con el trabajo a favor de los derechos humanos.
Así ha sido nuestro pasado, así es nuestro presente y así será nuestro futuro.
Se pueden hacer grandes cosas con un equipo así. ¡Gracias equipo morado!
#YoSoyAIDH
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