“No hay nada que la guerra haya conseguido que no hubiésemos podido conseguir sin ella”. L. Tolstoi
Es moralmente imposible condenar a los dos lados de una guerra. Pararte en medio de un conflicto e intentar responsabilizar a ambos por igual es una falacia política o un relativismo moral que no toma en cuenta la intención y sobre todo la distinción entre quien agrede y quién se defiende.
La ética necesita determinar cuál es la causa justa, quien actúa en su defensa y por lo tanto no es igual, esto es el llamado Jus ad Bellum. También tienen que ver los objetivos cuando el daño a civiles se asume como estrategia Jus in Bello.
Las consecuencias de la equivalencia moral de ponerte en medio y señalar que ambos bandos son malos justifica la inacción para juzgar los resultados específicos de todas las invasiones: Irak, Afganistán, Siria y Libia con cientos de miles de muertos, desplazados, saqueo de sus recursos y el debilitamiento absoluto del orden institucional dónde proliferan actividades como tráfico de personas y drogas. Claro eso permite la reconstrucción de infraestructuras y alimenta el sistema capitalista.
El intentar justificar desde el pseudo feminismo blanco la agresión en contra de Irán, es no sólo desconocer que en las universidades y en los sectores productivos las mujeres de ese país gozan de igualdad por encima de occidente sino también parte del eurocentrismo cristiano que mantiene vigente el modelo opresor de hace cinco siglos.
Para el capitalismo la guerra es el motor que impulsa la acumulación de capital y expande los mercados a través del gasto militar y el control de las materias primas como el petróleo.
La expansión estratégica del conflicto por parte de Irán en el estrecho de Ormuz o en el enclave de Najicheván pone en riesgo el suministro de hidrocarburos a Asia y Europa respectivamente.
Lo más triste es que a la guerra no la intentan detener las protestas desde la razón sino la cotización en los mercados y la presión de las aseguradoras.
Lo más triste es que a la guerra y sus resultados las intentan justificar desde el feminismo.
La ira rompe
en la oscuridad
obuses borran
auroras.
Casta de
grandeza
reducida por
vesania.
Seguimos
intocables
eternas
humanas.
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