Coahuila
Hace 2 años
El tema de nuestro escrito de esta semana surge a partir de una serie de coincidencias. Como parte del proceso perene en que nos encontramos inmersos, dentro del cual leemos, estemos o no de acuerdo con su contenido, todo aquello que nos ayude a disminuir nuestra ignorancia amplia, revisábamos el libro “Quince Años de Política Mexicana,” escrito por Emilio Portes Gil en 1941. En esas estábamos cuando nos encontramos con las imágenes que Zócalo publicaba acerca de un evento político realizado, allá en el pueblo, en el lugar que durante nuestra juventud ocupara el Cine Cinelandia, hoy remodelado, pero ignominiosamente rebautizado con el nombre de un saltimbanqui, gigolo, cobarde, cristero de closet, sinarquista y nazi, José Vasconcelos. Asumimos que los candidatos aliancistas, Manolo Jiménez Salinas y Guillermo Ruiz Guerra conocen la historia real sobre quien fue ese fulano. Pero por si estuviéramos equivocados, permítanos recurrir a una fuente primaria representada por quien conoció muy de cerca al individuo en cuestión, aun cuando no señala el porqué de cada una de las “cualidades” que adornaban al oaxaqueño. Vayamos al repaso.
Antes de entrar en materia, vale la pena precisar que Emilio Portes Gil fue un político tamaulipeco quien ocupara la presidencia de México, en calidad de interino, entre 1928 y 1930. Definitivamente no es uno de los “rockstars” de la historiografía mexicana, pero varios de sus actos son de trascendencia mayor. El arribo al poder de quien estudiara en la Escuela Libre de Derecho, el primer egresado de una institución educativa privada que ocupó la primera magistratura se da como resultado de la decisión que tomara el estadista Plutarco Elías Calles Campuzano quien se negó a extender su mandato. ante el asesinato del general-presidente electo, Álvaro Obregón Salido. En el lapso breve en que ocupó la presidencia, Portes Gil enfrentó y dio respuesta a varios eventos de significancia mayor, los cuales pocos recuerdan, pero superan fácilmente a los que otros hayan logrado en casi todo un sexenio.
Uno, se suscita, en marzo de 1929, cuando tuvo que tranquilizar a los generales que se alebrestaron. Para lograrlo fue necesario que el estadista Elías Calles volviera a calzar las botas militares y someterlos al orden. En mayo de ese año, acordó otorgar la autonomía a la Universidad Nacional, algo que hoy en dia los universitarios olvidan, o no saben. En junio, terminó de apaciguar la reyerta inútil logrando que la curia firmara el Modus Vivendi. Por esos días, también, negoció el asilo en México al revolucionario nicaragüense, Augusto Cesar Sandino, al tiempo que con el embajador estadounidense Dwight W, Morrow, delineaban un plan de paz para esa nación, mismo que echarían abajo las ambiciones de politicastros en aquel país. Un quinto hecho por destacar durante la presidencia de Portes Gil fue tener ante si un evento que habría de transformar la vida del país para bien, algo que no discutiremos aquí, el nacimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en el cual se aglutinaban todas las fuerzas políticas del país bajo el liderazgo del coahuilense más ilustre del México postrevolucionario, Manuel Pérez Treviño. Eso era el inició y, el 17 de noviembre de 1929, el PNR tendría que descifrar su primera gran prueba al momento en que con un candidato entre gris y oscuro, Pascual Ortiz Rubio, se enfrentó a un sujeto, vendedor de humo, de nombre José Vasconcelos. Al darse la victoria del primero, el segundo procedió a victimarse y construir fantasías que aun hoy en dia algunos compran. En torno a esto, el derrotado se puso a despotricar por lo cual, tiempo después, Portes Gil decidió emitir su respuesta, aun cuando todo lo circunscribió a lo que vivió durante los días de su gobierno y no abordó lo que se diera apenas un año antes de la publicación del volumen.
La explicación de lo anterior pudo deberse a que haya terminado de escribirse durante el primer semestre de 1940, justo cuando Vasconcelos plasmaba en las páginas de la Revista Timón, su admiración hacia la bestia austriaca, algo que obviamente no se daba de gratis sino mediante la puntual aportación de recursos de que le proveía el agregado de prensa de la legación nazi en México, Arthur Dietrich. Pero vayamos a la reseña de Portes Gil con algunos apuntes nuestros.
Debemos de recordar que Vasconcelos inició su carrera brincando de un grupo a otro. Fue maderista, carrancista y convencionista antes de rendirle pleitesía al presidente Obregón. A este ultimo buscó alagarlo convirtiendo en héroe a quien no lo era, Emiliano Zapata. Creyó que con ello lo convencería de que le convirtiera en su sucesor. Utilizó la Secretaría de Educación Pública como su trampolín desde donde brincaba rodeado de poetas, escritores y, como lo apunta Portes Gil, de “un sector respetable compuesto de estudiantes y políticos románticos, los que formaban coro y seguían el filosofo en sus andanzas políticas.” Poco a poco, sin embargo, se fue percatando de que el presidente Obregón no se impresionaba con su obra cultural y optó por renunciar al cargo de secretario. Después de ello, estimó contar con una popularidad amplísima entre sus paisanos y, a principios de 1924, compitió por la gubernatura de la entidad y perdió. Esto, acorde a Portes Gil, produjo que “su espíritu, enfermo de megalomanía, se amargara porque nadie en México lo tomaba en serio; muy a pesar de que él se consideraba como el único mexicano con capacidad para gobernar el país. Por el extranjero anduvo errando varios años y, para poder vivir, no encontró nada más cómodo que dar conferencias y escribir artículos sobre su desventurada patria. Con el pretexto de atacar rabiosamente a los generales Obregón y Elías Calles, llegó a cometer el gravísimo error de confundir a aquellos con la nación misma, contra la cual escribió un sinnúmero de sandeces…” En el pueblo, las llaman de otra manera.
Al momento en que se vislumbraba el proceso electoral de 1929, “Vasconcelos inicia su gira presidencial desde los Estados Unidos, en donde hizo unas declaraciones en el mes de octubre [de 1928], en El Paso, en las cuales se hacia pasar como victima del gobierno mexicano, atribuyéndose la calidad de perseguido y desterrado.” Dado que eso no era sino una fantasía para atraer incautos, Portes Gil le respondió: “…Vasconcelos se expatrio voluntariamente. Después de su salida de la Secretaría de Educacion Publica continuó viviendo en el país…En el extranjero se ha atribuido el papel de víctima, pero porque él había querido…Vasconcelos puede venir cuando lo desee en la inteligencia de que, en la labor política que pretenda desarrollar, tendrá todas las garantías que las leyes conceden a cualquier mexicano.” Como muestra, pocas semanas después, … Vasconcelos entraba al territorio nacional por… Nogales, Sonora, lugar en que dio sus primeras conferencias de carácter político, las cuales -según alguno de sus biógrafos…Vito Alessio Robes- se hizo pagar.”
Desde la perspectiva de Portes Gil, “durante su campaña a través del territorio nacional, Vasconcelos reveló un total desconocimiento del medio político en el que actuaba. Sus discursos se caracterizaron siempre por una absoluta ignorancia de los problemas nacionales; nada que interesara a los trabajadores; nada que interesara a los campesinos, nada que significase al hombre de Estado, ni siquiera al político de visión amplia…las predicas de Vasconcelos no tenían resonancia alguna en el conglomerado humilde.”
Dado lo anterior, Portes Gil mencionaba; ¿Qué podía esperar Vasconcelos de México, cuando en 21929 regresó a pedir el voto de sus conciudadanos para ocupar la más alta dignidad nacional?” No dejaba de reconocer que “algunos sectores populares se movieron en su favor. Es cierto que tuvo publico numeroso, que lo aclamó en algunos estados; pero es mentira que el pueblo, que la masa campesina… se interesara por este hombre amargado, que no supo siquiera ser leal a su partido; puesto que, cuando este necesitaba mas de su jefe, vergonzosamente cruzó la frontera para ir a refugiarse a los Estados Unidos, en espera de que el pueblo en masa se levantar en armas para conducirlo a la silla presidencial.” Esto último está relacionado con el llamado Plan de Guaymas en donde precisa lo mencionado, alguna prueba más de que el oaxaqueño andaba bastante escaso de redaños. Pero antes de que eso sucediera, durante la gira por Sinaloa y Sonora, Portes Gil ordenó al, jefe de operaciones en Sinaloa que proporcionara una escolta de soldados que lo resguardara. Entonces, el oaxaqueño, bragado como era, se mostró feliz y aceptó gustoso la protección. Sin embargo, 10 años después, en “El Proconsulado,” salió con que aquellos eran un grupo de carceleros de quienes no podía escapar. Ante tal acto, Portes Gil le recordó al “valenton” que cuando Madero, Carranza y Obregón recorrieron el territorio nacional, nunca pidieron escolta para sentirse seguros.
En otra parte de la obra de Portes Gil, este hace referencia a los ataques que a posteriori, en 1939, le lanzara Vasconcelos. Para darle respuesta, reconoce que, si bien en algunos sitios las autoridades locales se extralimitaron en su actuación y cometieron excesos en contra del candidato y sus seguidores, en general se les proporcionaron garantías y fueron respetados. Como muestra de ello, reproduce textos de las declaraciones que en su momento hiciera Vasconcelos reconociendo lo anterior, así como oficios que le envió al presidente Portes Gil agradeciéndole las medidas que había tomado para garantizar su seguridad. Ello, sin embargo, no impedía que Portes Gil reconociera el zafarrancho que se suscitó en la ciudad de México, en el jardín de San Fernando, en donde el estudiante German del Campo y otra persona resultaron muertos y varios fueron los vasconcelistas heridos. Señaló que los responsables fueron miembros del Centro Ortiz-Rubista quienes fueron consignados a las autoridades competentes.
Por otra parte, Portes Gil hace mención a la sarta de quejas tardías que Vasconcelos realizó en su libro El Proconsulado en donde trató de pintar a quienes les “tocó actuar en aquellos días, como serviles instrumentos [del mejor embajador que haya enviado los Estados Unidos a Mexico] Dwight W. Morrow” Los acusa de ser un instrumento yanqui en el asunto de Nicaragua cuando se le otorgó asilo a Sandino, cuando lo que se hizo fue trabajar conjuntamente en busca de alcanzar un arreglo pacífico en dicha nación. De igual manera, Vasconcelos apunta que fue Morrow quien decidió la sucesión presidencial de 1929, más adelante les narraremos del porque de esta acusación. En igual forma, el derrotado acusaba al gobierno provisional de haberse provisto de armas en los EUA para aplacar a la rebelión escobarista de marzo de 1929. Portes Gil no lo niega, pero precisa que ese armamento fue adquirido mediante el pago respectivo de más de un millón y medio de dólares. ¿Qué había de criticable en eso, acaso esperaba el oaxaqueño que el gobierno mexicano fuera a enviar a sus soldados provistos de resorteras y piedras? Pero es que Vasconcelos era muy nacionalista y no quería que el ogro estadounidense se inmiscuyera en nuestros asuntos. Si usted, lector amable lo duda, lea lo que a continuación narraremos.
Portes Gil apunta que ‘Vasconcelos si confiesa que se humilló ante el embajador americano cuando obtuvo de él dos entrevistas, una en la casa del señor Ruble, consejero de la embajada, y otra en la propia embajada. Ante ello, el tamaulipeco realiza varias preguntas: “¿Qué objeto perseguía el candidato independiente, señor Vasconcelos al celebrar con el embajador Morrow tales entrevistas? ¿Fue digno de su parte humillarse ante el representante del Monroismo y del Ponsetismo -como el repite a cada momento- para mendigar una opinión acerca de la elección presidencial de su país? ¿No es esto indigno de un candidato presidencial, como lo fue el señor licenciado Vasconcelos?” Dado que Morrow era capaz de distinguir cuando estaba enfrente de un charlatán, no le otorgo apoyo alguna al peticionario. Por ello, en su “Proconsulado,” Vasconcelos se desquitó atacando que si por su estatura o la forma de sus piernas, ese era el tamaño de quien se sentía el salvador de la patria. Para cerrar el capitulo de este sujeto, Portes Gil recurrió a una editorial que, el 4 de octubre de 1939, apareció publicada en Excelsior bajo la firma del doctor Luis Lara Pardo., revisemos el contenido.
Empieza por mencionar que Vasconcelos “una buena parte de su carrera política la hizo en Washington, pacientemente sentado a las puertas del State Department, solicitando humildemente favores para aspirantes a la presidencia de México. Tuvo allí actitudes lastimosas y contactos que manchan, en sus diversas ‘misiones confidenciales.’ Como no lo recibían ni el presidente de los Estados Unidos, ni el ministro de relaciones, tenia que tratar con coyotes. Así se ligó con el famoso capitán Hopkins, explotador profesional de las revoluciones hispanoamericanas, pescador en el río revuelto de nuestras guerras civiles y con H.C. Pierce, el magnate petrolero y ferrocarrilero que le pagó para que convenciera a Carranza de entregarle las Líneas Nacionales o, cuando menos, la parte septentrional que dominaban él y Villa.” A continuación, hacia un repaso de como se ganó a pulso su pendón de saltimbanqui.
De acuerdo con Lara Prado, Vasconcelos “pasó los primeros años de su carrera política representando ‘confidencialmente’ a Madero antes de su presidencia; a Carranza, cuando era Primer Jefe y, cuando vino la división del partido Constitucionalista, después de la inútil; Convención de Aguascalientes, regresó muy ufano a Washington, representando a la Convención. Allí lo encontró la bárbara ocupación de Veracruz y Vasconcelos no hizo el más leve gesto de protesta…” Y, nosotros añadimos, cuando cayó el estadista Carranza Garza, se arrastró ante el presidente Obregón Salido y tratando de complacerlo le inventó como héroe a Zapata, el mismo quien en el Plan de Ayala original, desconoció a Madero.
Esta fue la versión con la que el expresidente Emilio Portes nos proveyó acerca de Vasconcelos. Ahora que si usted, lector amble, quiere recordar lo que en este espacio hemos plasmado respecto a este sujeto, le recomendamos revisar lo publicado aquí, en Zócalo en tres artículos:” La defensa a Vasconcelos y similares” (02-10-2010); “La peste del antisemitismo” (28-02-2015); y, “Los priístas y otros han olvidado la historia real de Vasconcelos, recordémosla,” (26-03-2016). En ellos, encontraran explicados ampliamente el porque de los calificativos que le endilgamos a este sujeto.
Ante el recuento que hemos realizado, varias son las preguntas para las cuales hasta este momento no hemos encontrado respuesta: ¿Es merito suficiente que alguien haya vivido en el pueblo por accidente y que le dedique un par de páginas en su libro Ulises Criollo para que se le rindan homenajes? ¿Habrán olvidado que ni siquiera cursó ahí la educacion primaria ya que sus padres lo enviaron a estudiar a Eagle Pass? ¿Qué beneficio aportó José Vasconcelos durante su vida profesional a nuestra natal Piedras Negras, Coahuila? ¿De dónde sacan que este fulano estaba orgulloso de nuestra ciudad? ¿Acaso no saben, o no recuerdan, que, cuando fue candidato presidencial, su visita apenas duró dos horas y fue a pernoctar a Ciudad Acuña, sería que la fiesta estaba más animada allá? ¿Quién, en el pueblo, puede sentirse orgulloso de que se rinda homenaje a sujeto tan execrable? ¿A cuenta de que debemos los nigropetenses, vivamos allí o no, cargar con el bal dón de que por razones que desconocemos y a ocurrencia de quien sabe quién, en nuestro pueblo se le rinda pleitesía a un nazi? Y no nos digan que es por la labor educativa que realizó ya que, de esa, ningun beneficio se recibió por allá. Si el caso fuera por méritos en materia de enseñanza, no requerimos andar pidiendo prestados personajes para homenajearlos, ahí tenemos a quien, cuando nadie creía en el futuro del pueblo, se jugó su destino con él y revolucionó la educación en Piedras Negras y en la región norte de Coahuila, el profesor Fausto Zeferino Martínez Morantes. [email protected]
Añadido (13.15.75) ¿Ya habrán seleccionado quienes desempeñaran el papel que, en 1913, jugaron el diputado Querido Moheno Tabares (tío materno del periodista Roberto) y el ministro de justica Rodolfo Reyes Ochoa (hijo del general y hermano de don Alfonso)?
Añadido (13.15.76) ¿Ahora que el plagio ha pasado a ser reconocido como un mérito, entonces, el año próximo la Belisario será para Yasmín?
Añadido (13.15.77) Mientras que el equipo mexicano llevaba el plantel titular, el estadounidense “campechaneo” la integración del suyo con un par de titulares y la mayoría eran suplentes. Allá, la cobertura del encuentro fue baja, mientras que aquí, la prensa del oficialismo, en los linderos del paroxismo, narró el acontecimiento pleno de logros para los nacionales del sur del Bravo.
Más sobre esta sección Más en Coahuila