Coahuila
Hace 4 años
Ferrocarriles Nacionales de México tuvo un eficiente servicio de reparto de paquetería en la ciudad de Saltillo, utilizando un camión de regulares proporciones con la caja cubierta de lámina y en los costados las siglas de esta empresa propiedad del Gobierno federal.
El chofer por muchos años del referido Express fue don Abundio Morelos, vecino de la famosa barriada El Águila de Oro, que prácticamente lo comprendía la actual calle Simón Bolívar, de Guerrero hacia el oriente, hasta llegar a Evaristo Madero.
Don Abundio inició como cargador de los Ferrocarriles Nacionales de México y concluyó su carrera ferroviaria, siendo cajero de la empresa federal.
Al ascenso del señor Hernández, dos de sus hijos se encargaron de manejar el camión que recorría las polvorientas calles del Saltillo de los 40, 50, 60 y creo que hasta los 70, entregando paquetes a domicilio.
Mucho antes de que los Ferrocarriles pasaran al sector privado, el servicio de paquetería y su distribución vino a menos, en virtud de la presencia de las empresas particulares dedicadas a la entrega-recepción de objetos diversos.
Abundio se casó con la señora Irene Capetillo. Ella de San Pedro de las Colonias y el de Real de Catorce, San Luis Potosí.
Procrearon a José, Saturnino, Jesús, Luis, Francisco, Cruz, Guadalupe, Elba, Lulú y Juanita.
Juanita o Rosy Morelos Capetillo, dice que todo tiempo pasado fue mejor. El Barrio del Águila de Oro, muy bonito, era un conglomerado de gente muy trabajadora. Ahí se ubicaba la famosa calle de los Obrajeros, aquellos saltillenses que heredaron de nuestros padres tlaxcaltecas la habilidad artesana de elaborar cobijas en un telar casero. Además se elaboraban finos sarapes, prenda utilizada antaño para el caballo y que ahora es incluso un adorno femenino, la cual le sigue dando prestigio mundial a nuestra ciudad, pues los saltillenses que viajan al extranjero no encuentran otra cosa que obsequiar allá, que los finos sarapes.
El barrio del Águila de Oro era famoso por algunos de sus vecinos, como el barbacollero denominado el “Tigre”, don Abraham Ramírez, con su famosa fragua, donde se elaboraba el internacional cuchillo “Sol” que fue utilizado por los soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial. Otro vecino, Pedro el del Molino, don Maximino, que trabajó en la Harvester, y don Abundio, al que le decían “Bato”, porque hizo muchos años el personaje de “Bato” en la pastorela del barrio. El botones del hotel Arizpe, don Alfredo Ayala, también tenía “su residencia” en el Águila de Oro. Jovita Dávila se casó con Baudelio Cavazos, uno de los mejores obrajeros o tejedores que tuvo Saltillo.
La señora Morelos de Hernández también practicó deportes: Ella formó parte de un equipo de voleibol que dio mucha fama a la empresa que lo patrocinaba, al Club 45, un brandy que elaboraba el exgobernador Nazario S. Ortiz Garza, cuyas parras se ubicaban en donde ahora es la colonia El Álamo, pero la fábrica y destilería estaban en Xicoténcatl, casi llegando a Presidente Cárdenas.
Fueron coequiperas o compañeras de Juanita Morelos, Nelly Reyna del Bosque, Elvira “La Negra”, Ema Reyna, Josefina y Fidela Arenas, Socorro de la O, así como Naela. El equipo de voleibol lo dirigía otro inolvidable del deporte saltillense, el profesor Conrado Rodríguez Ibarra.
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