El aspirante opositor al Gobierno del Estado que más preocupa e incomoda al PRI es el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, según se palpa en el ambiente. El senador Armando Guadiana y el exdiputado federal panista, Luis Fernando Salazar, los otros competidores por la candidatura de Morena, son llevaderos. Sin embargo, la estrategia de ataque envolvente contra el funcionario federal, en vez de debilitarlo, lo crece en el ánimo del presidente Andrés Manuel López Obrador. Mejía regresó a Coahuila el 24 de marzo tras 20 años de ausencia para “defender el proyecto de la 4T” y promover la revocatoria de mandato boicoteada localmente.
Mejía empezó a hacer proselitismo cuando Manolo Jiménez tenía dos años en campaña. Entonces Guadiana ya había perdido la Alcaldía de Saltillo frente a José María Fraustro, y Salazar, con el padrinazgo del líder de Morena, Mario Delgado, buscaba ser el ungido. El subsecretario de Seguridad busca posicionarse en el estado con giras, mensajes en redes sociales en los cuales se compromete a acabar con el “moreirato” e investigar la megadeuda, así como con espectaculares donde denuncia la corrupción y otros temas que los demás aspirantes no tocan.
Parte de la estrategia contra Mejía consiste en atacar a AMLO e inflar y victimizar a Guadiana. El accidente en la mina El Pinabete dio pábulo al fuego preelectoral. “El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo una inusual excepción a su estilo de mandar ‘al carajo’ las visitas a las zonas de tragedias y se apareció en la mina de Sabinas, Coahuila, donde hay trabajadores atrapados. (…) no tuvo ningún empacho en volar en un avión militar a la zona minera, tomarse la foto con los familiares de los trabajadores atrapados y retirarse sin haber obtenido resultado alguno en el rescate. Pero no sean mal pensados: este giro en su postura se debe a la gran sensibilidad con el pueblo y no porque busca apuntalar a Morena rumbo a la elección de gobernador del próximo año, donde espera arrebatarle el estado al PRI…” (Templo Mayor, Reforma, 08.08.22).
Enseguida viene el amarre de navajas: “Por increíble que parezca, el morenista Ricardo Mejía Berdeja está aprovechando políticamente la tragedia de los mineros (…). En una maniobra más sucia que el carbón, la versión de que el dueño del pozo es el senador Armando Guadiana parece que surgió del cuarto de campaña del subsecretario de Seguridad federal. Seguramente Mejía Berdeja dirá que no estaba enterado del asunto, pero todos los que recibieron el supuesto pitazo podrían confirmar que les llegó de parte de los más cercanos al funcionario. Obviamente, la intención es pegarle a Guadiana, debido a que es su principal competidor por la candidatura de Morena al Gobierno coahuilense. Ese fuego amigo sí que quema”.
AMLO tiene claros sus afectos. El 7 de agosto, en su visita a Sabinas, apartó de su camino al senador Guadiana para reunirse a solas con las familias de los mineros atrapados. En la rueda de prensa del 23 de abril de 2021, su actitud fue otra: “Hoy sale un ataque en el Reforma, que es el vocero del partido conservador, en contra de Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad, porque ayer o antier fue el encargado de explicar lo de las tarjetas (telefónicas, utilizadas para extorsionar). Ahí se le lanzan fuertísimo. Hoy hasta felicité a Ricardo Mejía. Le digo: ‘Es un timbre de orgullo que te ataquen, quiere decir que estás sirviéndole al pueblo de México’. Ya hasta veo mal, desconfío (de) los que no atacan. Están bien portados para… los que se creían los dueños de México”.
El preferido de AMLO no era tan conocido en el estado, pero los encargados de promoverlo en parte son sus adversarios. “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, es que no hablen de ti” (Óscar Wilde dixit). Mejía se queja de una guerra que él mismo ha provocado, pero quizá sea momento de revisar la estrategia para que el timbre deje de sonar en Palacio Nacional.
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