Arte
Por
Proceso
Publicado el domingo, 25 de octubre del 2026 a las 12:59
Ciudad de México.- Verónica Bernal Vargas, directora general del Festival Internacional de Música de Morelia (FIMM) “Miguel Bernal Jiménez” 2026, y ante las críticas sobre la relevancia y el perfil de su programación orientada a Asia, argumenta que la calidad artística y las alianzas privadas sostienen al encuentro sin traicionar al público.
Frente al convulso entorno estatal, la organización alista las actividades de la edición 38º –del 13 al 22 de noviembre próximos-, en un esfuerzo de continuidad que este año tuvo como preludio un programa alterno del 4 al 10 de septiembre por el 70 aniversario luctuoso de Bernal Jiménez.
El FIMM tiene este año un presupuesto que oscila entre los 14 y 16 millones de pesos, con un modelo financiero dependiente en un 75% del mecenazgo de la iniciativa privada.
Dedicado este año a explorar las tradiciones y vanguardias del continente asiático mediante creadores de 13 países, el evento encara discusiones sobre la vigencia de su cartelera frente a las nuevas generaciones, el papel del talento nacional y la seguridad en un estado marcado por la protesta social y la violencia.

En entrevista con Proceso, Bernal Vargas respondió a los cuestionamientos en torno a la evolución del programa y los dilemas sobre si el festival debe mantenerse en un canon estrictamente académico o abrirse a cruces multidisciplinarios. Para la promotora cultural, la expansión de públicos no debe suponer ir en contra de la exigencia técnica:
“ Sigue lo que es estrictamente clásico, pero también hacemos cosas donde esta parte se fusiona con alguna otra de las Bellas Artes, sin perder la esencia, pues algo que siempre hemos cuidado muchísimo es la calidad artística”.
A su juicio, “relajar” el nivel representaría el verdadero riesgo institucional”. “En el momento en donde tú ya quieres ‘abrirte a otros públicos’ pienso que se puede perder la calidad artística, creo que ahí es donde el público se podría sentir traicionado, porque se conoce la calidad y esencia del festival”.
La estrategia, afirmó, busca desmantelar los prejuicios sobre la música de concierto, con frecuencia percibida como un espacio elitista o para la “gente mayor”, aun cuando los indicadores de asistencia señalan que los jóvenes representan cerca del 15% del público y las infancias un 10%, mientras que el 60% se concentra entre los 25 y 55 años. Dijo:
“ Creer que la música de concierto es para una élite o es para la gente de la tercera edad… es algo erróneo. Cuando los jóvenes se ven involucrados, cuando ven también tecnología, cuando ven algo de innovación, dicen: ‘Oye, pues eso suena bien, entonces también es para mí’”.
Frente a los señalamientos sobre si la mirada internacional relega la presencia de artistas nacionales, la directora subrayó la participación de más de 250 artistas mexicanos e intercambios transculturales para la actual edición (https://festivalmorelia.mx/).

Y citó como ejemplos parte de las actividades de este año, como la colaboración del ensamble japonés Nomad con el guitarrista mexicano Pablo Garibay, o la conjunción del quinteto estadunidense Seraph Brass con bandas purépechas para interpretar pirecuas tradicionales. Además, recordó que la cartelera de este año tendrá actos en el marco de aniversarios diplomáticos de México con Francia (200 años), Austria (125 años) y Australia (60 años).
Como parte de la edición 2026, la organización no concentró sus actividades únicamente en la jornada de noviembre. En pasado septiembre (del 4 al 10), el FIMM ejecutó un programa alterno con un presupuesto logístico de 300 mil pesos para conmemorar el 70º aniversario luctuoso del compositor michoacano Miguel Bernal Jiménez (1910-1956), fundador del festival de música, figura en Michoacán, y abuelo de Bernal Jiménez.
Aquel encuentro previo incluyó 32 actividades que incluyeron un coloquio, recitales de órgano, exposiciones fotográficas y conciertos corales que culminaron con la participación de la Orquesta Sinfónica de Michoacán (OSIDEM) en el Teatro Ocampo.
La directiva concibió esa jornada como una vía para transformar el ánimo social de la entidad antes de conectar con el concierto inaugural de noviembre, donde la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) interpretará la obra ‘El Chueco’, del insigne músico moreliano.

El desarrollo del festival transcurre en un entorno donde la seguridad constituye una preocupación permanente.
Durante la 37º edición en noviembre de 2025, el FIMM operó bajo un esquema de alerta tras las movilizaciones y enfrentamientos derivados del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Dichas tensiones obligaron a reubicar presentaciones, y derivaron en la cancelación de la Orquesta de Cámara Alemana de Berlín.
Cuestionada sobre la contención ante posibles protestas o contingencias en 2026, Bernal detalló que el festival dispone de un manual institucional con el aprendizaje acumulado:
“ El festival siempre tiene los protocolos, tenemos un manual donde hemos aprendido qué cosas hay que prever, qué cosas tenemos que tomar en cuenta, qué cosas tenemos que respetar de Protección Civil”.
Y destacó la coordinación con mandos de seguridad, apelando a que la ciudadanía reconoce la independencia del encuentro respecto a factores socio-políticos.
Ante la estrechez de las partidas públicas para el sector cultural, Bernal concluyó reconociendo la aportación del patrocinio privado para hacer factible la travesía musical:
“ Hacer un festival de música de concierto en México, hoy en día, cuando todos los presupuestos de cultura se han reducido enormemente es un reto gigante… sin la iniciativa privada simplemente no podríamos hacer el festival”.
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