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Publicado el viernes, 23 de julio del 2010 a las 14:00
Piedras Negras, Coah.- El balompié de Coahuila se encuentra de luto, ya que el licenciado Pedro Pablo Gay Patiño, quien fuera el propietario del desaparecido equipo de la Segunda División Profesional, llamado Deportivo Unión Piedras Negras, falleció ayer en un accidente automovilístico en el estado de Hidalgo, junto con su esposa, cuando se dirigían con rumbo a la ciudad de Puebla.
Pedro Pablo Gay fue un hombre que llegó a esta frontera procedente del Distrito Federal, y su gran afición por el deporte de sus amores lo llevó a idealizar un sueño, tener su propio equipo de futbol profesional, y siempre creyó que Piedras Negras era una plaza óptima, porque sabía que aquí existen muchos aficionados y gente de todas las edades que practica el llamado “juego del hombre”.
Recuerdo muy bien cuando platiqué por primera vez con el licenciado Pedro Pablo Gay Patiño, en el mes de abril del año 2006, en el parque San Luis del fraccionamiento Real del Norte, el cual también administraba,, y me habló de este proyecto de traer a Piedras Negras una franquicia de la Segunda División, diciéndome: “Mira, yo sé que aquí en Piedras Negras a todo mundo nos gusta el futbol”.
Y con ese convencimiento y con toda la ilusión del mundo, fue como Pedro también comenzó a entablar pláticas con el entonces alcalde Jesús Mario Flores Garza, por lo que el municipio lo apoyó donándole un terreno que se ubica rumbo a la carretera a Ciudad Acuña, poco antes de llegar al Cereso, y empezó a construir un modesto estadio de futbol con capacidad para cinco mil personas.
Dicho inmueble se levantó apenas en dos o tres meses, iniciando la construcción en mayo o en junio y terminándolo en agosto del 2006, listo para que comenzara a rodar el balón con el torneo relámpago “Copa Piedras Negras”, en el que participaron el Deportivo Unión Piedras Negras, los Rayados del Monterrey, los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León y los Bravos de Nuevo Laredo.
Esa primera “Copa Piedras Negras” se la agenciaron los Rayados del Monterrey venciendo en la final al Deportivo Unión, después de que los primeros eliminaron a los Bravos de Laredo y el equipo nigropetense dejó fuera en penales a los Tigres, en lo que fue el primer triunfo deportivo para Pedro Pablo Gay y que la afición local disfrutó al máximo.
Vistiéndose de héroe el portero del Unión, oriundo de Cuernavaca, Morelos, quien finalmente se quedó a radicar en nuestra ciudad, al igual que otro gran jugador, como fue el delantero Héctor Román, originario de Cancún, ambos trabajando actualmente como instructores en la Academia Tigres Piedras Negras.
Recordamos nombres como el del acapulqueño Manuel “El Waringo” Chávez, por cierto, muy amigo del ex guardameta de la selección nacional, Jorge Campos, el de los capitalinos Edgar Puebla y Ariel López, quien era el goleador del equipo, el del monclovense Hugo Sánchez, el del irapuatense Julio César “El Tyson” Pérez, así como los nigropetenses Christian Ramos, Iván Hernández, entre otros. Por tal motivo, el licenciado Pedro Pablo Gay decidió cambiar la franquicia a Saltillo, ya que allá consiguió más patrocinadores, convirtiéndose el equipo en el Real Saltillo Soccer a partir de agosto de 2008, y así Piedras Negras se quedó sin futbol profesional.
Cabe recordar que Pedro Pablo trató de regresar el equipo a Piedras Negras en el 2009, pero no encontró de nuevo el apoyo económico suficiente, por lo que la franquicia se quedó en la capital del estado, lo que trajo como consecuencia que el estadio Piedras Negras quedara abandonado y descuidado.
Y en este 2010, con la ayuda del extinto ex alcalde José Manuel Maldonado, se pretendía rescatar dicho estadio, para lo cual el municipio pretendía adquirirlo en préstamo con la finalidad de darle el uso debido, y a la fecha el destino del inmueble sigue en suspenso, amén de lo que dispongan las actuales autoridades de la ciudad, encabezadas por el edil Óscar López Elizondo.
Y así continuó el equipo en los torneos Clausura 2007, Apertura 2007 y Clausura 2008, bajo la dirección técnica de los entrenadores Rubén Hernández, Gabriel Felice y Juvenal Martínez, con el auxilio técnico del inseparable Octaviano “Cucho” García, pero cada vez con un mayor número de jugadores de la localidad y de la región, ya que la afición así lo pedía, y además porque el presupuesto comenzó a agotarse debido a la falta de patrocinios.
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