Encuentro coincidencias con no pocas personas acerca del futuro que les espera a nuestros niños y jóvenes.
La preocupación de padres de familia, sean o no profesionistas, son mexicanos que consideran que nuestro país se encuentra cada vez más vulnerable debido a tanta violencia que azota a gran parte del territorio.
Es muy justificada su inquietud, porque hoy, como nunca, este México que muchos de nosotros conocimos y disfrutamos se nos está yendo de las manos.
¿Qué país le estamos dejando a nuestros hijos y nietos? ¿Qué futuro les espera?
Cómo no recordar los paseos a diferentes ciudades de este bellísimo país. Recorridos que realizábamos sin temor alguno porque existía algo tan preciado que no supimos valorar, por lo tanto, no cuidamos: la seguridad.
Hoy, la inseguridad se ha extendido de tal manera que se ha convertido en una amenaza constante. Las bandas criminales se han ido adueñando de poblados, propiedades, cosechas, vías de comunicación, negocios al grado de privar de la existencia a quienes oponen resistencia.
Y no es justo.
Por lo que, ante la creciente y preocupante ola de violencia que ha puesto en riesgo a transportistas que circulan por las carreteras del país, se anuncia un paro nacional en señal de protesta por la amenaza y riesgo que representan individuos que son una lacra para el país.
¿Quién pone orden en este México nuestro atrapado en hechos violentos?
¿Dónde quedaron las promesas de campaña de quien hoy gobierna? Quedaron en simple verborrea, en difamaciones, en mentiras y engaños.
Tiempo valioso, tiempo perdido de un gobierno que ante la destrucción que ha hecho de este país maravilloso, aún pretende continuar en el poder para terminar -que no quede duda- su obra destructora.
Es verdaderamente vergonzoso el papel ridículo que ha hecho la corcholata de palacio, que más que comportarse como candidata, actúa como marioneta repitiendo las mismas frases, los mismos insultos dirigidos a la oposición, que día a día lanza en su mañanera quien la puso.
A su vez, el inquilino de palacio resultó ser una copia del dictador venezolano Hugo Chávez. Ponen al pueblo bueno en sus discursos, pero la realidad es muy distinta.
La destrucción de la democracia es una de sus prioridades, porque estorba en sus planes autoritarios para instaurar su dictadura. Es la ambición desmedida de poder la que los impulsa a desaparecer instituciones.
En México, desafortunadamente para todos los que amamos este gran país, este sexenio ha sido la pesadilla más horrible que pudiera esperarse.
Un sexenio donde la criminalidad creció terriblemente poniendo en riesgo a la población en general. ¿Por qué sucedió? ¿Acaso nadie se dio cuenta desde el llamado “culiacanazo”? ¿El ridículo que hicieron pasar a los militares al tener que soltar, cuando ya se le había detenido, al hijo del Chapo? La explicación que dieron los altos mandos de Sedena y Marina, en realidad, no convenció a nadie.
Y no convenció porque lo que ya se sospechaba o se sabía, con el tiempo se ha ido aclarando. Había compromisos muy fuertes con grupos criminales. ¿Simples sospechas? ¿Usted lo cree?
Winston Churchill, político, militar, escritor y estadista británico, escribió: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.
El gobierno actual ¿ha pensado en nuestros niños? ¿En nuestros jóvenes? ¡Por supuesto que no! Ni en su salud, ni en su educación, ni en su seguridad.
Con el desastre que ha hecho este gobierno en el país, quienes han apoyado la destrucción ¿tienen la desvergüenza de pretender seguir en el poder?
¿Qué futuro les está construyendo? Ninguno, si muchos de nuestros jovencitos están siendo secuestrados por grupos criminales.
Han sido privados de su libertad y en no pocos casos, de la vida.
Las instituciones están en riesgo y el futuro de nuestros niños y jóvenes también. Por eso es importante defender nuestra democracia, nuestro INE, hacer uso de nuestro derecho constitucional a elegir libremente y depositar nuestro voto en las urnas
Hagámoslo con responsabilidad.
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