Las personas y los grupos utilizan la ropa para hacer declaraciones, tanto individuales como colectivas. Utilizan las prendas para afirmar o desafiar la autoridad”. E. Wilson.
En la pasada ceremonia del grito en la noche del 15 de septiembre la Presidenta Claudia Sheinbaum portó un vestido negro de dos piezas compuesto por una falda larga de satín y una parte superior con flores bordadas a mano con aguja de gancho por las mujeres artesanas muxes de Juchitán Oaxaca.
Desde la perspectiva de las categorías propuestas por Elizabeth Wilson las artesanías textiles pueden ser interpretadas como una forma de indumentaria oposicional aunque de manera ambivalente y compleja propia de la modernidad capitalista. Portarlas desde el poder puede fortalecer la identidad al transformar la indumentaria oficial en un canal de diplomacia cultural, visibilidad y resistencia frente a la apropiación global.
En distintas ocasiones le hemos visto además vestir textiles del istmo de Tehuantepec, de San Isidro Buensuceso, de Tlaxcala o de Chiapas. Y nombrar directamente a las creadoras originarias como Claudia Vázquez Aquino, Virginia Veronica Arce o las artesanas del taller de bordado Biulú, lo cual dignifica el trabajo de las mujeres y de esta manera enfrenta el paradigma de las artesanías como curiosidad anónima al proponer un cambio de estatus hacia la alta costura y una defensa de los derechos de autor patrimoniales.
El estilo de la Presidenta ha logrado que medios internacionales como The New York Times, la reconocieron en la lista de personajes con mejor estilo gracias a su promoción de la moda indígena. Cada que Ella aparece en un acto público es un acto de resistencia cultural ante el colonialismo. Cuando lo hace frente al líderes extranjeros posiciona la riqueza cultural de los pueblos originarios como el patrimonio de nuestra Nación
Y cuando desde el balcón de Palacio, enarbolando la bandera, mientras luce un bordado muxe, nos dice que los principios ideológicos eurocéntricos deben adaptarse y fusionarse con el patrimonio cultural del pueblo mexicano acumulado a través de milenios de tradición ancestral.
La mujer, parada al centro del balcón.
Vitoreando heroínas de libertad
Te declara que todo está cambiando
El mundo y nosotras, el mundo y tú.
La mujer del balcón expone.
Viste el mundo que regresa
Con gritos bordados de réplica
inmediata.
Con alegría, clama identidad en la plaza
Propia, ancestral y vestida, de color de tierra.
Más sobre esta sección Más en Coahuila