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Coahuila

El ‘internet de las cosas’

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 5 años

La plataforma de la red social Facebook falló por segunda ocasión durante esta semana. La primera, el lunes “negro”, en el que los gigantes de internet, como Facebook, Instagram y WhatsApp, dejaron de funcionar por más de seis horas impidiendo que millones de personas accedieran a sus servicios. Y la segunda, este viernes por la noche, en la que los responsables de Facebook reconocieron que la propia red social e Instagram nuevamente tenían problemas operativos.

Las redes sociales en nuestro país se han convertido en un elemento fundamental de la vida diaria. El Informe Global sobre el Entorno Digital 2021, realizado por Hootsuite y We Are Social, señala que en México existen 100 millones de usuarios y las personas pasan en promedio diario tres horas y media conectadas.

La pandemia del Covid-19 tuvo un impacto en el uso de las redes sociales, ya que su utilización se incrementó tras la crisis sanitaria y se diseñaron nuevos mecanismos que facilitan la comunicación en otros formatos. La caída de las plataformas de Mark Zuckerber afectó a nivel mundial y su impacto económico resulta dramático (las pérdidas se cuantifican en 161 millones 422 dólares por hora), pero el desplome de los servicios afectó los niveles más básicos de comunicación diaria, como el envío de tareas del estudiante que aún se encuentra en modalidad intermitente, o a la trabajadora de oficina que está ya acostumbrada a que se le envíen documentos, mensajes, informes o toda clase de indicaciones vía WhatsApp, o simplemente como llegar a un lugar o ubicación desde la consulta en Facebook. Hay quien después de este lunes recomienda realizar ejercicios sin internet o wifi, aislarse, dejar el celular, no revisar correos, etcétera. Todo con la finalidad de “desintoxicarse” de cuando en cuando y manejar el estrés que provoca la falta de intercomunicación vía remota.

La realidad es que el desarrollo y uso creciente de las plataformas digitales impactan a la sociedad y a empresas por igual, volviéndose parte de nuestra cotidianeidad. BNN Digital señala que entre las preferencias de los mexicanos está YouTube, que ocupa el primer lugar, con 96%; después Facebook, con 95%; le sigue WhatsApp, 91%; Messenger, 79%, e Instagram con 77%. Asimismo, la gente en México, pasa más tiempo en Facebook, seguida por TikTok. Específicamente, las personas usaron 29.6 horas al mes en Facebook, 10.5 horas en WhatsApp, 17.2 horas TikTok, 6.7 horas Instagram y 5.8 horas Twitter.

La dependencia y el uso que generan las redes sociales no es únicamente psicológica, a la que podemos dar alivio con un tratamiento. La utilidad de las redes sociales y la integración de ellas y de las nuevas tecnologías en nuestro diario actuar juegan un papel determinante en el que no solo nos comunicamos o nos enteramos de lo que hacen nuestros amigos, si no al que les damos otro tipo de utilidad.

Así por ejemplo, hoy –cada día más presente– el “internet de las cosas”, es tecnología que nos permite añadir a un objeto cualquiera (paredes, edificios, archiveros, libros, ropa, comestibles, aparatos médicos, etc.), un dispositivo con capacidad de medir parámetros del entorno, generar datos asociados y transmitirlos a través de una red de comunicaciones.

Más sencillo: se usan para llevar desde un inventario común, hasta el seguimiento de flotillas vehiculares en empresas para evitar percances. Pronto, las veremos en la utilización de prótesis médicas, esto es, se utilizarán para saber si el implante, el marcapasos o la muela que me instalaron tiene una vida útil y cuanta o cuando requiere una sustitución urgente y probablemente otro tipo de datos. Mañana veremos, que el cartón de leche que guardo en el refrigerador para su conservación contiene un RFID, que me señalará a través de mi celular, mi reloj u otro dispositivo, si aún la puedo ingerir o ya se encuentra caduco.

La tecnología avanza a pasos agigantados e inimaginables. Es más bien tiempo para considerar, si tomar un curso o una terapia, para adecuarnos a esta nueva realidad en la que las cosas empezarán a “hablarnos” proveyéndonos de información diaria, y útil con respecto a otras que también están en nuestro entorno, que serán indispensables para la toma de decisiones.

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