Arte

Publicado el lunes, 26 de junio del 2023 a las 04:06
Saltillo, Coah.- “Si me hubieran dicho que estaría grabando un disco de jazz yo hubiera contestado ‘n’ombre, estás loco, ese género ni lo conozco”, con esta frase se resume, un poco, el encuentro entre el contrabajista Daniel Herrera y el género que Nina Simone llamó como “la música clásica negra”. Un océano inmenso al cual entró con fuerza pero de forma fortuita, sin pensar en ello, solo siguiendo el ritmo de sus pasos y, de cierta forma, el beat del corazón.
Eso porque el músico saltillense de formación clásica –estudió en la Escuela Superior de Música de la Universidad Autónoma de Coahuila–, llegó al sincopado por pura suerte, pero también con una firme convicción que dio a luz a su disco Henko. Esta producción, que se presentó el martes en el Centro de Estudios Musicales Jonás Yeverino Cárdenas, nació como la expiación de un demonio, el exorcismo de un mal, la cura de una enfermedad: el Covid-19.
Según recuerda Herrera “mi primer acercamiento al jazz fue con Miles Davis, su disco Kind of Blue, sin embargo lo que realmente me hizo hacer clic con él fue ver al trío de Luri Molina en vivo. Ahí fue cuando dije ‘eso es lo que quiero hacer’, me dí cuenta de que eso era lo que andaba buscando cuando me metí a estudiar música y lo acabo de encontrar, eso es lo que yo quiero hacer”.
Y no es para menos, pues Molina, bajista de la banda Paté de Fua, ha fungido como maestro, guía y, en el caso de Henke, productor para Herrera. Ya que el disco surge después de que el saltillense tomara clases con el bajista y le mostrará una canción que emocionó a ambos lo suficiente como para que este le pidiera grabarla… junto con otras cinco canciones que no existían pero que poco a poco brotaron.
En estas cinco piezas se cuenta una historia completa, la de un día que se oscurese hasta que el sol llega de nuevo. Metáfora de la pandemia de Covid-19 que cubrió al mundo durante dos años, tiempo en el que Herrera se refugió en la música y que ahora utiliza como un hechizo de catarsis.
Según explica “Henke es, de principio a fin, una historia. Es lo que vivimos en pandemia, como el encierro… Empieza con una canción llamada La Calma cuando creíamos que todo estaba bien, que si un murciélago allá y no sé qué, entonces seguías de fiesta y tal. Luego sigue La Tormenta, todo lo que vivimos al no saber qué estábamos haciendo, pensando que estaríamos encerrados 15 días, después 45… y nada fueron dos años en los que nos volvimos locos, porque era una gotita que nomás estaba ‘¡pum, pum!’”.
A estas canciones, que cuentan con una alineación conformada por Pepe Hernandez, Juan ale Saenz, Angel Gomez, Francisco Lelo de Larrea, Salvador Arciniega y Cristian Mendoza, le siguen La Oscuridad “que trata sobre los muertos que estuvieron en la pandemia de familiares amigos… todo eso”, continúa con El Amanecer en Blues “cuando empezamos a ver la luz, a disfrutar las cosas de nuevo. Pensar que tuvimos una oportunidad para cambiar nuestro pensamiento” y terminamos con Fiesta en Do “que son las letras de cuando se acaba la película. Esa es la historia dle disco, lo que quise contar”, apuntó en entrevista.
Así, Herrera concibió una receta para la libertad, un nado profundo a eso que Carlos Santana llamó “un océano” de notas, un viaje “una catarsis. Un mundo de sueños, no solo míos, pero que ahí están”, dijo.
Así, Henke es el cruce de caminos entre la vida del contrabajista y el jazz, pero también un punto de partida para dibujar un mapa aún no escrito y en el que a veces hay que dejarse llevar para descubrir algo nuevo, porque como dijo George Gershwin “la vida es, en cierto sentido, como el jazz: es mejor cuando improvisas”.
Cómpralo:
–Henke
– De Daniel Herrera
– Informes al Facebook Daniel Herrera
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 3 horas
Hace 12 horas
Hace 19 horas
Hace 20 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia