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El liberal bíblico

Por Sergio Sarmiento

Hace 1 mes

“Creo en el liberalismo tanto y más aún que siempre. Pero pasé por una edad de sonrosada inocencia en que pude creer en los liberales, lo cual es cosa muy distinta”.

G.K. Chesterton

“Yo soy un liberal”, le dijo el presidente López Obrador al exdirector de El País Juan Luis Cebrián en mayo de 2019: “Desde que la democracia existe, las adscripciones políticas, los principios y las ideologías se resumen en realidad en esos dos grandes bloques: liberales y conservadores. Y yo soy un liberal”.

No es la única ocasión en que se ha identificado como tal. El 15 de noviembre de 2020, mientras realizaba una gira en Tabasco tras las severas inundaciones de la entidad, explicó por qué no se tomaba una foto en el agua para presumir su ayuda a los damnificados: “Yo soy liberal y la Biblia dice que lo que da la izquierda no tiene por qué saberlo la derecha”.

Es curioso que un político se declare liberal con un argumento de la Biblia, pero a López Obrador le gusta vivir en esas contradicciones. Si bien algunas de sus declaraciones son liberales, como la tan repetida de “Prohibido prohibir”, sus políticas públicas suelen ser conservadoras; y sus descalificaciones a quienes piensan diferente, intolerantes, iliberales.

En los últimos días el Presidente ha arremetido contra sacerdotes católicos y un comunicador judío. Sus declaraciones no son hechas sin pensar, sino reiteradas. Molesto por las palabras del sacerdote Javier Ávila, “ya no alcanzan los abrazos para cubrir los balazos”, en el funeral de sus hermanos jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, asesinados en Cerocahui, Chihuahua, y por las peticiones de la Conferencia del Episcopado Mexicano para “revisar las estrategias de seguridad que están fracasando”, AMLO afirmó primero que los sacerdotes están “muy apergollados por la oligarquía” y ayer insistió: “¿Qué quieren los sacerdotes, que resolvamos los problemas con violencia?… ¿Apostar a la guerra? ¿Por qué no actuaron cuando estuvo la guerra de Calderón? ¿Por qué callaron cuando se daban las masacres?

El Presidente llamó “hitleriano” a Carlos Alazraki, lo cual motivó una protesta del Comité Central de la Comunidad Judía de México, que “rechaza el uso del término hitleriano para referirse a cualquier persona. Toda comparación con el régimen más sanguinario de la historia es lamentable e inaceptable”. Una vez más el Presidente reiteró su posición: Alazraki, dijo, “es seguidor del pensamiento de Hitler”. El que en la comunidad judía haya “constructores, gente de trabajo, gente buena”, “no quiere decir que toda. tenga una especie de patente de corso para poder dañar un movimiento de transformación nada más por sus ideales, su pensamiento, su conservadurismo y, repito, su hitlerismo”.

Un liberal, según el Diccionario de la Real Academia Española, es alguien que se muestra “comprensivo, respetuoso y tolerante con las ideas y modos de vida distintos de los propios”, que “propugna la libertad y la tolerancia en la vida de una sociedad”, que defiende la “doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y los poderes públicos”. El Presidente, empero, ni muestra tolerancia, ni busca limitar la intervención del Estado.

Coincido con los sacerdotes que piden revisar la estrategia de seguridad. Discrepo a menudo de las opiniones de Alazraki, pero es claro que no es partidario del nacionalsocialismo. El liberal escucha los argumentos de los demás. Si el Presidente quiere ser liberal, quizá podría empezar adoptando algunas de las normas de la filosofía liberal.

 

Complot

Que el SAT le haya negado la firma electrónica a Daniel Robles Haro por padecer de parálisis cerebral recalca los extremos a los que nos está llevando la burocratización fiscal. Parece un complot para que la gente no pueda incorporarse a la economía formal.

 

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