Coahuila
Hace 4 años
Coahuila ya tenía su historia particular anterior al repentino interés nacional por el litio: un elemento químico que básicamente se usa en la fabricación de baterías –desde el punto de vista geopolítico– sea muy apreciado en próximos años con la reconversión de la industria automotriz.
Con la reforma a la Ley Minera que entró en vigor el 21 de abril, al declararse “de utilidad pública” se considera “patrimonio de la nación” y “no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos, o autorizaciones en la materia”.
Ahora bien, “nacionalizar”, como se ha difundido oficialmente, no es el término correcto pues de la nación ha sido desde 1917 gracias al Artículo 27 constitucional, sino “estatizar”, que significa reservar de manera exclusiva su aprovechamiento al estado mexicano, no a particulares. El organismo público descentralizado encargado de lo anterior, aún inexistente, deberá constituirse por decreto antes del 19 de julio de 2022.
Pero dejemos a un lado, solo por hoy, de temas importantes como el impacto ambiental (para producir una tonelada de litio se necesitan 2 millones de litros de agua), el impacto social (desplazamiento forzado de asentamientos humanos en territorios ricos, particularmente ejidos), el impacto económico (el estado mexicano no cuenta con la tecnología para explotarlo pese a ser el décimo país con reservas en el mundo), o que el Servicio Geológico Mexicano invierte 49.3 millones en 2022 para estudiar 82 localidades del país, distribuidas en 18 entidades federativas, con probable presencia de litio “en calidad y cantidad suficientes para ser consideradas económicamente viables”, algo que, por tiempos y recursos, es materialmente imposible y el resultado será evidentemente deficiente. Y centrémonos, entonces, en la génesis del negocio.
En Coahuila existen tres proyectos en fase de exploración desde 2017, ubicados en territorio de Ocampo, San Pedro de las Colonias, Cuatro Ciénegas, Parras de la Fuente y Viesca, aunque todos inactivos. Y esto sucede porque los resultados obtenidos no han sido satisfactorios, o simplemente porque no han iniciado trabajos.
Tener la concesión, sin embargo, permite a las empresas concesionarias, en este caso la canadiense Organimax Nutrient Corp.,antes Alset Mineral Corp., obtener ingresos a través de la colocación de acciones en bolsa de valores, deuda, o asociaciones estratégicas de riesgo compartido con la finalidad de capitalizar eventuales exploraciones. Especular, pues. Dicho en otras palabras: ya es negocio.
Se trata de los lotes Mayra (Yaki 2), de 266 hectáreas, Los Remedios (Yaki 3), de 36 hectáreas, y Viesca (Yaki 1), de 98 hectáreas.
Y aquí viene lo interesante: todos los puntos donde hay proyectos para explotar litio en Coahuila fueron intervenidos antes, y como nunca, por el exgobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez.
Un caso paradigmático fue Cuates de Australia, una localidad enclavada en el desierto cieneguense que fue objeto de publicidad al inicio de su gestión, presumiendo una obra hidráulica por 4.3 millones de pesos. Alrededor de ella, no obstante, se ubican casualmente los yacimientos.
Y ahí no acaba el asunto. Actualmente ya no figura, por ejemplo, el proyecto Lithium Brine de la empresa canadiense Radius Gold Inc., quien hasta el primer semestre de 2020, aparecía registrado en la Dirección General de Desarrollo Minero, de la Secretaría de Economía, con 10 mil hectáreas en Viesca.
No se especifica si a través de una cesión de derecho, pero aprovechaban la concesión minera 246175, que originalmente pertenece a Alejo Monsiváis y comprende 400 hectáreas en un terreno identificado como lote Progreso, en Viesca, Coahuila. Cerca del Ejido Saucillo, próximo al límite municipal entre Viesca y Parras, y a escasos metros del Río Aguanaval.
El 12 de junio de 2017 fue solicitada, cinco meses antes de que concluyera el sexenio de Rubén Moreira, aunque se autorizó el 16 de marzo de 2018, como consta en el expediente 007/18681.
Sin embargo Monsiváis Hernández, quien radica en Torreón, aprovechó en el proceso su posición de perito minero, registrado con el número 1575, expediente 664/3018, ante la Dirección General de Minas de la Secretaría de Economía.
Como perito floreció durante la Administración de Moreira, al agenciarse el 17 de febrero de 2013 el lote Cerro Prieto, titulo 242477, expediente 007/18278, en San Pedro de las Colonias, con 3.2 hectáreas, o también en esa fecha, con el título 243118, el lote Cerro Verde, de 4.2 hectáreas, expediente 007/18277, en el mismo municipio.
El 4 de diciembre de 2021, venció su registro y, 13 días después, constituyó en Gómez Palacio, Durango, la sociedad mercantil Copper Soils, S.A. de C.V., junto a su hijo Hugo Monsiváis Pamplona, y Pedro Díaz de Rivera Summers, con el objeto de explotar la minería en todos los ámbitos posibles.
Cortita y al pie
Rubén Moreira, cabe señalar, es propietario de grandes extensiones de superficie en Viesca, las cuales fueron adquiridas presuntamente en julio de 2009 de acuerdo con su declaración patrimonial. El interés en el municipio lo llevó a buscar antecedentes registrales de inmuebles vacantes y, por decreto, considerarlos del dominio privado. Así regularizó sin precedentes 218 hectáreas el 27 de junio de 2016.
La última y nos vamos
Aunque la irretroactividad de la ley es uno de los principios rectores del derecho, la reforma referida nada menciona de los proyectos “activos”, lo cual genera incertidumbre. Sea como sea, en Coahuila, mientras tanto, ya ganaron con la especulación de las tierras con aparente litio.
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