Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 17 de julio del 2023 a las 18:17
Ciudad de México.- Una espeluznante tragedia ha sacudido el sur de Kenia, África, con la llamada “Masacre de Shakahola”, en la cual más de 400 miembros de una secta religiosa perdieron la vida. Según informes de las autoridades locales, al menos 403 creyentes ayunaron hasta morir en un intento de “encontrarse con Jesucristo”.
Rhoda Onyancha, comisionada regional de policía de la Costa Keniana, informó que el culto cristiano, conocido como la Iglesia Internacional de la Buena Nueva (Good News International Church), promovía la creencia de que el encuentro con Jesucristo solo podía ocurrir si los creyentes estaban dispuestos a morir de hambre.
El macabro hallazgo de 12 nuevos cuerpos en el bosque de Shakahola elevó la cifra de víctimas a 403 personas fallecidas. Sin embargo, esta cifra podría aumentar a medida que se realicen investigaciones adicionales, ya que se reporta que otras 613 personas están desaparecidas, lo que convertiría la masacre de Shakahola en uno de los incidentes más sangrientos de la historia.
La mayoría de los cuerpos fueron encontrados dentro de las 320 hectáreas que componen el bosque de Shakahola, mientras que otras víctimas fallecieron poco después de ingresar al hospital. Se han identificado niños, mujeres y hombres entre las víctimas, algunos de los cuales presentaban signos de golpes y otros evidencias de asfixia.
El líder religioso de la secta, Paul Nthenge Mackenzie, anteriormente conductor de taxi, fue arrestado el 14 de abril bajo cargos de homicidio y terrorismo. Su habilidad para convencer y manipular rápidamente ganó la lealtad de cientos de seguidores que se unieron a la secta para practicar períodos de ayuno extremo.
Las investigaciones sugieren que Mackenzie no actuó solo, ya que un grupo de al menos 16 personas se encargaba de garantizar que nadie rompiera el ayuno o intentara huir de Shakahola.
Cabe destacar que Mackenzie ya había estado en prisión anteriormente por la muerte por inanición de dos niños, cuyos padres eran miembros de su secta.
Las autoridades continúan investigando este trágico suceso y brindando apoyo a los familiares de las víctimas. La Masacre de Shakahola deja una huella de dolor y cuestionamientos sobre los peligros de las sectas religiosas extremas y la importancia de la vigilancia en la protección de los derechos humanos y la seguridad de las personas.
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