Masajista de altos vuelos, y el juego perfecto
Lo conocí en los bailes populares del Centro Deportivo Ojo de Agua, el de mi barrio, en ese entonces él era un adulto y yo un adolescente. Se dedicaba a la rotulación de anuncios comerciales, también anunciaba las peleas de box y de lucha libre.
Con el tiempo supe que era masajista de los Saraperos de Saltillo, y otros equipos de la Liga Mexicana de Beisbol. Juan Pablo Tamez permaneció por más de 17 años con la organización de los Saraperos de Saltillo. Originario de un poblado potosino, él solía decir que era “saltillense como el mejor de aquí”.
Aprendió los secretos del masajista, de todo un maestro y experto en estas cuestiones, el doctor Juan Manuel Zamora Macías, quien lo enseñó no sólo a masajear a los peloteros, sino a curarlos y a inyectarlos, según sus propias palabras.
Seguramente tuvo muy buenos e importantes episodios en su etapa de masajista. Yo recuerdo dos por el contados: cuando Héctor Espino, “El Bambino de Chihuahua”, enfermó de la gripa el mismo día de un juego de beisbol, cuando iban a la Ciudad de México. Lo inyectó, y llegando a la capital de la República pidió que lo viera un médico, que le dijo a Tamez “inyéctelo otra vez con la misma medicina que le aplicó”. En el cuarto del hotel, “El Maistro” Tamez hizo lo propio. Ese día en su primer turno al bat, Espino bateó un jonrón y le dijo a Tamez: “ponme otra inyección, para batear otro jonrón”.
“Mi experiencia más bonita es haber preparado para el juego perfecto a Jairo Valenzuela. Antes del partido le puse pomada y le di masaje en el brazo de lanzar, y todo lo que se hace con un pitcher antes de calentar. Cuando un lanzador recibe la atención del masajista, y gracias a su talento, viene por ahí y hasta el mejor bateador se poncha”.
Jairo Valenzuela Nolasco, un histórico exlanzador de beisbol mexicano, recordado principalmente por haber lanzado un juego perfecto en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), el 10 de junio de 1984, jugando para los Saraperos de Saltillo, lanzó un juego perfecto de 7 entradas al vencer 5-0 a los Cafeteros de Córdoba, Veracruz. Cuando los pitchers valían por sí solos, ahora meten hasta cinco y seis relevos y ni así.
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