Saltillo

Publicado el jueves, 7 de agosto del 2025 a las 03:10
Saltillo.- En medio del caos y de las prisas, del acelerado crecimiento industrial y de los problemas que aquejan a esta pequeña gran ciudad, el Santo Cristo de la Capilla sigue siendo capaz de poner pausa a la cotidianidad y unir a los habitantes en una fiesta de música, vendimia y fe.
El 6 de agosto empieza muy temprano, con serenata y Las Mañanitas para el Patrono de Saltillo, esta venerada imagen que llegó en 1608 en una mula perdida y le construyeron su hogar al lado de la Catedral.

Aún no termina de amanecer y ya hay fieles rezando el rosario, y afuera, los comerciantes se preparan para su día de mayor venta.
Sí, es cierto, en la Biblia Mateo narra la vez que Jesús entró en el Templo y echó de ahí a todos los que compraban y vendían, “volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas”… pero quizá, de tanto que han cambiado los tiempos, a Jesús le gustaría ver a niños, adultos y ancianos, pasear, rezar y convivir en torno a Él.
Aunque claro, hay cosas que definitivamente sí lo incomodarían, como las imágenes de Malverde, de la santa muerte y del diablo, todas juntas al lado de Cristo Crucificado y de San Judas Tadeo.
A las 12 del día la fiesta patronal está en su apogeo, y las calles de Allende, Hidalgo y Juárez reciben a miles de fieles y turistas con enchiladas, elotes y gorditas; las melodías de músicos callejeros que buscan una moneda, y la tentadora voz que ofrece “seis cartas por cuatro pesos”, a donde llegan atraídos los amantes de la lotería para ganar papel de baño, jabones, aceite y otros productos para el hogar.

La Catedral está completamente llena y hay misas cada hora; los rostros reflejan amor, gratitud, angustia, alegría y tristeza, depende de lo que traiga cada quien en su corazón; y afuera, los matlachines descansan antes de la siguiente danza.
Aquí está Brenda Vázquez, quien a sus 41 años, viene a dar gracias porque ya tiene su propio cuadro de danza; ella es católica, pero combina varias creencias: lleva un collar de “la niña”.
“Yo separo las cosas, yo soy devota del Santo Cristo, soy devota de la Virgen de Guadalupe, de San Judas, pero tengo poquito de ser creyente en la santa, entonces yo hablo con todos y les digo que son muy aparte; son mis creencias y yo creo en todos”, afirma.
El milagro del Santo Cristo: Saltillo se detiene para celebrarlo
En medio del caos y de las prisas, del acelerado crecimiento industrial y de los problemas que aquejan a esta pequeña gran ciudad, el Santo Cristo de la Capilla sigue siendo capaz de poner pausa a la cotidianidad y… pic.twitter.com/YSTWp7J2tm
— Periódico Zócalo (@PeriodicoZocalo) August 7, 2025
“Antes de cada presentación pido permiso para danzar, pido permiso, porque lo que hago, lo hago con todo respeto y devoción, y me va bien”.
Esposos comiendo un helado, amigas compartiendo el pan, hermanos corriendo alrededor de las ninfas, abuelos con sus nietos, bebés en carriolas, mascotas, todos disfrutando de un miércoles con sabor a fin de semana y con aroma a “los viejos tiempos”.
Porque tal vez este es el mayor milagro del Santo Cristo: unir a la ciudad en la fe y ser felices por un día.
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