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El mito detrás de La Catrina: Posada murió sin saber el éxito de su calavera y Diego Rivera no fue quien le dio el nombre

  Por Excélsior

Publicado el domingo, 1 de noviembre del 2026 a las 22:25


Nació como una sátira social de Posada y Diego Rivera le dio cuerpo; conoce la verdadera historia de cómo La Catrina se volvió ícono del Día de Muertos.

Ciudad de México.– Cada año, durante las celebraciones del Día de Muertos, La Catrina aparece en altares, desfiles, artesanías y representaciones artísticas. Su sombrero elegante, su vestimenta y su rostro de calavera se han convertido en elementos reconocibles de la cultura mexicana.

Sin embargo, el personaje no siempre tuvo esa apariencia ni el significado que se le atribuye actualmente.

Su historia está relacionada con la crítica social, las publicaciones populares de principios del siglo XX y la reinterpretación artística que realizó Diego Rivera décadas después.Una calavera para burlarse de los vivos

Las calaveras satíricas formaban parte de una tradición gráfica mexicana en la que artistas y editores utilizaban esqueletos, caricaturas y versos para representar comportamientos humanos y cuestionar las diferencias sociales.

José Guadalupe Posada, nacido en Aguascalientes en 1852, fue uno de los grabadores más representativos de esta expresión popular.

Entre sus obras se encuentra la imagen de una calavera con un sombrero elegante, que posteriormente sería conocida como La Catrina.

La figura se ha interpretado como una crítica a quienes buscaban aparentar una posición social superior y renegaban de sus orígenes.

El término garbancera, asociado históricamente con el personaje, ha sido explicado desde esa crítica a las aspiraciones de distinción social.

El sombrero, por tanto, no era únicamente un accesorio: representaba la importancia que ciertos sectores otorgaban a las apariencias.

La imagen que se publicó después de la muerte de Posada

Aunque frecuentemente se relaciona el origen de La Catrina con el Porfiriato, la historia documental de su publicación es más compleja.

José Guadalupe Posada murió el 20 de enero de 1913.

De acuerdo con una investigación del historiador Agustín Sánchez González, difundida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la primera impresión documentada de la célebre calavera apareció en octubre de ese mismo año, meses después de la muerte del artista.

La imagen fue publicada por el taller de Antonio Vanegas Arroyo en una hoja volante titulada Remate de calaveras alegres y sandungueras.

El grabado circuló posteriormente en diferentes publicaciones y con distintos títulos.

En 1918 apareció en Calavera fifí y en 1924 volvió a utilizarse en El panteón de las pelonas.

Estas reimpresiones ayudan a explicar una característica importante del trabajo gráfico de la época: los editores podían reutilizar una misma imagen y acompañarla con textos diferentes.

¿Quién le puso el nombre de Catrina?
Una versión ampliamente difundida atribuye a Diego Rivera la creación del nombre La Catrina.

Sin embargo, la investigación histórica citada por el INAH documenta que la denominación Calavera catrina ya aparecía en una monografía sobre la obra de Posada publicada en 1930.

Esto ocurrió 17 años antes de que Rivera incorporara al personaje a su famoso mural.

El dato permite distinguir entre la creación del grabado, los nombres que recibió durante su circulación editorial y la transformación artística posterior.

Rivera contribuyó a consolidar su apariencia y popularidad, pero el nombre ya estaba documentado antes de su intervención.

Diego Rivera le dio cuerpo y protagonismo
En 1947, Diego Rivera realizó Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, un mural destinado al Hotel del Prado, ubicado frente a la Alameda Central de la Ciudad de México.

La obra reúne a numerosos personajes de distintas etapas de la historia nacional.

En el centro aparece La Catrina, representada de cuerpo completo, con vestimenta elegante, sombrero y una estola de plumas.

A su lado se encuentran José Guadalupe Posada y Diego Rivera, quien se retrató como un niño. Detrás aparece Frida Kahlo.

La transformación fue decisiva: la calavera que anteriormente se representaba principalmente como una cabeza adquirió cuerpo, vestimenta y un lugar protagonista dentro de una narración histórica.

El mural ayudó a consolidar la imagen de La Catrina que posteriormente sería reproducida en numerosas expresiones culturales.

Excélsior documentó el mural en 1948
El archivo histórico de Excélsior conserva un testimonio contemporáneo de esta obra.

El 12 de mayo de 1948, el periódico publicó una nota titulada El Primero de Junio se Abre el Hotel del Prado, en la que describía las instalaciones del establecimiento y mencionaba expresamente el mural de Diego Rivera.

La publicación lo identificaba como Una Tarde Dominical en La Alameda.

Meses después, el 19 de septiembre de 1948, Excélsior informó sobre la controversia en torno a la pintura y la decisión de la administración del hotel de cubrirla.

Estos registros permiten observar que la obra que hoy es considerada una referencia del arte mexicano ya formaba parte de la discusión pública poco después de su creación.

¿Cómo se convirtió en símbolo del Día de Muertos?
La tradición del Día de Muertos existía mucho antes de la creación del grabado de Posada.

Por ello, es importante distinguir entre el origen de la celebración y la incorporación posterior de La Catrina a su imaginario visual.

Con el paso de las décadas, el personaje trascendió las publicaciones satíricas y el muralismo.

Su imagen comenzó a reproducirse en artesanías, representaciones escénicas, altares, disfraces y celebraciones populares.

La Catrina también se convirtió en una figura recurrente de desfiles y actividades culturales, dentro y fuera de México.

Actualmente, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura la reconoce como uno de los personajes emblemáticos de la cultura mexicana y del Día de Muertos.De la crítica social a la identidad cultural

La transformación de La Catrina muestra cómo una imagen puede adquirir significados diferentes a lo largo del tiempo.

El personaje asociado con Posada nació dentro de una tradición de sátira gráfica. Su reinterpretación por Rivera lo incorporó a una obra de contenido histórico y cultural.

Posteriormente, la sociedad lo adoptó y reprodujo en múltiples expresiones populares.

Hoy La Catrina representa una combinación de humor, crítica, memoria y celebración de la muerte.

Su historia demuestra que los símbolos culturales no siempre nacen con el significado que conservan generaciones después.

Más de un siglo después de su primera impresión documentada, aquella calavera con sombrero continúa transformándose.

Y aunque hoy sea uno de los rostros más conocidos del Día de Muertos, su origen recuerda que antes de representar a la muerte, La Catrina fue una manera de burlarse de los vivos.

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