Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Aseguran 1.5 millones de litros de huachicol y caen 11 AICM pone en operación un sistema antidrones para reforzar la seguridad aérea Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila Revisará INE contratos; prevé posibles rescisiones ‘Canelo’ Álvarez va por la revancha en Arabia Saudita: busca volver a ser campeón ante Christian Mbilli

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

¿El neoliberalismo, mito o realidad?

Por Federico Muller

Hace 4 años

La ciencia económica, como cualquier otra de carácter social, ha evolucionado a través del tiempo, tratando de explicar por medio de diversas teorías clásicas y contemporáneas el comportamiento del hombre ante la administración de los escasos recursos naturales y de aquellos bienes y servicios producidos por la industrialización.

Dentro de la misma han surgido corrientes que asumen posturas ideológicas distintas, para mostrar la causa y el desarrollo de los acontecimientos socioeconómicos presentes y probables de suceder a mediano y largo plazo. De ahí la estrecha asociación entre política liberal y economía.

La primera considera la libertad del hombre en todas las áreas de su ser, ideológicas, religiosas, culturales, etcétera, como un derecho universal e inalienable, en ese sentido ninguna institución (Estado, organización, etcétera) puede coartarla o vulnerarla; muchos siglos atrás fue y sigue siendo la piedra angular del pensamiento judeocristiano, que la denota como el libre albedrío, la criatura (hombre) tiene el derecho a elegir voluntariamente su destino.

No obstante, para evitar la anarquía y caos surge el llamado pacto social, que entre sus consideraciones, acuerda constituir el Estado moderno, que funja como árbitro y garante de la libertad del individuo. Cuyo gobierno será electo democráticamente por la ciudadanía gobernada.

Bajo este principio libertario nace la corriente económica liberal, cuyos principales representantes del siglo 19 y 20 fueron A. Marshall (1842-1924) y I. Fisher (1867-1947), los cuales junto con otros científicos sociales europeos y estadunidenses postulaban el libre mercado como el sistema más eficiente para asignar los recursos, a través de los precios como el mejor indicador para orientar la producción y distribución de productos y servicios en la sociedad, precisamente por la información que brindan a los agentes económicos y Gobierno.

Tiempo después la teoría consideraba que los desequilibrios (fallas de mercado) que resulten del sistema económico liberal, como monopolios económicos, polución atmosférica, desigualdad social, marginación urbana, etcétera, deberán ser atendidas por el Gobierno legítimamente constituido. Neoliberalismo. Este término se adjudicaba a un economista europeo de principios del siglo 20 que quizá pensaba en el advenimiento de una nueva corriente que se deslindara o diferenciara de la doctrina liberal; algunos académicos y funcionarios públicos, arbitrariamente toman como fuente angular del neoliberalismo a la escuela austriaca, llamada así por el origen o lugar de nacimiento de tres brillantes pensadores (C. Menger, L. Mises y F. Hayek), quienes coincidieron en el rol no intervencionista que debería jugar el Gobierno en la economía.

Sus aportaciones a la teoría económica no formaron una versión actualizada de la economía liberal, podrá haber matices de la misma, pero en realidad una escuela o línea de pensamiento acabada y diferente de la economía liberal, que añada o modifique principios y valores de esta, no existe en la literatura económica, o al menos en la que se examinó. Ese neologismo ha sido usado discrecionalmente particularmente en Latinoamérica por los políticos y otros que aspiran a serlo para culparlo de todas las debacles que han padecido las sociedades contemporáneas en vías de desarrollo, desde la marginación hasta la filtración del crimen organizado en los aparatos de seguridad del Estado. Por ello, e ilustrándolo mediante una metáfora: es el enemigo público número uno a vencer por el cual se lucha para erradicarlo de una vez y para siempre.

Algunas frases que evidencian esa satanización: “El neoliberalismo es el camino que conduce al infierno” (H. Chávez, 2002); “Dejemos a un lado la hipocresía neoliberal y reconozcamos que al Estado le corresponde atemperar las desigualdades sociales” (AMLO, 2019); “Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba” (G. Boric, 2021).
Sin embargo, no hay que perder de vista que los fundadores de la ciencia económica y sus posteriores discípulos liberales, además de economistas eran filósofos y humanistas con una visión holística del ser humano, también hablaban tácitamente o explícitamente de la libertad de expresión, de elección política por la vía del sufragio, de tránsito, etc.

Gracias a sus contribuciones en la política económica, y de otros pensadores y líderes sociales, varios países desarrollados han pasado de monarquías absolutistas a democracias consolidadas. En el contexto latinoamericano, el sistema económico prevaleciente es, y probablemente seguirá siendo, el libre mercado, aunque con ciertos matices que estarán en función del mandatario en turno de cada nación, quien podrá formular políticas más orientadas a la libertad o dirigirlas a mayor injerencia del Estado en la vida económica de los ciudadanos.

Notas Relacionadas

AICM pone en operación un sistema antidrones para reforzar la seguridad aérea

Hace 28 minutos

Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Hace 32 minutos

Revisará INE contratos; prevé posibles rescisiones

Hace 32 minutos

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 15 horas

Circo en Reforma

Hace 15 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 15 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta