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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 5 de febrero del 2022 a las 04:48
Saltillo, Coah.- El obispo emérito Francisco Villalobos Padilla es recordado como un hombre de Dios, un gran pastor, un gran guía y evangelizador; íntegro, entregado, humilde y ejemplar dentro de la Iglesia católica, que llevó su vida con bondad, sencillez, modestia y humildad.
El padre Manuel Fernando Pachicano señaló que “El Obispo bueno”, como dice la Sagrada Escritura ‘“pasó haciendo el bien…’ era muy bromista, muy alegre, muy optimista, muy humano. Sabía muy bien conciliar la autoridad con la bondad”.
A él se debe la creación del Seminario Mayor; empezó a tocar puertas para conseguir el terreno e impulsar su construcción. Fue un hombre visionario porque cuando llegó, solo había 7 alumnos en el Seminario y promovió la vocación sacerdotal, que no es fácil lograr por la desintegración familiar, el divorcio, la falta de valores en los jóvenes y las adicciones.
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La juventud, la familia y las vocaciones fueron centro de su tarea pastoral y no le gustaban mucho las entrevistas, no quería salir en los periódicos, tenía un sacerdote que era el vocero oficial (el padre José Raúl Bonafoux), él se encargaba de la prensa; cuando era necesario el Obispo salía, pero no le gustaban mucho las cámaras”.
Tenía buenas relaciones con las autoridades civiles, al formar parte de una misma sociedad, que requiere de valores evangélicos, y una relación cordial favorece a la misma sociedad.
El padre Pachicano refirió que el domingo anterior, el Obispo Emérito lo mandó llamar para que le administrara la unción de los enfermos y la comunión, lo que consideró un gran privilegio extraordinario habiendo 150 sacerdotes a su alrededor.
Recuerda que “El Obispo bueno” pedía a Dios que hasta el último momento le diera claridad mental, y así fue, hasta el final mantuvo el intelecto íntegro y su voz fuerte para predicar.
Fue un hombre que también cometió errores, pero los reconocía y remediaba con humildad.
Recordó que Villalobos Padilla fue auxiliar del obispo Luis Guízar Barragán. “Yo era seminarista, él me mandó a estudiar Teología a Guadalajara y soy el primer sacerdote ordenado siendo él titular de la Diócesis”.
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El era para los sacerdotes más que un obispo de autoridad, era un obispo amigo que se preocupaba por uno, que siempre estaba al pendiente de la salud, de la manutención, de cómo se sentía uno dentro de la comunidad que él le había encargado a uno”.
Anteriormente, la Diócesis de Saltillo abarcaba hasta Acuña y visitaba dos veces por año a cada parroquia, a cada sacerdote en el estado, fue muy cercano a la gente y muy apreciado.
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Perdí un amigo, un padre, un pastor y un ejemplo de sacerdote; entregado, humilde y un hombre de Dios, íntegro a más no poder”, concluyó.
Consciente de que estaba de paso por este mundo vivió el obispo Francisco Villalobos sus 101 años con humildad y sabedor de la temporalidad humana, tal como dijo en su última entrevista, que solo era un partícipe de la misión evangelizadora.
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Somos participantes, no dominantes, somos continuadores para enriquecer, para madurar, para florecer y fructificar al servicio de la gran comunidad”, dijo meses antes de su muerte.
El hombre centenario se mostró agradecido por su longeva existencia, en la que pudo impactar la vida de cientos de miles de creyentes a quienes sirvió confesándolos en el sacramento de la reconciliación, les predicó en misa, los bendijo y brindo consejo.
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Toda mi vida pasó bajo su mirada, su amparo y protección y mi recuerdo es siempre es de bendición a Dios por mis papás, que tanto me ayudaron y me sostuvieron”
Descansarán sus restos en cripta
La cripta de la Catedral en la que descansarán los restos del quinto obispo de la Diócesis de Saltillo está abajo del altar mayor, pero su entrada es por un pasadizo subterráneo semejante a un registro colocado en el suelo del bautisterio. Ahí se podrá el féretro junto a los restos de sus 2 predecesores, Jesús María Echavarría, tercer obispo de Saltillo, y Luis Guízar Barragán, cuarto obispo de Saltillo.
Este espacio al que se accede tras bajar 12 escalones mide aproximadamente 4.5 metros de largo y 2.5 de ancho y pudo haber sido creado a propósito para dar sepultura a los jerarcas de la Iglesia o formado naturalmente por los mantos freáticos y adaptado, lo cierto es que es un espacio que actualmente solo tiene 2 gavetas ocupadas.

Tendrá Diócesis 9 días de duelo: Decreta monseñor Hilario González
Monseñor Hilario decretó a partir del lunes 7 y hasta el miércoles 15 de febrero, 9 días de luto en los que todas las misas serán ofrecidas por el eterno descanso del Obispo bueno, además se realizará una novena en la Catedral a las 12:00 y a las 18:00 horas, tras la cual los feligreses podrán bajar a la cripta a visitar a monseñor Villalobos.

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