Monclova
Por
Hally Guadalupe Pérez Jiménez
Publicado el domingo, 8 de diciembre del 2024 a las 04:00
Monclova,Coah.- Contrastando con el gélido clima de este sábado, las cálidas y festivas notas de un organillero ‘inundaron’ la mañana de ayer el primer cuadro de la ciudad.
Originario del Estado de México, Agustín Cárdenas Morales, asumió este oficio hace 13 años frente a la desesperación de llevar sustento a su hogar y ayudar a su madre en su lucha contra el cáncer.
Junto a José Antonio Buendía y Carlos Flores, Cárdenas interpretaba con su instrumento canciones tradicionales como ‘El Piojo y la Pulga’, ante la curiosidad de los transeúntes quienes escuchaban las notas que resultan ajenas en el norte del país, pero son conocidas principalmente por la presencia de organilleros en películas de la época de oro del Cine Mexicano.
“El aparato llegó aquí a México cuando Porfirio Díaz era presidente, él trajo muchas cosas del extranjero”, relató Agustín, mientras que José Antonio y Carlos pedían monedas a los peatones, con los tradicionales gorros del oficio, cerca del cruce de Zaragoza y De la Fuente.
“Villa los toma y en castigo mandaba a sus soldados a tocar en el Zócalo; entonces, posteriormente el soldado se queda, se hace viejo y es cuando nace la tradición del organillero y es cuando ya sale a pedir un apoyo para subsistir”, acotó, sobre los origines del instrumento.
El entrevistado añadió, que la gran mayoría de los organilleros que aún existen, rentan los instrumentos a sus dueños -enfatizando que no es un oficio que se transmita de generación en generación, por lo general.
“Los que permanecen en el oficio son los que quieren trabajo; muchos de los que permanecemos en el oficio nos damos a la tarea de que ésta cultura no muera… el organillo se resiste a morir”, afirmó orgulloso.
Agustín recordó, que hace 13 años se encontraba desempleado y le urgía un trabajo para ayudar a su madre a luchar contra el cáncer.
Añadió que buscó empleo en fábricas de su tierra natal sin éxito y después le ofrecieron trabajo en un minisúper, lo que no se concretó porque el encargado del negocio acabó contratando a un familiar.
“Le dije, ’¡no me hagas esto’!…. Y ahora sí que con la desesperación, me paro en una esquina ahora sí que a llorar, literalmente a llorar y un amigo organillero me ofrece trabajar”, rememoró.
Y mientras reconoció que en su trajinar por diferentes partes de la república ha estado expuesto a insultos y hasta golpes, afirmó que a él y a sus compañeros les gusta venir a la Región Centro de Coahuila, donde, reiteró, la gente es amable y
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