Saltillo

Publicado el viernes, 15 de abril del 2022 a las 03:58
Saltillo, Coah.- Viviendo a diario un verdadero viacrucis de carne y hueso, en el que la cruz se carga disfrazada de pesados costales en sus hombros, es como cientos de personas trabajan pepenando en el relleno sanitario para salir adelante sin importar las condiciones climatológicas.
Bajo un intenso sol que arrecia a más de 30 grados Celsius, o incluso con temperaturas por debajo de los cero grados, hombres y mujeres han encontrado en la pepena una forma de vivir y de salir adelante.

Esperanza de un mejor futuro
Jesús Adrián Martínez Zapata tiene 30 años dedicado a la recolección, es padre y cabeza de familia, y con su ingreso económico ha logrado sacar adelante a sus cinco hijos, a quienes les brinda vestido, alimento y educación, con la esperanza de que en el futuro la vida les sonría de mejor manera.
“
Siempre les he dicho que le echen acción, para que no anden igual que uno, sufriendo, sino que tengan un mejor futuro, para que no anden como uno de pepenador. Sí se sufre, en tiempo de frío tenemos que venir a fregarle aunque sea mucho o poquito, lo que salga, tiene que venir uno a trabajar”, agregó don Jesús.

Recorrido
La primera estación de este difícil recorrido inicia de 5 a 10 de la mañana, cuando las diferentes cuadrillas de trabajadores comienzan a llegar al tiradero municipal de Saltillo, a la espera de las decenas de toneladas de basura que llegan a bordo de los camiones recolectores procedentes de la cabecera municipal.
Una vez arrojada la carga proceden a separar el tan preciado aluminio, el PET, cartón y con suerte hasta cobre, pues lo que para muchos es “basura” para ellos representa un tesoro, pues les permite ganar unos cuantos pesos para llevar el sustento a casa.

Bajo el cuidado de Dios
Beatriz Valdez tiene 35 años, es madre de cuatro hijos y desde hace 20 años se ha dedicado a mantener su hogar y las necesidades de su familia con esta actividad, la cual dice realizar siempre bajo el cuidado y la protección de Dios.
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Sí está muy pesado porque estamos aquí en frío, lluvia, calor y sí es muy difícil, como ahorita que está el aironazo y la tierra. Solo con la ayuda de Dios hemos podido sacar adelante a nuestros hijos, porque nos ha fortalecido y sostenido para aguantar todo esto”, señaló doña Bety, como le gusta ser llamada.

Días buenos y malos
Según lo relatado por algunos recolectores, existen días en los que se van “en blanco”, sin suficiente recolección, por lo que procuran realizar su trabajo con gran rapidez, para separar la mayor cantidad de material y que su día sea redituable.
A pesar de estar expuestos diariamente a montones de basura, ellos se dicen “resistentes” a enfermedad, ya que los olores fétidos y los desechos no les han ocasionado, por el momento, padecimientos que pongan en riesgo su integridad, por lo que convencidos dijeron que seguirán cargando esa cruz.
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